12 de April de 2010 00:00

Un tratamiento costoso del Párkinson

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Redacción Sociedad
sociedad@elcomercio.com

Su brazo izquierdo  comenzó  a temblar y  a  perder  movilidad. Nunca sospechó que  sus molestias   eran síntomas de Párkinson.  “Acudí a un neurólogo y me dijo que tenía  áarkinson”, dice Jorge  Benalcázar,  de 64 años.

Esta enfermedad crónica-degenerativa del sistema nervioso ataca al 1% de los   adultos mayores de 65 años. “Afecta   a una zona del cerebro llamada sustancia nigra, en el mesencéfalo (porción del tronco cerebral)”, explica Marcelo Díaz, neurólogo.

Benalcázar  presentó  indicios de Párkinson hace seis meses.  Y asegura que la  noticia no alteró  su vida diaria. “Cada mes gasto USD 200 en medicamentos”.
El Párkinson se caracteriza por  la  pérdida de  células nerviosas que controlan los movimientos musculares.  Estas

Las recomendaciones
Una alimentación     rica en  frutas, verdura y  lácteos  ayuda en la  prevención de  las enfermedades. Se debe tomar   entre ocho y 10  vasos de agua al día.
Adapte los  artículos de aseo y  otros   para   facilitar  su  uso.    Utilice  jabón líquido o esponja con mango largo. Sujete con   ambas manos  los objetos.
En la Fundación  del Párkinson, en Quito, el paciente recibe charlas gratuitas y terapias. Para contactos llame al 09 415 8961  o escriba al e mail endiamarcjaime@yahoo.es.


células producen   dopamina, una sustancia  química encargada de  enviar  señales desde el cerebro para coordinar los movimientos.

Cuando  el 80% de  estas neuronas envejece  o muere,    se  evidencian  los  primeros síntomas de la enfermedad.  El temblor en reposo, rigidez, lentitud  e  inestabilidad son los más comunes. 

“El Párkinson no es genético ni hereditario”, asegura    Jorge Moncayo, neurólogo  del Hospital  Eugenio Espejo, de Quito,  sobre esta enfermedad. Precisamente, ayer se recordó el  Día Mundial de esta afección.
 
Aunque  Martha Jarrín,  paciente con Párkinson, explica que  un tío de su mamá también tuvo   la enfermedad incurable. “Cuando me enteré  que tenía   la afección me deprimí”, confiesa la ex   contadora de un organismo internacional.
 
Juan Francisco Lasso,   neurocirujano del Hospital Pablo Arturo Suárez, de la capital, anota  que  el trauma (golpe) también es  una posible causa para que se desarrolle la   dolencia. “Existen algunos medicamentos que, usados por mucho tiempo, pudieran provocar la enfermedad”.
 
Pero  Moncayo descarta que el Párkinson se produzca por traumas.  Afirma que no hay  evidencias claras de que los golpes   constantes  y severos tengan relación con la enfermedad.
 
El tratamiento para el mal  neuro-degenerativo es costoso.  Así  lo sostiene Hilda Varela. La profesora jubilada recibe USD 300 de pensión.  Y destina  USD 200 para adquirir los medicamentos que  calman su  afección. “Dictaba clases de planificación en el Instituto Manuela Cañizares”, recuerda    la maestra de 74 años.
 
¿Cuál es el tratamiento adecuado para curar el Párkinson? El galeno Marcelo Díaz  comenta que en principio  receta  a sus pacientes dopaminérgicos. Estos actúan como simuladores de   dopamina. Suplen la sustancia que no genera el cerebro.  Pero con el paso del tiempo la medicación pierde eficacia porque la enfermedad  también avanza y sigue matando   más neuronas.
  
“En ese caso  se cambia de medicamento o se incrementa  la dosis”,  indica Díaz. Él     atiende a 177 personas con esta afección. Además, refiere que es el neurólogo que atiende el mayor número de pacientes con este mal en el país.
 
Los tres  profesionales  coinciden en que las personas que  padecen  la enfermedad de Párkinson no mueren por esa causa.  Sino por los efectos colaterales de la dolencia.  Por ejemplo,  su deglución es lenta y pueden  pasar  trozos de comida a los pulmones y causar neumonía.

Jarrín dice temer el futuro. Ahora sus  complicaciones son leves.    Su pierna tiembla poco, le dificulta para conducir.  Y es cumplida con  sus medicinas. “Me dio una embolia pulmonar. Dejé de realizar ejercicios”.
 
En cambio, el mal  de  Hilda  Varela avanza rápidamente. Sostiene que  hace un par de meses tuvo una severa caída que  lesionó su brazo. Además,  no puede mantener su cabeza con firmeza y sus manos no paran de temblar. Su hermana le asiste y le da ánimo.

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