22 de marzo de 2016 22:29

Trump y Clinton buscan ampliar brecha en nuevas primarias de EE.UU.

Hillary Clinton y Donald Trump celebrarán nuevas primarias, por la carrera a la Casa Blanca. Fotos: AFP y EFE

Hillary Clinton y Donald Trump celebrarán nuevas primarias, por la carrera a la Casa Blanca. Fotos: AFP y EFE

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Agencia AFP

La carrera por la Casa Blanca viró este martes 22 de marzo del 2016 hacia las primarias en tres estados del oeste de Estados Unidos, en las que los favoritos Donald Trump y Hillary Clinton buscan aumentar su ventaja en el crucial conteo de delegados.

En juego el martes están 98 delegados para los republicanos en Utah y Arizona, y 131 para los demócratas, que además realizan un caucus (asamblea electoral) en Idaho. Los primeros resultados no se conocerán antes de las 20:00 locales en Arizona (03:00 GMT del miércoles).

En Arizona, el estado del suroeste estadounidense fronterizo con México, la migración clandestina es un tema crucial y es Trump el favorito para ganar, según sondeos.

Trump ha hecho de la construcción de un muro en la frontera con México un pilar de su campaña, prometiendo también deportar a los 11 millones de indocumentados en Estados Unidos, en su mayoría mexicanos.

Su discurso antiinmigración se complementa con un mensaje sobre seguridad y contra los musulmanes. Poco después de los atentados este martes en Bruselas dijo a NBC que “cerraría nuestras fronteras hasta que sepamos qué está pasando”.

“Debemos ser muy cuidadosos en Estados Unidos. Debemos estar muy vigilantes en cuanto a quién dejamos entrar a este país”, añadió.

Por su parte, Clinton sostuvo en una nota oficial que “el terrorismo ha golpeado en el corazón de Europa, pero esta campaña de miedo y odio no triunfará. Estadounidenses musulmanes, este país es de ustedes también”, escribió la candidata en un tuit.

Cruz en Utah

Trump llega a estas primarias después de la velada amenaza formulada a su partido sobre eventuales “disturbios” en caso de que la convención partidaria decida desconocer el liderazgo que claramente ha construido en este proceso de elecciones internas desde el inicio de la campaña.

Pero el panorama no es tan definido, ya que el polémico millonario tiene que dividir los votos con otros dos candidatos -el senador Ted Cruz y el gobernador de Ohio, John Kasich- y sus posibilidades de liquidar el pleito antes de la convención disminuyen cada día.

Antes del martes, Trump contaba con 683 delegados frente a 421 de Cruz y 145 de Kasich, según CNN. Se requieren 1 237 delegados para obtener la nominación republicana.

Para garantizar el número de delegados que selle su victoria, Trump precisa obtener algo más del 30% de todos los delegados aún en disputa en la primaria, una meta difícil pero no imposible.

En Utah, el estado con la mayor concentración de mormones en el país, el senador ultraconservador Cruz se enfila como el favorito para ganar, tras recibir el apoyo del excandidato presidencial republicano Mitt Romney, de fe mormona, quien le declaró la guerra Trump.

Kasich, en tanto, corre por el carril externo: favorito de la conducción del partido Republicano, difícilmente tendrá posibilidades de derrotar a Cruz y Trump pero es la pieza central en el engranaje que permitirá llevar la decisión a la convención nacional republicana en Cleveland en julio. “Nadie, nadie irá a esa convención con suficientes delegados”, afirmó el domingo a NBC.

¿Una ventaja insuperable? 

En el bando demócrata, Clinton enfrenta la firme resistencia de su rival Bernie Sanders, quien sigue en la carrera a pesar de varias derrotas y la creciente brecha a favor de la exsecretaria en la contienda por los delegados.

Clinton marcha con 1 656 frente a 877 de Sanders, incluyendo los superdelegados, según CNN. Un candidato necesita 2 383 delegados para ganar la nominación demócrata en la convención de julio en Filadelfia.

Los sondeos indican que la exsecretaria de Estado tiene una ventaja de casi 30 puntos porcentuales en Arizona, impulsada por el voto hispano, aunque Sanders luce con una apretada ventaja en Utah.

Debido al sistema de distribución de delegados, aunque Sanders gane por estrecho margen en este estado, se llevará apenas unos pocos delegados más que Clinton, por lo que resulta prácticamente imposible cerrar la diferencia que lo separa de la exsecretaria de Estado.

Por ello, el lunes se alzaron las primeras voces en el interior del Partido Demócrata sugiriendo que había llegado el momento de que Sanders conceda la victoria y piense en la unificación del partido. “El debería hacer los números y sacar sus conclusiones”, dijo a la prensa la senadora demócrata Barbara Mikulski.

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