La travesía de volar sobre el mar de Atacames

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Bolívar Velasco. Redactor

Atacames no solo ofrece la opción de disfrutar de la playa, el sol y la arena.

El sonido de las olas sobre la playa, el ardiente sol y la fresca brisa marina también se pueden sentir desde arriba. Son como una invitación a volar brevemente sobre el océano.

Uno se puede sentir dueño del cielo en tan solo 15 minutos. Es el tiempo que toma embarcarse en la aventura aérea-acuática del parasailing.

La actividad se practica a poco más de 100 metros de altura sobre el nivel del mar.

Para alzar el vuelo es necesario colocarse un arnés y sujetarlo a un paracaídas. Este se ata a la parte trasera de una embarcación, que lo arrastrará sorteando las olas. Así se inicia la travesía.

Conforme el viento sopla, el ascenso empieza. Entonces, la adrenalina y el vértigo se apoderan del aventurero, que siente la necesidad de expresar sus emociones con un fuerte grito a los aires.

El miedo se apodera de las personas, pero para vencerlo y disfrutar del paseo se recomienda extender los brazos y dejarse mojar por la brisa marina.

El parasailing en Atacames tiene su apogeo en la temporada playera, en feriados como el de Carnaval, Año Nuevo y en el período vacacional de la Sierra, por ejemplo.

La práctica de esta aventura está ganando rápidamente popularidad, por la emoción que causa. Lo dice el extranjero Adrián González. Él llegó al Ecuador hace poco más de 10 años, en busca de actividades extremas en el mar.

A su llegada fue muy poco lo que encontró y eso lo motivó a organizarse para instalar una operadora turística con el servicio de parasailing. Ahora tiene cinco equipos completos para ofrecer esta alternativa a los turistas que visitan Tonsupa, Atacames y Súa.

En estas playas es un atractivo diferente para las 15 000 personas que llegan cada feriado. En el reciente Carnaval, la gente disfrutó de este corto e intenso vuelo playero. Se ­trata de una actividad que atrae a los adolescentes y adultos que buscan un entretenimiento distinto.

González define al parasailing como una forma de liberarse, por unos momentos, del mundo ocupado y ruidoso de abajo. A medida que el paracaídas se eleva, el mundo parece ser otro, unos completamente distinto. Esta es una actividad que reta a las personas a vencer sus propios miedos y límites.

El viaje es más emocionante cuando más fuerte sea el viento en la zona de práctica.

La playa de Atacames tiene las condiciones ideales, según lo cuenta el instructor Luis ­Herrera. Ahí el viento registra en promedio una velocidad de 6 a 8 nudos; justo lo favorable para disfrutar de esta experiencia.

El costo del vuelo es de USD 15 por el recorrido de una milla náutica y puede repetirse las veces que se quiera, dice González. Los principales clientes son quienes llegan de la Sierra y los extranjeros. Entre 50 y 100 turistas utilizan el servicio por día.

Jonathan Mojarrango practica el parasailing desde hace tres años. Es oriundo de Barranquilla (Colombia) y este mes eligió Atacames para probar este deporte en otro ambiente. Luego de enfrentarse al clima de la 'Provincia Verde', quedó maravillado y dice que es igual al que tienen las playas de su país.

En cada zarpe hay un guía, quien además de colocar el equipo al usuario, da recomendaciones para evitar contratiempos en el viaje.

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