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Bajar de peso no es tan sencillo como dejar de comer y hacer ejercicio. Foto: Pixabay

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Los cinco errores más comunes a la hora de bajar de peso

Infobae de América - Red de Noticias Albavisión

Comenzar una dieta o volverse constante en ella no requiere de grandes misterios. Comer bien y erradicar los malos hábitos suele volverse tedioso, ya que la forma de alimentarse se modifica notablemente respecto a las rutinas ya establecidas. Sin embargo, cuando muchos creen que un plan de reducción de peso exitoso radica en aquellos alimentos que se eliminan, la realidad indica que otro factor tan importante es la comida que se incorpora.

Las verduras -especialmente las de hoja como lechuga, rúcula, radicheta, acelga, espinaca, entre otras- dan mayor saciedad que otros alimentos y nutren al organismo. En la misma línea, las frutas cumplen el mismo rol, aunque no sean tan adictivas como las golosinas.

Consumir poca cantidad de agua o realizar escasa actividad física suelen indicarse como algunos de los responsables para el fracaso letal de toda dieta. Cecilia Antún, licenciada en nutrición y gerenta operativa de políticas alimentarias y nutricionales en las Estaciones Saludables del Gobierno de la Ciudad (MN 2809), detalló un listado de cinco errores comunes y determinantes a la hora de realizar un buen plan alimenticio.

Comer lo que esté al alcance de la mano

La metodología que se utilice para bajar de peso debe ser práctica y viable. Las preparaciones y comidas que se elijan deben ser lo suficientemente sencillas como para que se puedan llevar a cabo. La mejor forma de bajar de peso es mediante prácticas cómodas que se transformen en costumbres saludables para toda la vida. Si la base de alimentos es difícil de conseguir -ya sea por su disponibilidad o por su costo- lo más probable es que ese plan se diluya con el correr del tiempo. Es por eso que caer en los alimentos que están al alcance de la mano por cansancio o falta de ganas de cocinar, es un error.

Copiar dietas de terceros, revistas o internet

Los planes de alimentación deben ser siempre personalizados, ya que tienen que estar adecuados a las necesidades de cada organismo y al gasto energético de cada persona. Es decir, cuando se arma un plan de alimentación, se deben tener en cuenta las necesidades de la persona en función de su edad, sexo, altura y peso; también hay que definir el gasto energético que dicha persona tiene de acuerdo a su rutina diaria y -finalmente- los gustos y hábitos del individuo.

Eliminar algún grupo de alimentos

y verduras, cereales y legumbres, carnes y huevos, lácteos, grasas y dulces. Estos son los seis grupos de alimentos y todos forman parte de la alimentación y aportan nutrientes diferentes. No hay que abandonar ningún grupo específico. No es recomendable mantener una alimentación a base de carnes y lácteos ni tampoco comer únicamente cereales o verduras. Cuando se suprime al organismo el aporte de algún nutriente, el mismo comienza a funcionar de forma inadecuada pudiendo dañar alguno de los órganos.

Saltear comidas

a cualquier hora genera más hambre. Hacerlo con desesperación, también. No tomar en cuenta los horarios y saltear las comidas, mucho más. Se lo conoce como "efecto rebote" y expone la ansiedad del organismo, necesitado de alimentos constantemente. Por ejemplo, si se saltea la merienda, es probable que se llegue a la cena con mucho más hambre. Así, el organismo recibe gran cantidad de nutrientes y energía en poco tiempo, por lo que la digestión va a resultar dificultosa.

Conseguir el peso deseado, rápidamente

Paciencia y constancia, el matrimonio fundamental a la hora de bajar de peso. Si el plan intenta generar hábitos alimentarios que se puedan replicar durante toda la vida, probablemente los cambios sean lentos pero certeros. Por otro lado, cuando se disminuye el peso, se busca reducir la grasa corporal. Es por eso que si la pérdida de peso es brusca, probablemente sea a expensas de pérdida muscular y no sólo de grasa.