30 de November de 2009 00:00

El VIH/sida se transmite por 3 métodos

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Redacción Sociedad

El beso no es un mecanismo para la transmisión del VIH/sida. Walter Mora, médico que en la maternidad Isidro Ayora (Quito) trata a personas afectadas con esta enfermedad, sostiene que este temor es muy frecuente entre la gente.“Para que alguien le afecte por esta vía debería pasarle continuamente al menos seis litros de saliva y eso es casi imposible”.

Las únicas formas médicamente comprobadas para contraer el virus son tres: por medio de las relaciones sexuales, de madre a hijo (transmisión vertical) y por transfusión de sangre.

De los 16 865 casos existentes a escala nacional, el 95,7% se produjo por la primera causa, el 3,5% por la segunda y el resto por medio de la sangre (uso de agujas contaminadas, por ejemplo).

En el hospital Eugenio Espejo hay 450 casos. A este centro ingresan especialmente personas que  contrajeron el virus por contacto sexual. Por ello, el jefe del servicio de VIH, Carlos Arroba, pide que incluso las parejas que tengan esta patología no descuiden la prevención. “Si los dos son portadores es mejor que usen preservativos siempre. Esto, para evitar la transmisión de nuevos virus, porque  el VIH muta siempre y causa más problemas”.

Otros casos frecuentes allí son de quienes contrajeron el virus por el uso de agujas o más artefactos similares contaminados. 

En la Maternidad Isidro Ayora hay 250 pacientes. Allí están, por ejemplo, las mamás afectadas por el virus y que esperan un bebé. Hace 15 años los casos originados por la transmisión vertical llegaban al 20% y hoy bajó a menos 2%. Esto sucede por todo el tratamiento que las mamás deben seguir antes, durante y después del parto (ver infografía).

Tres testimonios

Julio C.

‘Nunca pensé que esto me pasaría justamente a mí’

Creí que no pasaría nada, que sería una sola vez y ya. Pero fue diferente. Nunca había acudido a esos lugares, pero un día y en medio de tragos unos amigos dijeron que tres amigas   nos esperaban.  



Transmisión por contacto sexual
El médico Walter Moya explica que la transmisión del VIH por contacto sexual es automática e inevitable. “En violaciones, por ejemplo, los traumatismos o  laceraciones que quedan pueden ser un canal abierto para que una persona pase el virus a otra”. El especialista indica que las infecciones sexuales, como el chancro o herpes están 
acompañadas por úlceras y es frecuente contraer la enfermedad.Subimos en un auto y nos fuimos donde estaban ellas. En ese momento uno nunca piensa lo que puede venir después.

Pasó lo que pasó y es demasiado tarde para arrepentirse. Al año de eso, cuando sin razón mi salud se deterioraba poco a poco me fui al médico. Apenas entré al consultorio, el doctor me dijo: esto puede ser grave. 

Inmediatamente me  hicieron los exámenes, pero nunca me indicaron de qué eran.  A los tres días me llamó y con mucha cautela me fue indicado qué era el sida, por qué aparece y en qué puede terminar eso. 

Me desesperé, grité al doctor para que no se  dé más vueltas. Entonces  él bajó el tono de voz y lanzó una frase terrible: sí hijo, solo tú debes saber dónde lo contrajiste, pero tienes VIH. Aquí se acabaron mis 26 años de vida. El consultorio se quedó en silencio, bajé la cabeza, la puse sobre el escritorio  y lloré.

Inmediatamente pensé en mi  novia. No tenía derecho para hacer lo que hice con ella.  Me dolía en el corazón lo que en ese momento me sucedía. No sabía cómo decir a ella lo que me pasaba. Estaba intranquila por mi actitud y tuve que decirlo. Entiendo su reacción, no debí  hacer lo que hice. Ahora estoy solo, así quiero seguir. No quiero causar daño a ninguna persona, como ya me lo hicieron .

Han pasado cinco años de eso y gracias a la atención de los médicos y a los tratamientos  sigo vivo y estoy bien. En este mundo se conoce a muchas personas que pasan por lo mismo. Hay gente que está en etapa terminal y  no puede ni moverse. Tal vez  algún momento esté así, pero quiero seguir luchando.

Martha B.

‘Yo estoy mal, pero mi hijo nació bien sanito’

Cuando me enteré de lo que tenía no quería saber nada, el mundo se me acabó. Mi desesperación  era por el hijo que esperaba en ese momento. Solo después del tercer mes de gestación supe que estaba con esto. Me lo indicó una doctora que me atendió en un subcentro de  Salud.



