14 de junio de 2018 12:31

Víctimas de abusos de sacerdotes fueron a la Fiscalía

Un grupo de personas hicieron un plantón a las afueras de la Fiscalía, en Quito, para pedir justicia. Foto: EL COMERCIO.

Un grupo de personas hicieron un plantón a las afueras de la Fiscalía, en Quito, para pedir justicia. Foto: EL COMERCIO.

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Valeria Heredia

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“No más impunidad”. Este fue el pedido de los familiares de dos de las  víctimas de violaciones sexuales de un sacerdote en Cuenca. Ellos acudieron este jueves 14 de junio del 2018 a la Fiscalía General del Estado, en el norte de Quito, para exponer sus casos.

Jorge Palacios, de 63 años, fue uno de los primeros en colocar la denuncia en contra de un sacerdote, quien se desempeñaba como director de un plantel educativo, en Cuenca.

En este espacio –cuenta- se perpetró el abuso sexual de parte del sacerdote. Él no comentó a nadie sobre lo ocurrido. Tras años de silencio, decidió hablar sobre su caso y luchar para que no quede en la impunidad.

“Lo que queremos es que lo acusen de crimen”, explicó el hombre, quien acudió a la entidad acompañado de sus familiares y amigos.

Palacios, además, explicó que esperan que este delito no prescriba por el tiempo que ha pasado. “Nos respaldaremos en la pregunta 4 de la consulta popular, que habla sobre la no prescripción de los delitos sexuales en contra de niñas, niños y adolescentes".

Palacios espera que la investigación siga su curso y, más aún, con la apertura de la Fiscalía.

En este momento hay cinco denuncias en Cuenca por este tema, cuenta Tatiana Palacios, hija de Jorge. Ella acompañó a su padre a la Fiscalía y explicó que hubo un compromiso de las autoridades para que se revise y se agilite el tratamiento del tema.

La joven relata que en Cuenca se ha llamado a tomar versión a las dos víctimas, pero el sacerdote aún no se acerca a las autoridades.

La familia también está a la espera de la respuesta del Vaticano, en Roma, sobre el caso.

“Lamentablemente es la primera vez que se realiza un trámite de este tipo por lo que no se conoce un tiempo estimado. Es una preocupación porque no sabemos nada”.

Además afirmó que les preocupa “evidenciar el rol encubridor de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana al conocer la denuncia de mi papá. Nosotros hicimos una denuncia física y verbal pero no hubo respuestas”, dijo Palacios.

Con un cartel en la mano, María Palacios respaldó la gestión de su hermano. Para ella, este tipo de denuncias deben tener una sanción y no prescribir. "Esto debe tenerse en cuenta al condenar a cualquier criminal que haya agredido a un niño antes y ahora".

Otra de las víctimas también acudió a la Fiscalía para conversar sobre su caso. Sin embargo, no logró ingresar. Cuenta que fueron tres años de tortura junto al sacerdote, por lo que pide que se lo condene por estos delitos.

Al lugar también llegó Carlos, un quiteño que también fue una víctima de abuso sexual en la capital. Cuando fue niño –recuerda- un sacerdote de un colegio de Quito abusó de él. Ahora, planea colocar una denuncia para que se haga justicia, dice.

Los familiares, amigos y víctimas acudirán a la Plaza de la Independencia, en el Centro Histórico, para hacer un nuevo plantón. Esperan que el presidente Lenín Moreno los reciba en otra oportunidad.

Por su parte la Conferencia Episcopal Ecuatoriana ha dicho que respaldan la búsqueda de verdad y justicia. Manifestó su dolor por los hechos denunciados. Tienen su propia justicia.

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