El dolor de bazo es una molestia común entre los 'runners'. Foto: Eduardo Terán/EL COMERCIO

El dolor de bazo es una molestia común entre los 'runners'. Foto: Eduardo Terán/EL COMERCIO

#ORGÁNICA

¿Qué hay detrás de ese dolor en el bazo al correr?

Gabriela Castellanos
Redactora (I)

Típico que quieres hacerte el atleta y te empieza a doler al costado. ¿Y eso? A todos los novatos les pasa, y no solo a ellos. Atletas profesionales también tienen estos episodios.

Es un dolor agudo e intenso que invade el lado izquierdo del abdomen. Hasta ahí llegó la carrera. Es momento de detenerse, respirar profundo y esperar que pase lo más pronto posible.

Juan Endara es deportista y recuerda bien cuándo lo sintió por primera vez. Fue en una competencia atlética en el colegio y estaba ganando.

Cuando solo le faltaba una vuelta más para terminar, un dolor intenso le obligó a retirarse a una de las bandas laterales (Hablando de cosas oportunas). Se acostó en el piso y se agarraba con fuerza la barriga. “Me dijeron que respire despacio por la nariz”. A Endara le tomó cerca de 10 minutos recuperarse, un poco tarde para terminar la carrera.

A ese dolor se le sumaba una punzada en el hombro. A esos síntomas se les conoce como dolor de bazo. Hay varias teorías sobre cómo se origina este malestar. El médico especialista Julio Mena explica que en el estómago existe un gas que hace presión en la zona y provoca el dolor.

“Este gas presiona un poco el bazo por la contracción muscular que se hace durante el ejercicio”. Si les duele el lado derecho no quiere decir que su bazo está en el lugar equivocado. El dolor también puede asomar en el hígado, el pecho e incluso la espalda.

Para evitar este dolor puedes hacer varias cosas. Endara sugiere siempre calentar antes de hacer deporte, algo que no hizo en esa carrera. Así, la respiración se mantiene normal y los músculos se oxigenan

Algo más que cuidar es la alimentación, sobretodo antes de ejercitarse. Es cierto que no hay que correr con la panza vacía, pero tampoco hay que comer cosas que no sean fáciles de digerir. Por ejemplo, carnes, grasas saturadas y otras cosas que no son saludables.

En cambio, para tener energía se puede comer manzanas, sandías, peras, tomates o rábanos. Pero cuidado, las frutas o vegetales pueden ocasionar gases. La clave está en la moderación.