13 de abril de 2015 20:33

Cinco horas de lucha y no se salvó al tiburón

Pasadas las 13:00, el pez falleció. Pese a ello, el grupo de voluntarios permaneció en el lugar. Foto: Patricio Ramos/ EL COMERCIO

Pescadores, surfistas, policías, marinos y otros voluntarios de la playa de Santa Marianita intentaron ayer llevar al pez de siete metros de largo hacia mar abierto, pero no lo lograron. Foto: Patricio Ramos / EL COMERCIO

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Patricio Ramos

Cabizbajo, agotado y con una bronca interna quedó David Hidalgo. El mismo sentimiento tenían los 50 hombres que no pudieron salvar la vida de un tiburón ballena, que se varó en la playa Santa Marianita, en el suroeste de Manta.

Todos ellos se convirtieron en voluntarios para tratar de salvarlo. El hecho se registró ayer desde las 09:00.

El pez de siete metros de largo, dos de ancho y de casi dos toneladas y media de peso parecía alentar al equipo de voluntarios para que lo sacaran de la playa y lo llevaran al mar. “Nos movía la cola continuamente, parecía que el constante golpeteo nos decía sigan, sigan”, cuenta ‘Davo’ como conocen a David en este enclave marino manabita.

Cuando la marea bajó se terminaron las oportunidades de sobrevivencia para este inmenso pez, comentó el pescador artesanal Jorge Lucas. Ya no había la fuerza de las olas que lo empujaran y se quedó ahí.

Él tenía que trabajar en un barco en Manta, pero al ver que todos sus amigos se sumaron para tratar de salvar a la gata (apodo que los pescadores dan al tiburón ballena) también se quedó. Pero cuando vieron que los maquinistas llegaron desde Manta con dos retroexcavadoras, todo indicaba que había muerto, dice Lucas.

A medida que avanzaban las horas, después del mediodía, se sumaron efectivos de la Policía, Marina e incluso más voluntarios que llegaban desde Manta, para intentar arrastrarlo. Los voluntarios lucharon cinco horas para arrastrarlo al mar (14:00). Luego de que algunos estudiantes de Biología de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí revisaron al pez, dijeron que había muerto.
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El cuerpo del animal quedó a merced de las débiles olas y las retroexcavadoras, que iban a levantar su cuerpo. La encargada de confirmar el deceso fue Orfa Cabezas, titular de la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgo de Manabí. 

Así es un tiburón ballena

Personal de varias entidades del Estado se sumaron para buscar alternativas para que el pez no perdiera la vida. Cabezas dijo que el paso siguiente será sacar el cuerpo del pez de la zona de playa y buscar un sitio donde enterrarlo. “No puede quedar en la zona de playa, la zona es turística y el cuerpo de tal magnitud en descomposición causaría inconvenientes”.

Luego que las autoridades se hicieron cargo, los voluntarios fueron hacia sus casas, negocios y sitios de hospedaje.

‘Davo’ caminó con dirección a su cabaña, donde le esperaban algunos turistas que querían aprender ‘paddle surf’. Este joven instructor estaba molesto. “Aquí mientras la situación no se torne patética, las entidades no despiertan, hoy murió un pez, esperemos que mañana reaccionemos con más agilidad”.

Esta es la primera vez que sucede algo así en las playas de Manta y la costa de Manabí. Los varamientos de estos animales son muy escasos. Esta es la primera vez que un pez se varó con vida, comenta la bióloga y estudiosa de las ballenas en el Parque Nacional Machalilla, Cristina Castro.

El tiburón ballena es muy dócil, tanto que son muy asequibles en las zonas donde se realiza turismo de buceo, frente a las costas de Ecuador. Sus avistamientos son muy raros y se los ve cada tres y cuatro años, añade la experta.

Otra de sus características es que son especies migratorias, nadan en solitario de forma lateral, por ejemplo desde el perfil costanero de Ecuador hacia las islas Galápagos. En las zonas de buceo de profundidad en la isla de La Plata y en islote Los Ahorcados fueron avistados hace dos meses por un grupo de buzos.

Para Castro, la espontaneidad de cómo se formó en poco tiempo un grupo de voluntarios para salvar la vida del pez es algo muy destacable. “Ahora hay mucha conciencia de cuidar a la naturaleza”.

En el apacible enclave marino de Santa Marianita, el varamiento de la gata quedó registrado en sus habitantes, turistas y empresarios turísticos.

El 13 de abril no fue un día más de sol, arena y playa, manifiesta Davo. “Fue el día en que supimos que cuando nos unimos podemos lograr objetivos, esta vez el esfuerzo fue monumental debido a la dimensión del pez, pero de ahora en adelante estaremos más atentos antes las emergencias”.

En contexto
Es la primera vez que una especie de pez tiburón ballena se vara con vida en las playas del cantón Manta. En los últimos cinco años se ha tenido casos de ballenas varadas, pero muertas. Se las ha encontrado en las playas manabitas, desde Puerto López hasta Pedernales.

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