Transmisión de madre a hijo
Los médicos explican que   las contracciones uterinas en el  momento del parto pueden 
provocar transfusiones  sanguíneas desde la madre  hacia el  hijo e infectarlo. Por eso sugieren necesariamente cesárea. Si se da parto normal, también hay el riesgo de que el bebé aspire secreciones  cuando pasa por el canal vaginal.  Los especialistas han detectado que en esta zona existe una gran cantidad de virus del VIH.Llegué allá por sugerencias de una amiga. Yo tenía una fatiga increíble, se me partían los labios, tenía dolores y sangrado permanente en las encías. Entonces me dijo que ella había conocido a una persona que estaba así y que luego se había enterado que estaba enfermo con VIH.  No le creí, porque mi esposo, del que me separé hace tiempos, nunca me dijo nada.

Cuando me avisaron de mi estado quise suicidarme. Una noche tomé 30 pastillas que tenía para el dolor de cabeza y fui a parar al hospital. Allí fue cuando  comenzaron a ayudarme. Los médicos me dijeron que esto ya no era tan grave, que podían salvarme, salvar a mi hijo y que  él no tendría el VIH.  

Lo primero que me dijeron es que sin fallar un día debía tomar las pastillas (antirretrovirales). Así pasé hasta dos semanas antes del parto. Un mes antes ya me internaron para  chequearme. Las enfermeras me explicaron que no daría a luz en parto normal, porque hay el riesgo de que con las contracciones o cuando el bebé pase por la vagina le transmita el virus. Por eso me hicieron una cesárea.  

Cuando mi chiquito nació me prohibieron que le dé leche  materna, sino solo suplementos. Me indicaron que en la leche puedo transmitir los virus. 

Por último, a él también le dieron los medicamentos hasta que tenía seis meses. Luego era revisado constantemente y al año y medio confirmaron que estaba sanito. Cumplí con todos los tratamientos y gracias a Dios mi hijito está bien.

Carlos P.

‘Hay que tener cuidado para manipular agujas’

Lo mío fue increíble, por esas aventuras que los jóvenes queremos vivir. Sucedió  hace 2 años, cuando abandoné el país y me fui de emigrante. De juego en juego tuve contacto con agujas infectadas en la casa de unos amigos. Todo comenzó cuando me tatué caseramente un águila  en el brazo. Minutos antes esa misma aguja había utilizado otra persona. 



Transmisión por la sangre
Los elementos de cuidado corporal (tijeras, hojas de afeitar, cepillo para dientes...)    representan un riesgo. Esto, porque pueden entrar en contacto con la sangre de personas afectadas y ser usadas     inmediatamente por otras.         Para emplear es necesario esterilizarlos. La OMS pide que  en los centros asistenciales los médicos tengan cuidados extremos en tratamientos como  diálisis, transfusiones sanguíneas...Luego me enteré que  ella tenía VIH. Los doctores me dijeron que las posibilidades de contraer el virus por esta vía son muy bajas, casi nulas, pero me tocó. Que nunca pase a nadie lo que me pasó. Me volví un niño vulnerable. Lloraba y lloraba, no sabía cómo avisar a mis padres. En ese entonces tenía 20 años y creía que mis padres no me apoyarían, pero lo hicieron.

Cuando los médicos confirmaron mi enfermedad quise matarme y dejar todo allí. Llegó un momento en que lejos de seguir los tratamientos que me dieron los doctores me dediqué a la borrachera. 

Eso fue peor, porque mis defensas bajaron terriblemente y caí  en el hospital. Tuvo que mi papá viajar al exterior y traerme. Ese fue un momento increíble, porque me sentí protegido por él y por todos.  

Cuando volví a Ecuador estaba mal. Incluso me cayó la tuberculosis y pasé internado cuatro meses en el hospital. No sé hasta cuándo viva, no me importa saberlo. Estoy demacrado, tengo fuerzas solamente para caminar por la casa.

No puedo trabajar, mis papás no tienen dinero, pero he recibido una gran ayuda en los hospitales en donde he estado. 

Los médicos me han dicho que si hubiesen iniciado a tiempo el tratamiento todo sería diferente y que estaría mejor. Pero no importa. Desde pequeño aprendí a luchar por sobrevivir y no he olvidado que mi familia quiere que salga adelante.

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