24 de February de 2010 00:00

Yacuri, la fuente de agua del sur

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Redacción Loja

El frío es intenso. La temperatura baja hasta los 8 grados centígrados. Hay llovizna y fuertes vientos. Al  pie de una gigantesca estructura  rocosa con forma de  picos, una imponente laguna parece enfurecerse  y hasta su matiz negro causa cierto temor.

Así transcurre la tarde en la zona alta de las montañas que une  a los cantones Espíndola (Loja), Palanda y Chinchipe (Zamora Chinchipe),  al suroccidente de Ecuador,   cercano  a la frontera con Perú. Ahora es parte del   Parque Nacional Yacuri (PNY).



A  favor de la reserva
En cuatro años de  estudios, Arcoiris invirtió USD 250 000,
 100 000 fueron aporte de Proloza, Natural Conservance y Conservación Internacional.
En Espíndola,  los ministerios de Educación y de  Ambiente con la Universidad Técnica de Loja buscan integrar la educación ambiental como una materia dentro del pénsum   escolar.
En Chinchipe,  el Municipio involucró a la parroquia San Andrés en talleres. Eso permitió dotar de un diagnóstico sobre la problemática ambiental.
El Municipio de Palanda  tiene estudios básicos sobre problemas  ambientales. Salió de un  taller con los pobladores de Palanda y Valladolid.

Una carretera angosta y de escaso lastre serpentea entre altos taludes. Es la única vía  que permite aproximarse en vehículo  a ese destino. El viaje toma casi dos horas desde Amaluza, cabecera cantonal de Espíndola.

El poblado  más cercano al PNY es   la parroquia Jimbura.   Las 150 familias de esta zona se dedican a la agricultura de subsistencia, cuenta Belinda Ontaneda, vocal de la Junta Parroquial. En pequeñas parcelas de suelos inclinados y erosionados, cultivan maíz, arveja, maní, trigo, caña de azúcar… También tienen reses. Uno de los caseríos más afamados es El Salado y sus habitantes  tradicionalmente están dedicados a cultivar achira.

Desde hace ocho años , Olivio Peña   produce harina procesando las raíces de esa planta y con el uso de una modesta tecnología que dio  la fundación ecológica Arcoiris.  Lo hace como una forma   de subsistencia. El producto es apetecido para la elaboración de bizcochuelos, arepas y coladas. Con el nombre de Chunerito,   se vende en las comunidades vecinas de Perú, además de Cariamanga y de Loja. 

Arcoiris ayudó en la creación de esa microempresa   como una iniciativa para impedir el avance de la frontera agrícola hacia la zona frágil del Bosque  Protector  Colambo-Yacuri. Esta área abarca 73 300 ha y en su bloque sur está ubicado el PNY.

El bloque sur de la Colambo-Yacuri es el área en mejor conservación e integridad ecológica. Esa es la convicción de  Diego Morocho, técnico de Arcoiris, que trabajó entre 2004 y 2007 en la elaboración del expediente para pedir la declaratoria como área protegida.  

 Los incendios forestales, la ganadería, las invasiones, la minería son las principales amenazas. En contraste,  atesora  variedad de recursos. El principal es el sistema lacustre  conocido  como Lagunas de Jimbura, que actualmente es visitado esporádicamente por turistas.

De ahí, a 3 800 metros de altitud,  nacen las cuencas hídricas  de los sistemas Catamayo-Chira y Chinchipe-Mayo. El primero  fluye por varios cantones de Loja y avanza hacia el norte de Perú. Hacia  esa misma dirección avanza la segunda cuenca hídrica, pero por Zamora Chinchipe.

También se conservan los páramos y el bosque de neblina.  Un muestreo de los recursos biológicos evidenció el valor   de esta reserva (ver infografía). 

Sin embargo, según  Morocho, el potencial del recurso biológico se ampliaría significativamente con más estudios.

Esos recursos guardan relación con los existentes en el Santuario Nacional Tabacones de Namballe (Perú). Por ello, existe   la necesidad de crear un corredor transfronterizo de conservación, integrando al Parque Nacional Podocarpus y la reserva Yacuambi. Esto permitirá, por ejemplo, asegurar el hábitat para el oso de anteojos, una   especie en mayor peligro de extinción.

La declaratoria genera expectativas en la población, principalmente de parroquias como Amaluza, Santa Teresita y Jimbura (Loja) y Palanda, Valladolid y San Andrés (Zamora Chinchipe), más cercanas al área.

El director de Desarrollo Ambiental del Municipio de Espíndola, Jimmy González, reconoce que los pobladores fueron los actores principales para  la declaratoria. “Quieren conservar el agua y  encontrar nuevas formas de generar ingresos”.

 A su vez, Belinda Ontaneda ve en  el turismo  una esperanza. “Los 12 barrios de Jimbura estamos capacitados sobre la necesidad de conservar. Pero queremos apoyo para aprender a ejecutar actividades productivas que no sean  la ganadería o la  tala de árboles”.

En la actualidad, el Ministerio del Ambiente trabaja en un Plan de manejo del área protegida y su delimitación. En este año se invertirán   USD 144 000,  con aportes de vario actores, ente ellos las fundaciones.  Esta  semana, cuatro guardaparques y dos técnicos empezaron la delimitación del área en Espíndola.

Espíndola   fortaleció su  Unidad de Manejo Ambiental que incentivará el  manejo racional de recursos naturales y de respaldar la ejecución de proyectos ambientales como el de mejoramiento de potreros.

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