El agua mala no es una sustancia marina, es una criatura marina que tiene el nombre de medusa. Foto: Pixabay

El agua mala no es una sustancia marina, es una criatura marina que tiene el nombre de medusa. Foto: Pixabay

#orgánica

Del agua mala y otros demonios…

Desirée Yépez
Redactora (I)

Verano. Vacaciones. Playa. Alerta: ¡Ten cuidado con el agua mala! Es entonces cuando surge la pregunta: ¿Y eso qué es? Podría pensarse que se trata de algún líquido contaminado presente en el mar, nocivo para la salud. Pero no. El agua mala es sinónimo de medusa.

Portales especializados en fauna marina la describen como una suerte de globo flotante. Su cuerpo es blando y trasparente, como la gelatina. Viajan a la deriva en la superficie de las corrientes marinas. Y sí, son peligrosos.

Era el verano del 2014, cuando Matilda Pérez disfrutaba del período de vacancia sentada a orillas del mar, en Pedernales, Manabí. De repente sintió como algo quemaba su pierna derecha. “Fue horrible, te arde horrible”, recuerda. Al mirar, encontró una pequeña medusa sobre su piel.

El agua mala puede medir hasta 30 cm. de largo. No tiene ojos, ni huesos. Pero sí tentáculos provistos de cápsulas urticantes. Allí dentro alojan el veneno. Esa es la sustancia que produce el dolor. Conocidos científicamente como nematocistos, esas extensiones penetran la piel y dentro de ella se revientan provocando el ardor.

Se sabe que una medusa picó, cuando se producen inflamaciones cutáneas, que además generan un escozor intenso. Eso le pasó a Matilda, quien luego de lo ocurrido vio cómo una roncha roja apareció sobre su piel.

“Me decían que debía orinar sobre el sarpullido”, comenta la quiteña de 22 años. Pero no lo hizo. Primero porque la zona era de ‘difícil acceso’ y además porque le producía asco. Un artículo médico publicado por los doctores Jorge Field Cortazares y Roberto Calderón Campos en el portal Medigraphic.com recomienda aplicar amoníaco o alcohol directamente en el área afectada. Posteriormente debe usarse antinflamatorios.

No se debe frotar la zona afectada con arena ni toalla. Tampoco se debe limpiar la picadura con agua dulce, esto incrementa el dolor. Se recomienda el uso de agua salada. Además, es factible aplicar frío sobre la roncha durante 15 minutos usando una bolsa de plástico que contenga hielo.

Precisamente, Matilda se ayudó únicamente con hielo. Al día siguiente de lo acontecido el dolor disminuyó, aunque optó por no ingresar más al mar.

Existen casos severos en que la picadura de la medusa puede provocar calambres, náuseas, vómito, problemas respiratorios y shock. En esos episodios es vital la asesoría de profesionales que pueden aplicar antihistamínicos y corticoides.