24 de December de 2010 00:00

Testamento de apuro dedicado al jefe

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Soflaquito

Soy viejito y ya me toca

firmar mi jubilación;

un Super Jefe muy joven

fue –caray- mi perdición.

Joven y fuerte es el Jefe

pero en forma muy sencilla

yo le dejo un buen repuesto

para su diestra rodilla.

No se meta en los cuarteles

-le aconsejo en este día-

si le golpea, Gran Jefe,

otra vez la Policía.

Si se ponen alevosos

respire, Jefe, profundo

y no les crea si piden

que se marche al otro mundo.

Algún ministro, Gran Jefe,

ponga en la calle ¿qué tal?

y a sus Divas, de repente,

déles un susto virtual.

Al Corcho hay que darle, Jefe,

chance para mejorar:

que una vecita conjugue

el verbo “fiscalizar”.

Para que al fútbol, oh Jefe,

ya -por favor- no maldiga

mejor que consiga el pase

del Emelec a la Liga.

Y a su Coronel amigo

no imite ruidos extraños'.

Si lo hace a usté le veremos

en campaña otros veinte años.

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