10 de marzo de 2015 21:56

La vía directa de Pichincha a Tungurahua está casi lista

La construcción de la autopista Puente Jambelí-Latacunga-Ambato tiene un avance del 98%. Foto: EL COMERCIO

La construcción de la autopista Puente Jambelí-Latacunga-Ambato tiene un avance del 98%. Foto: EL COMERCIO

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Fabián Maisanche

Desde fines de este mes ya no será necesario circular por el centro de Latacunga y de Salcedo para llegar hasta Ambato.

Los conductores podrán viajar directamente por los pasos laterales que se construyeron en la periferia de estos dos cantones de Cotopaxi.

Esas conexiones son parte de la construcción de la autopista Puente Jambelí-Latacunga-Ambato, que tiene un avance del 98%. El sistema vial que conecta a Pichincha con Cotopaxi y Tungurahua implicó la construcción de dos pasos laterales, puentes a desnivel y pasos para el ferrocarril y los elevados. También se pusieron intercambiadores en los ingresos a las zonas de Saquisilí, Poaló y Salache.

Los técnicos del Ministerio de Transporte y Obras Públicas iniciarán la etapa de pruebas a finales de este mes.

Los trabajos en la carretera de 90 kilómetros comenzaron en el 2013. Según Javier Castellanos, director del Ministerio en Cotopaxi, la vía llega a su final luego de cuatro etapas de construcción. La obra se inició con la ampliación a seis carriles y el recapeo de la carretera entre el puente Jambelí y Latacunga.

“Son 40 minutos que se disminuyen en un tramo entre Quito y Ambato. Con las obras complementarias se evitarán los cuellos de botella y el tránsito fluirá con rapidez”.

Se calcula que aproximadamente 28 000 vehículos por día utilizarán este sistema. “Para el feriado de Semana Santa se harán las pruebas de tránsito. Eliminaremos el caos en los ingresos a las urbes y se harán mediciones de velocidad y otros estudios”, dijo Castellanos.

Dos trabajadores ubican el césped en el parterre central de la nueva autopista.

Es decir, ya no se ingresará por Latacunga ni por Salcedo. La inversión en el sistema vial asciende a USD 179 millones.

A lo largo de la autopista, el trabajo es frenético. Más de 20 personas laboran en las últimas obras. Ahí están María Chausín y su esposo Manuel Quindigua, quienes siembran el césped en el parterre central de la vía, que separa los dos carriles.

Otro grupo de personas coloca y traslada el material apilado en uno de los terrenos de propiedad de la Brigada de Fuerzas Especiales Patria, en Latacunga. Por esta labor, cada jornalero gana USD 10 al día.

La pareja de esposos vive en la comunidad Chinaloa Alto del cantón Sigchos. Ellos se encargan de adecentar 20 de los 90 kilómetros que integran la nueva carretera de seis carriles, tres de ida y tres de vuelta. “Estamos ahorrando para financiar el estudio y la alimentación de mis seis hijos. Se quedaron en la casa cuidando los sembradíos y a los animalitos”, contó Quindigua.

A pocos metros de la pareja están ocho obreros encargados de la señalización, la ubicación de los postes para las luminarias y la semaforización. Visten pantalones azules, chalecos y cascos de color tomate. Algunos lucen gafas y mascarillas para evitar el polvo.

El tránsito está restringido, por lo que cuatro guardias de seguridad privada impiden el paso a los conductores. “Solo se puede pasar con un salvoconducto. Es peligroso transitar, porque aún se realizan trabajos o pueden chocarse con las volquetas y tractores que transportan material”, dijo uno de los guardias.

El paisaje rural de la vía

Al transitar por la autopista aparecen los sembradíos de coliflor, papas, maíz, col y otras legumbres. Los pobladores también se dedican a la ganadería.

Alfredo Chiluisa es testigo de la construcción de la vía. El agricultor, de 60 años, cedió 100 de los 250 metros de su propiedad, que fueron expropiados para la obra. “Ahora tengo solo mi casita y un pedacito de tierra, que es el patio”.

El campesino está preocupado porque dice que en la zona no hay un puente peatonal ni un rompevelocidades. El hombre vive junto a sus siete hijos, que se dedican a la agricultura.

Los vecinos de las comunidades Salache y Quilajalo, en Salcedo, piden la colocación de barandas metálicas de protección en los extremos de la nueva carretera.

Luis Chango y dos operarios de una pequeña lubricadora indicaron que “los carros pasan rápido y no hay un rompevelocidades”. Ellos viven en Panzaleo, al sur de Salcedo, en el tramo sur de la autopista. Castellanos indicó que las pruebas servirán para sugerir la construcción de pasos elevados en zonas peligrosas.​

En contexto

Actualmente, los usuarios de la carretera entre Pichincha y Tungurahua deben ingresar y salir por las ciudades de Latacunga y Salcedo. Eso genera caos vehicular y congestión, y pérdida de tiempo en el traslado. El sistema vial se construye desde el 2013.

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