8 de February de 2015 20:21

Los universitarios se inclinan por las finanzas

Pocos jóvenes salasakas, chibuleos y tomabelas estudian carreras nuevas. Foto: Glenda Giacometti/ EL COMERCIO.

Pocos jóvenes salasakas, chibuleos y tomabelas estudian carreras nuevas. Foto: Glenda Giacometti/ EL COMERCIO.

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Modesto Moreta

Las carreras de jurisprudencia, turismo, administración de empresas y marketing son las  que más demanda tienen por parte de los jóvenes de los pueblos Tomabela, Chibuleo, Salasaka y Quisapincha.

Por ejemplo, Tania Masaquiza cursa el sexto semestre de la carrera Hotelería y Turismo en la Universidad Técnica de Ambato. Trabaja en la agricultura con sus padres, especialmente los fines de semana en su natal Salasaka, 15 minutos al sur de Ambato, en la vía a Baños. Con el dinero que gana costea parte de los gastos de sus estudios universitarios en Ambato.

De los 30 alumnos que asisten, ella es la única indígena. Ese entorno no ha influido en la universitaria, quien mantiene su vestimenta, su lengua y sus costumbres. La joven viste su anaco negro tejido con lana de borrego, un reboso verde, blusa y bayeta, el vestuario Salasaka.

En ocasiones enseña a sus compañeros algunas frases de su idioma kichwa. “Esto no cambio por nada, mis padres me enseñaron desde pequeña que debemos amar lo que somos. Eso me enorgullece”.

Escogió esa especialidad, porque puede ayudar a Salasaka a promocionar sus sitios sagrados, los paisajes y la cultura, que son poco conocidos por los turistas. “La idea es colaborar con el desarrollo y progreso de mi comunidad”.

Alberto Guapisaca, exdirector de Educación Intercultural Bilingüe y rector de la Unidad Educativa del Milenio en Chibuleo, dice que en la actualidad los pocos jóvenes que estudian en las universidades de Quito, Ambato, Guayaquil, Cuenca y en varios países siguen carreras diferentes a la de finanzas.

Las cooperativas de ahorro influenciaron para que gran parte de los chicos estudien especialidades afines como la contabilidad, auditoría y otras. Su idea es trabajar en las entidades financieras o instalar negocios propios.

Insiste en que los pueblos indígenas como Tomabela, Chibuleo, Salasaka y Quisapincha necesitan formar a los jóvenes en la ciencia y la tecnología.

Por eso, en la Unidad del Milenio de Chibuleo se cerró la carrera de contabilidad y se abrió el bachillerato internacional y en ciencias.

El propósito es que haya más estudiantes en las áreas científicas como biofísica, biotecnología, docencia, medicina, arquitectura, antropología ancestral, ciencias agrícolas y maestros bilingües.

Eso es lo que falta. “Queremos que lleguen más allá de quedarse detrás de un escritorio, buscamos que sean el aporte para que su investigación se ponga al servicio de la gente de nuestras comunas, pero sin perder la identidad”.

En la Facultad de Administración de la Universidad Técnica de Ambato, decenas de jóvenes ingresan a las aulas. Ana Maliza llega presurosa y saluda con sus compañeros. La chica, de 24 años, viene de la comunidad Chibuleo, localizada a 20 minutos en el sur de Ambato.

Está ataviada con un anaco y un reboso color azul marino. Lleva una blusa blanca. “Algunos indígenas jóvenes mantenemos nuestros valores, principios, así como la vestimenta y el idioma. Pero otros chicos la están perdiendo. Eso viene de la enseñanza nuestros padres”.

Los esposos Juan Ainaguano y Rosa Pacari retornan todos los fines de semana, luego de sus clases universitarias, para trabajar en la agricultura y la crianza de animales en su comunidad Chibuleo.

Él, de 40 años, cursa el tercer semestre de economía en la Universidad Católica y ella está en el séptimo semestre de sociología de la Universidad Central del Ecuador.

Ainaguano decidió seguir esta rama, porque cree que hacen falta técnicos que aporten con proyectos e investigaciones relacionadas a la situación actual de los pueblos indígenas.

Para el antropólogo ambateño, Pedro Reino, las universidades locales no dan alternativas para estudiar carreras dirigidas a recuperar la gastronomía, la arquitectura ancestral, agronomía, ingeniería hidráulica para que se desarrollen las comunidades.

“Las universidades no han generado carreras para que se cree una universidad indígena. Por eso deben salir a otras ciudades y eso afecta a que puedan mantener su cultura”.

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