9 de enero de 2018 06:27

Expira la primera tregua bilateral con el ELN en Colombia

Imagen publicada por la oficina de prensa de la Presidencia colombiana que muestra una visión general de una reunión sobre el progreso en la implementación del Acuerdo de Paz entre el Gobierno colombiano y las FARC, en Cartagena, Colombia, el 4 de enero d

Imagen publicada por la oficina de prensa de la Presidencia colombiana que muestra una visión general de una reunión sobre el progreso en la implementación del Acuerdo de Paz entre el Gobierno colombiano y las FARC, en Cartagena, Colombia, el 4 de enero de 2018. Foto: AFP / Presidencia de Colombia

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Agencia AFP

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La primera tregua bilateral con el ELN expira este martes, 9 de enero del 2018, a la medianoche en Colombia, mientras Gobierno y rebeldes retoman las inciertas negociaciones de paz en Quito.

El alto al fuego termina con quejas mutuas de incumplimientos, pero con un hecho indiscutido: durante los últimos tres meses no hubo enfrentamientos entre los militares y las tropas rebeldes, por primera vez en más de medio siglo de conflicto.

Y eso ha alentado a las partes a discutir una eventual prórroga o un nuevo acuerdo para seguir negociando sin el ruido de la guerra. Unas conversaciones que coinciden con la recta final del Gobierno de Juan Manuel Santos, quien dejará el poder en agosto.

Pero por lo pronto el acuerdo “termina el día 9 de enero (martes) a las 24 horas (05:00 GMT del miércoles)”, ratificó Bernardo Téllez, delegado de paz del grupo guerrillero.

Tras aterrizar el lunes por la tarde en Quito, el nuevo jefe negociador del Gobierno, Gustavo Bell, aseguró que llega con “esperanzas renovadas” al nuevo ciclo de conversaciones, tendientes a un acuerdo de paz con la que es considerada la última guerrilla activa en Colombia, tras el desarme y transformación en partido político de las FARC en el 2017.

“Ese es el ideal (prorrogar la tregua), por supuesto”, aseguró brevemente mientras salía del aeropuerto, junto a otros integrantes del remozado equipo negociador del gobierno, formado también por los generales Freddy Padilla y Carlos Rojas y las académicas Angelika Rettberg y Socorro Ramírez, entre otros.

Temor a una arremetida

También la ONU y la Iglesia católica, que verifican el cese al fuego, llamaron el lunes al Gobierno y a los rebeldes a “preservar los logros ” y abogaron por un “ acuerdo más robusto” de cese al fuego.

Pero incluso si no lo logran, el ELN ya dijo que seguirá adelante con los diálogos que, salvo por la tregua, no arrojan mayores avances casi un año después de iniciados.

“La mesa de diálogos no puede ser interrumpida por el hecho de que el acuerdo sobre el cese al fuego culmine el 9 de enero”, afirmó el máximo jefe de la organización, Nicolás Rodríguez (Gabino), en un mensaje de fin de año.

En medio de la expectativa sobre el futuro del cese al fuego, ni Gobierno ni ELN han dicho abiertamente que retomarán las acciones militares después de este martes.

Sin embargo, a finales de noviembre, el comandante del Frente de Guerra Occidental Ómar Gómez, que opera en el selvático departamento del Chocó, fronterizo con Panamá, señaló que sus hombres esperaban una arremetida militar tras el fin del cese.

“Suponemos que va a haber una arremetida militar. Lo hicieron previo al cese y lo suponemos posterior al cese, nos estamos preparando para eso”, dijo “ Uriel”.

Un mejor pacto 

Durante la tregua, iniciada el pasado 1 de octubre, las partes se acusaron de mutuos incumplimientos.

El ELN fue acusado, por ejemplo, de violar el acuerdo al asesinar a un gobernador indígena, un hecho por el que esa organización pidió perdón.

El grupo guerrillero que cuenta con un ejército de menos de 2.000 combatientes - consideró a su vez como incumplimientos la muerte de siete campesinos cocaleros en un ataque que involucró a la fuerza pública, y las operaciones militares en sus zonas de influencia.

Para Jorge Restrepo, director del Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos, es preferible negociar “un nuevo cese” antes que prorrogar el actual.

“Este cese como está tiene muchas falencias, no tiene unas reglas claras, no son públicas, el mecanismo de monitoreo tampoco tiene cómo hacer ese monitoreo precisamente porque no tiene esas reglas caras y transparentes”, opinó a la AFP .

Por su parte, Víctor De Currea-Lugo, profesor de la Universidad Nacional y experto en el conflicto colombiano, aseguró a la AFP que, aunque ambas partes lo “han violado”, el cese “ha traído beneficios muy grandes”.

Si no se prolonga, agregó, “habría combates, la mesa (de negociaciones) no se va a suspender, pero sería una mesa frágil, con poco legitimidad”.

Santos espera sacar adelante las negociaciones con miras a extinguir el último conflicto armado del continente que, en más de medio siglo, ha dejado unos ocho millones de víctimas entre muertos, heridos y desplazados.

Estimulado por el acuerdo con las otrora Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el mandatario y premio Nobel de Paz pretende apuntalar la mesa de Quito ante el panorama electoral, que enfrenta a partidarios y críticos de una salida negociada con las guerrillas.

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