15 de January de 2015 20:39

Dos vocales se disputan el cargo de Toapanta

Gloria Toapanta

La presidenta de la Asamblea Nacional, Gabriela Rivadeneira, posesionó a Gloria Toapanta (izq.) el jueves 8 de enero de este año como vocal electoral. Foto: Archivo EL COMERCIO

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 30
Triste 0
Indiferente 2
Sorprendido 2
Contento 2
Adriana Noboa

El hermetismo llegó a su clímax en la casa de la democracia. En las instalaciones del Consejo Nacional Electoral (CNE) hubo una actividad inusual ayer. El movimiento de funcionarios era mínimo y nadie sabía lo que sucedía. Y los consejeros no estaban en sus oficinas. La renuncia de Gloria Toapanta, una de las ganadoras del proceso de selección en el Consejo de Participación Ciudadana, parecía haberlos sorprendido a todos.

Apenas estuvo seis días en el cargo. La nueva vocal electoral comunicó a Paúl Salazar, titular del organismo, su renuncia irrevocable. El argumento fue que se trataba de “motivos de índole personal”. El oficio llegó a las 18:00 del miércoles y una copia estaba dirigida a la presidenta de la Asamblea Nacional, Gabriela Rivadeneira. Pero en el Legislativo tampoco sabían nada del tema. Al menos nadie se atrevía a comentarlo.

A primera hora de ayer la noticia se hizo pública y, alrededor de las 11:30, entró en escena Solanda Goyes, primera vocal suplente, designada también por el concurso del Consejo de Participación Ciudadana (Cpccs). A paso veloz llegó al CNE y subió al segundo piso. Más silencio. Instantes después entró Fausto Camacho, quien también participó en el proceso pero sin resultados favorables.

Las puertas se cerraron. Nadie que no fuese funcionario podía pasar a las oficinas del edificio principal. Tanto Goyes como Camacho denunciaron que el concurso estuvo lleno de irregularidades. Y eso, a decir de Goyes, quien solo habló a su salida del CNE, es uno de los motivos de la salida de Toapanta.

Y fue por esa misma razón, el jueves pasado, que Goyes no firmó el acta de posesión en la Asamblea y tampoco participó del juramento para asumir el cargo. Además de los vocales principales, Gloria Toapanta y Carlos Tayupanta, Mónica Rodríguez, segunda suplente, cumplió con el protocolo.

Pero Goyes llegó al CNE para dejar en claro que ahora sí el cargo vacante le pertenece, ya que no ha renunciado a su condición de primera suplente. Según contó, una vez adentro no la recibió ningún vocal. En ese momento había una veintena de funcionarios en una de las oficinas del segundo piso, que debía ocupar Toapanta.

Rodríguez también quería lo suyo. A las 14:00 entregó en la Secretaría un oficio en el que reclamó que la vacante le correspondía por una simple razón: Goyes no se posesionó y que, por tanto, habría renunciado a su cargo.

El problema principal es que quien asuma esa vacante podría cambiar la composición interna del Consejo y, como se vio en la primera sesión del renovado organismo, el objetivo es obtener la presidencia.

Aunque todos los comentarios apuntaban a que los cargos se quedarían con los vocales con experiencia (Juan Pablo Pozo, Paúl Salazar y Nubia Villacís), no fue así. Antes del primer pleno del 8 de enero, la balanza se inclinaba por Pozo y Villacís para ocupar la presidencia y vicepresidencia, respectivamente. Pero Salazar los sorprendió al ganar con los votos de los nuevos vocales y con Tayupanta asumiendo la vicepresidencia.

Claramente no hubo un acuerdo previo a la sesión que favoreciera a Pozo y a Villacís. Y los ánimos dentro del organismo no han vuelto a la calma desde entonces, lo que coincide con la inesperada renuncia de Toapanta.

¿Por qué podría modificarse el CNE? La principal razón es que, con el escenario planteado, ahora existen cuatro vocales divididos en dos bandos, Salazar y Tayupanta en el uno, y Pozo y Villacís en el otro. Quien ocupe el puesto vacante inclinará la balanza. Y quien cuente con tres votos se quedará con el despacho presidencial.

En el próximo Pleno, se necesitarán tres votos para reconsiderar la elección de Salazar como presidente. De darse, se podría mocionar un nuevo candidato para el puesto.

El Código de la Democracia, en su artículo 34, establece que, en caso de ausencia temporal o definitiva, “los consejeros suplentes sustituirán a los principales con estricto apego al orden de su calificación y designación”.

El problema es que, al igual que en otros temas, la Ley Electoral tiene vacíos. Por orden de calificación ese puesto le pertenecería a Goyes, quien obtuvo 88 puntos en el último concurso. Por orden de sucesión, podrían estar en consideración la suplente del proceso de selección del 2011: Ana Paredes, quien obtuvo 79,75 puntos. Luz Haro, con 78,75 puntos, también suplente, queda fuera de discusión aunque fue la que más participó en los plenos del Consejo Electoral en estos tres años porque Paredes cursaba una maestría en el extranjero.

Paredes convocó a una rueda de prensa para las 17:00 de ayer. La prensa la esperaba en el CNE, pero llamó pocos minutos antes para cancelarla. Hoy está previsto que sesione el Pleno. Aunque no se confirmó la agenda, este conflicto dominará la jornada.

Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (3)
No (0)