Se calcula que el promedio de vida de los gatos está entre los 15 y 18 años. Foto: Diego Pallero/ EL COMERCIO

Se calcula que el promedio de vida de los gatos está entre los 15 y 18 años. Foto: Diego Pallero/ EL COMERCIO

#ORGÁNICA

Ya dice el dicho que los gatos tienen siete vidas...

Isabel Alarcón 
Redactora (I)

La capacidad que tiene un gato para caer de grandes alturas y salir ileso de la situación es una de las características que ha llevado a cuestionar su inmortalidad.

La forma en la que gira su cuerpo, equilibra su peso en todas sus extremidades y cae con sus cuatro patas, lo convierte en un acróbata profesional. Después del incidente no hay huesos rotos ni fracturas.

Es por eso que surgen frases como: “Tiene más vidas que un gato” o la creencia que puede revivir hasta siete, o, para algunas personas, nueve veces.

Todos los mitos e historias que se crean alrededor de los felinos tienen que ver con su gran resistencia, asegura Roberto Rueda, veterinario de la clínica Perros y Gatos. Aunque no son invencibles, tienden a enfermarse menos que otras mascotas.

Cuando tienen algún dolor, sus quejas son casi imperceptibles, por lo que no es tarea sencilla para el dueño darse cuenta cuando el animal está enfermo.

Además, los gatos, según Rueda, son la única especie que siendo doméstica, puede vivir de una forma auto suficiente. Si tú no estás allí para alimentarlo, no se hace problema. El animal sigue su instinto y podrá encontrar una fuente de alimentos, al cazar una paloma o algún otro pájaro.

Pero, a diferencia de las múltiples vidas que se cree que un gato puede tener, éste en realidad alcanza un promedio de vida de entre 15 y 18 años, en algunas ocasiones pueden llegar a los 21 años.

#Elgatovolador

Sus acrobacias también pueden causarles graves problemas. El "síndrome del gato volador”, no es solamente una canción, este término se utiliza para referirse a los felinos que viven en departamentos y buscan formas de salir de su hogar, siguiendo su instinto cazador.

En algunas ocasiones, cuando se lanzan por su ventana, la velocidad de la caída es tan rápida que no logran sostener su cabeza en el momento del impacto y ésta se golpea contra el suelo, causando un traumatismo.

Así lo describe Esteban Mier, docente de la UDLA y neurólogo de perros y gatos de la clínica Dogtors Cat. Dependiendo de la magnitud del golpe, se puede lesionar gravemente el cerebro y afectar sus sentidos.

Además, entre las principales causas de la mortalidad en los felinos están las enfermedades de carácter hereditario, que fueron contraídas por la madre durante el proceso de gestación.

Por su carácter, los gatos suelen escapar de su hogar y se enfrentan a otros de su especie para defender su poder sobre el territorio o para demostrar a las hembras que son los más fuertes.

Tras las riñas, es común que terminen con rasguños y heridas que conllevan a enfermedades infecciosas como la leucemia o el VIH felino.

Aunque los síntomas no son evidentes y la medicación controla sus efectos, si los gatos se debilitan, las infecciones pueden incluso afectar su cerebro.

Dependiendo de la raza, cuando alcanzan la vejez, también pueden tener problemas en las vías urinarias, obstrucciones de la vejiga y enfermedades respiratorias.