26 de junio de 2014 11:38

Ucrania vive las últimas horas de tregua pendiente de las consultas de mañana

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EFE

Ucrania agota hoy, jueves 26 de junio, las últimas horas de tregua en el este del país a la espera de la ronda de consultas de mañana entre representantes del Gobierno y los rebeldes prorrusos, a los que Kiev no ha dejado más opción que aceptar sus condiciones.

"Si nuestras condiciones para el plan de paz no son aceptadas (en la reunión de mañana), tomaremos una decisión muy importante", dijo hoy en Estrasburgo el presidente de Ucrania, Petró Poroshenko.

La tregua alcanzada el lunes entre los dos bandos expira mañana a las 10.00 hora local (07.00 GMT), al igual que lo hace el alto de fuego unilateral decretado por el presidente ucraniano el pasado viernes.

Ya entonces, cuando presentó su propuesta de plan de paz y decretó el alto de fuego como primer paso del mismo, Poroshenko dejó claro que los insurgentes deben deponer las armas y que pueden abandonar el país si así lo desean.

Agregó que no está dispuesto a "negociar por negociar" con los rebeldes que actúan en las regiones orientales de Donetsk y Lugansk, fronterizas con Rusia, y subrayó que el alto de fuego sería limitado en el tiempo.

A pocas horas de que expire el plazo, todo indica que una eventual prorroga de la tregua es lo máximo que se puede esperar de las consultas de mañana.

Uno de los líderes de las milicias prorrusas, Miroslav Rudenko, comentó hoy que la prolongación de la tregua no tiene sentido y denunció que el Gobierno de Kiev aprovecha el cese temporal de hostilidades para acumular fuerzas para lanzar una nueva ofensiva militar.

Aseguró contar con información según la cual, tras el fin de la tregua, las autoridades ucranianas planean lanzar una "guerra relámpago" contra las milicias.

"Dirán a la comunidad internacional que se declaró una tregua, pero que las milicias no la respetaron, lo que no es verdad. De este modo, quieren recibir la indulgencia de Occidente para redoblar la operaciones militares", advirtió Rudenko.


A pesar de todo, los rebeldes prorrusos anunciaron sus propias condiciones para prorrogar la tregua.

"Hay dos problemas principales: los rehenes, y también los ataques y el bloqueo a Slaviansk. Discutiremos cómo resolver los problemas que obstaculizan la prórroga del alto el fuego", dijo a la agencia rusa Interfax Andréi Purgín, otro líder de la autoproclamada república popular de Donetsk.

Los insurgentes han denunciado estos días que el fuego de artillería contra Slaviansk, símbolo y baluarte de la rebelión prorrusa que estalló a mediados del pasado abril, no ha parado tras la declaración del alto de fuego del Gobierno de Kiev.
Las escaramuzas entre los dos bandos, con muertos en ambos lados, no han cesado de hecho en ningún momento, ni siquiera después de la tregua.

Los milicianos reconocieron "intensos tiroteos" hoy mismo en el área del aeropuerto de Kramatorsk, localidad vecina de Slaviansk, después de que un avión de carga arrojara tres cajas con cargamento desconocido sobre el recinto aeroportuario.

El propio Poroshenko acusó a los separatistas de haber matado a 18 soldados de su país desde el pasado viernes.

Un abismo separa las posturas de los dos bandos enfrentados, que insisten una y otra vez en su negativa a negociar con la otra parte.

"No tenemos un proceso negociador, sino consultas. Las autoridades no pueden sentarse con ellos a la mesa de negociaciones", matizó hoy el expresidente ucraniano Leonid Kuchma, que representará mañana a Kiev en la reunión con los separatistas.

Por su parte, Oleg Zariov, nombrado hoy mismo presidente del así llamado parlamento de Novorossia (unión de las autoproclamadas repúblicas populares de Donetsk y Lugansk), subrayó que "las negociaciones con Kiev sólo pueden empezar cuando las tropas ucranianas se retiren" de las dos regiones rebeldes.

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