18 de March de 2010 00:00

En la urbe no están definidos los puntos seguros en caso de un sismo

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Redacción Quito

Christian Jiménez no había pensado antes qué hacer si ocurre un sismo mientras camina por la calle. Este peatón, que ayer caminaba por la avenida Amazonas, dijo que lo primero que haría es buscar un lugar abierto.

En ese sector, la plaza Foch y el parque El Ejido serían las opciones de Jiménez. “Trataría de llegar a ese lugar caminando por las aceras para evitar accidentes”. Para  Daniel Villarreal, su motocicleta sería otro medio para alejarse del peligro.

Al percatarse de los postes, árboles, cables de electricidad y otros objetos que pueden caer de los edificios,  en caso de un sismo, Villarreal dijo que no dudaría en circular con su moto por la acera si fuera necesario.

Para el coordinador nacional de operaciones de la Cruz Roja, Jorge Ortega, las acciones que deben tomar peatones y conductores en caso de un sismo, dependen mucho del escenario, de la hora y de las estructuras que rodean al entorno inmediato.

No obstante, el experto asegura que lo primordial es tratar de alejarse de los edificios altos y objetos que  puedan caer y golpear a las personas. Un plan preventivo más elaborado incluye la identificación de zonas seguras cerca de las viviendas o sitios de trabajo. “Para llegar al punto seguro también es necesario planificar las rutas”.

Pero, según el departamento de Ingeniería de Tránsito de la Policía, en caso de un siniestro el riesgo de accidentes de tránsito puede incrementarse si no se toman medidas preventivas.

Juan Zapata, vocero de la Policía, explicó que  dependiendo de la magnitud, durante un sismo los conductores pueden perder la capacidad física para controlar un vehículo. Además, el pánico puede generar conductas inapropiadas de manejo.

Pero el taxista Ermel Heredia  estaba seguro ayer  de que podrá mantener la calma en caso de un sismo. “Lo primero es estacionar el carro y buscar un sitio seguro”.

Ayer, Cristina Tituaña recorría el sector de La Mariscal para realizar un trámite. El único lugar abierto que conocía la joven era el parque El Ejido. Aunque desde la calle Carrión, la plaza más cercana estaba a una cuadra.

Pero Ricardo Peñaherrera, coordinador de Reducción de Riesgos de la Secretaría de Seguridad del Municipio, explicó que no todas las plazas o parques de la ciudad son una zona segura. Por eso, desde hace un año, el Municipio trabaja en un plan de reducción del riesgo sísmico.

El objetivo del plan es evitar generar nuevas condiciones de riesgos, reducir las vulnerabilidades existentes y preparar planes de contingencia para responder ante una catástrofe.

La adecuación de las zonas seguras en caso de terremoto es una de las acciones incluidas en el proyecto. Peñaherrera explicó que la idea es que cada administración zonal tenga al menos una zona segura.

En los próximos días se iniciará la convocatoria para realizar los estudios de microzonificación y vulnerabilidad de la ciudad. Esto permitirá identificar las zonas más descampadas, con suelos estables, acceso a los servicios mínimos vitales. La identificación, adecuación y señalización  de estas zonas durará seis meses.

Ortega aseguró que en este proceso es importante la organización y participación de todos los ciudadanos para identificar y socializar los puntos seguros.

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