20 de junio de 2016 10:42

Con un violín, una mujer siria reta el rechazo de Trump a los refugiados

Foto: AFP

"Debemos de frenar el tremendo flujo de refugiados sirios a EE.UU.", dijo Trump la semana pasada después de la matanza de Orlando. Foto: AFP

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Agencia EFE

Con la suave melodía de su violín, la siria Mariela Shaker reta el abrupto rechazo a los refugiados del virtual candidato republicano a la Casa Blanca, Donald Trump, y pide a Estados Unidos que abra los ojos y ayude a los sirios que siguen bajo el tormento de la guerra.

"Era una de las personas cuyos sueños se desvanecieron y fueron demolidos por la guerra. Los sentimientos de felicidad menguaban cada día y la principal preocupación era una pregunta: veré la mañana al día siguiente? No hay nada peor que ese sentimiento", narra a Efe Shaker, de 26 años.

Hace justo hoy un año, también durante el Día Mundial de los Refugiados, Shaker conmovió a la ciudad de Washington con una actuación en el prestigioso Centro Kennedy.

"La música me sirve para sensibilizar a la gente", cuenta Shaker, quien ha actuado en el Congreso, en la Casa Blanca y en mayo lo hizo en la biblioteca de la Universidad de Georgetown, cuando pidió ayuda para Siria junto a sus compatriotas Ahmad Beetar, periodista, y Kaseem Eid, que se han unido a la oposición desde el extranjero.

Con el vibrar de las cuerdas de su violín, Shaker trata de contrarrestar las ásperas propuestas de Trump para mandar a todos los refugiados sirios de vuelta a su país y vetar la entrada de musulmanes a Estados Unidos con el supuesto fin de evitar atentados terroristas.

"Debemos de frenar el tremendo flujo de refugiados sirios a EE.UU. No sabemos quiénes son, no tienen documentación y no sabemos de dónde vienen", dijo Trump la semana pasada después de la matanza de Orlando (Florida), en la que el atacante era un ciudadano estadounidense de raíces afganas.

Nacida en Alepo, Mariela Shaker comenzó a tocar el violín con 10 años, estudió Economía, dio clases en el Instituto Árabe de Música y decidió huir a otro país en 2013, cuando Alepo vivía la más sangrienta batalla de la guerra y se recrudecían los enfrentamientos entre los rebeldes y el Gobierno del presidente Bachar al Asad.

"Pasé meses y meses buscando en Internet, iba de cibercafé en cibercafé. Corría entre bombas solo para poder solicitar la entrada en algún programa de estudios, en EE.UU. o en cualquier parte del mundo. Bajo morteros, misiles y cohetes, solo para buscar una ventana, un hueco por el que salir del país", narra la joven.

Recibió una beca para estudiar música en una universidad de Illinois (EE.UU.) y, como la guerra seguía, pidió asilo en Estados Unidos y, tras un largo proceso, consiguió quedarse como refugiada.

Llama a sus padres todos los días para asegurarse de que "están vivos" y extraña a su hermano, dos años mayor que ella, y a sus amigos que viven sin electricidad y sin agua en Alepo.

Ella es solo uno de los 3 721 refugiados sirios que han conseguido asilo en EE.UU., lo que representa solo un 0,07 por ciento de los más de 4,9 millones que han tenido que dejar su país 2011, según datos del Departamento de Estado y de la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur).

El presidente de EE.UU., Barack Obama, se comprometió a acoger a 10 000 refugiados sirios antes de que acabe septiembre, una promesa que contrasta con el amplio compromiso del primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, para cobijar a 25 000 sirios, un hito que logró el pasado febrero.

En EE.UU., en los últimos meses, el fantasma del terrorismo ha alimentado las propuestas de Trump y la negativa a acoger refugiados sirios de 26 estados que temen que en Estados Unidos se repita lo sucedido en los atentados del 13 de noviembre en París, donde dos de los terroristas tenían pasaportes sirios falsificados.

"Amo a EE.UU. y lo amo como si fuera mi primera casa, no solo mi segunda casa (...) Siria tiene un gran potencial humano, necesitamos más ayuda, sobre todo, para los jóvenes. Tengo amigos a los que les aceptan en universidades muy famosas, pero a los que no les aceptan el visado. Por qué?", se pregunta Shaker.

Para ser admitidos en EE.UU., los sirios deben pasar controles adicionales de los servicios de inteligencia y de seguridad nacional aparte de las pruebas que deben superar el resto de refugiados en el FBI, el Departamento de Defensa, el Departamento de Estado y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza.

El periodo de admisión como refugiado para los nacionales sirios oscila entre los 18 y 24 meses.

El reasentamiento en EE.UU es difícil y, por eso, la estrategia del Gobierno de Obama ha sido facilitar la relación entre los sirios y los países que los acogen, como Jordania, en donde Estados Unidos financia escuelas y hospitales.

El conflicto que vive Siria desde marzo de 2011, cuando surgieron una serie de protestas contra el Gobierno de Al Asad, ha dejado más de 400 000 muertos y 4,9 millones de refugiados, una ola de desplazados sin precedentes desde la Segunda Guerra Mundial, según las Naciones Unidas.

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