siria

14 de octubre de 2015 00:17

La Unión Europea evalúa negociar con Al Asad para frenar conflicto en Siria

Cientos de personas con retratos del presidente sirio Bashar Al Asad y su homólogo ruso Vladimir Putin manifestaron su apoyo a la intervención rusa en Siria frente a la embajada de Moscú en Damasco. FOTO: LOUAI BESHARA / AFP

Cientos de personas con retratos del presidente sirio Bashar Al Asad y su homólogo ruso Vladimir Putin manifestaron su apoyo a la intervención rusa en Siria frente a la embajada de Moscú en Damasco. FOTO: LOUAI BESHARA / AFP

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Agencia DPA
Ansgar Haase (I)
Luxemburgo

¿Negociar con Bashar Al Asad, un presidente que arremete cruelmente contra la población, y aceptar incluso que permanezca en el poder, al menos hasta que se celebren elecciones democráticas? Lo que hasta hace poco parecía inimaginable en el conflicto sirio, poco a poco se está convirtiendo en una opción concreta para la Unión Europea (UE).

La huida de cientos de miles de sirios a Europa en busca de asilo ha hecho que el compromiso para poner fin a la guerra civil en Siria haya adquirido una importancia diferente para la UE.

Al menos desde que Rusia comenzó recientemente a lanzar ataques aéreos en apoyo del presidente Bashar al Asad, nadie espera una victoria de los rebeldes moderados y una pronta caída del régimen. "De algún modo, necesitamos a Damasco y también necesitamos a los rusos de otra manera", dijo el ministro del Exterior luxemburgués, Jean Asselborn, durante un encuentro con sus colegas del bloque europeo el lunes en Luxemburgo.

Y los británicos muestran en qué dirección podría ir ese cambio de postura. "Podemos ser flexibles en lo que respecta a la forma de su salida del poder y podemos ser flexibles en lo que respecta al calendario", dijo el ministro de Exteriores británico, Philip Hammond. Lo que no debería haber es una cooperación con Al Assad, porque eso echaría a la oposición a "los brazos" de la milicia terrorista Estado Islámico (EI), advirtió.

Ya semanas atrás, la canciller alemana, Ángela Merkel, había insinuado un cambio de rumbo. "Hay que hablar con mucho actores, también con Al Asad", dijo Merkel tras la cumbre especial sobre refugiados de los jefes de Estado y de gobierno en Bruselas. Con tensión se espera ahora cómo transcurrirá una nueva cumbre de los líderes de la UE en la capital belga al final de esta semana.

Los diplomáticos consideran que Merkel probablemente no se sentaría en la misma mesa con el Presidente sirio. "Cuando se habla de conversaciones con Al Asad, se refiere al régimen", dicen. Y es que nadie quiere aparecer en la foto junto a alguien con las manos tan manchadas de sangre como el presidente sirio.

Sin embargo, sobre todo países como Francia tienen problemas con un cambio de postura. No es posible reunir a la oposición moderada y democrática con el "verdugo de su propio pueblo", dijo recientemente el presidente francés, François Hollande.

Su secretario de Estado, Harlem Désir destacó durante la reunión de ministros de Exteriores que también la transición política debe llevarse a cabo sin Al Asad.

Quienes se pueden imaginar un diálogo con el régimen de Al Asad ponen de ejemplo a Irak después de la caída del régimen de Saddam Hussein. "De Iraq se aprendió que no necesariamente hay que romper las estructuras de golpe para hacer caer completamente el Estado", dijo un diplomático. También Asselborn advirtió el lunes del peligro de un "vacío de poder" en Siria.

Y mientras tanto, se especula sobre los motivos de Rusia para intervenir en Siria. ¿Querrá el jefe del Kremlin, Vladimir Putin, enviar otra señal clara -después del conflicto en Ucrania- de que considera inaceptable el derrocamiento violento de un régimen? ¿O quiere, dado los intereses geopolíticos de Rusia, mantener una posición fuerte en caso de que se negocie un fin del conflicto sirio?

Los diplomáticos sostienen ambas opciones como posibles y apuntan a que desde hace mucho tiempo hay en marcha negociaciones a puerta cerrada sobre la formación de un grupo de contacto, integrado por representantes de Irán y Rusia, que apoyan a Al Asad, y también Arabia Saudí, Turquía, Estados Unidos y la Unión Europea (UE), que apoyan a la oposición moderada en Siria. Pero de momento no se espera un rápido fin de la "diplomacia silenciosa".

Turquía y Arabia Saudí están "demasiado enojados" por la política de intervención de Rusia, señalan los analistas. "No hay duda de que con la presencia de Rusia algo ha cambiado", dijo el ministro de Relaciones Exteriores alemán, Frank Walter Steinmeier. Los intentos por lograr una solución política del conflicto, que ya costó más de 250 000 víctimas, se tornaron "aún más difíciles, más complejos", agregó.

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