3 de mayo de 2016 00:00

El terremoto alteró el inicio de las actividades escolares

En el albergue de Jama que maneja el MIES hay una guardería en donde los niños tienen actividades lúdicas y reforzamiento de conocimientos.En el albergue de Jama que maneja el MIES hay una guardería en donde los niños tienen actividades lúdicas y reforzam

En el albergue de Jama que maneja el MIES hay una guardería en donde los niños tienen actividades lúdicas y reforzamiento de conocimientos. Foto: Armando Prado / EL COMERCIO

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 0
Triste 0
Indiferente 0
Sorprendido 0
Contento 1
Mayra Pacheco, Sara Ortiz, Diego Puente y Dimitri Barreto (I)

Escasa acogida tuvo el primer día de las actividades escolares en las zonas afectadas por el terremoto.

Los planteles educativos no tuvieron una afluencia considerable de estudiantes de bachillerato en Portoviejo, Manta, Pedernales, Jama, Canoa, en la provincia de Manabí.

El miedo a un nuevo movimiento telúrico, el estado de la infraestructura educativa y la falta de espacios para recibir a los alumnos fueron las principales excusas de la ausencia.

Padres e hijos acudieron a pedir datos sobre cómo se organizarán para el inicio de este año lectivo. Ahí también constataron si había daños en las estructuras de los planteles.

Lorena Mendoza, madre de familia, siente temor de separarse de su hija Angélica, de 15 años. Solo pensar que en su ausencia se presente otro sismo le pone muy nerviosa.

Además, reconoce que las condiciones para llegar desde el sur hasta el Colegio Nacional Portoviejo, cerca de la Zona Cero, son complicadas.
En esta institución, en el primer día llegaron solo 30 de los 4 000 alumnos que tiene en total el plantel. Ellos recibieron una inducción en el patio exterior. En el interior hay tres bloques con afectaciones en las paredes, ventanas, columnas. Uno de estos se demolerá.

En otros establecimientos, como el Colegio 18 de Octubre y Unidad Educativa Picoazá tampoco hubo una concurrencia masiva de estudiantes.

En ambas instituciones no se cuenta con espacios para recibir a los chicos. Las instalaciones presentan afectaciones y se está buscando otros sitios.

En el primero se adecuará la cancha de una iglesia. En Picoazá, los menores serán reubicados en el complejo deportivo de la parroquia.

En Jama y Canoa

Los campamentos educativos que se plantearon construir para acoger a los estudiantes no fueron instalados.

En estos sitios, ayer, los profesores visitaron las casas para hacer un censo y conocer cuántos estudiantes se quedaron en la zona tras el sismo. Se espera contar con la información hasta mañana.

Augusto Espinosa, ministro de Educación, informó que en los alrededores de los planteles en donde no se puede aún trabajar hubo actividades, se congregaron docentes, se empezó con actividades de planificación y se trabajó con psicólogos. “En todos hay cierto impacto en lo emocional, algunos perdieron sus casas”.

En el corto plazo, los docentes y autoridades esperan que la incorporación de estudiantes sea progresiva. Durante las primeras ocho semanas - hasta el 4 de julio- los estudiantes de Manabí y Muisne, zonas afectadas por el terremoto, deberán asistir al programa Escuela para todos, juntos nos levantamos. Ahí los estudiantes recibirán apoyo psicológico y se harán actividades recreativas.

El propósito de estas acciones es ayudar a estudiantes a superar las experiencias negativas que dejó el terremoto. En este período la asistencia no es obligatoria, no se requiere acudir con uniformes ni útiles escolares, precisó Limber Peralta, coordinador del Distrito de Educación de Portoviejo.

En Pedernales

El vicealcalde George Murillo informó que solo cinco colegios ubicados en las zonas rurales iniciaron el ciclo escolar. Uno de los institutos es el Sucre Mieles, ubicado en Cojimíes. En esta institución no se presentaron mayores daños.

En el resto de establecimientos de Pedernales, la decisión de no iniciar las actividades escolares, dijo Murillo, se tomó ayer en una reunión que tuvieron autoridades locales y del Gobierno central en el COE.

En Manta

El busto de Eloy Alfaro sirvió de ancla para la cinta roja de ‘peligro’ que restringía el paso al pabellón de tres pisos que alberga 24 aulas, el rectorado, la biblioteca, el departamento médico, la inspección general del Colegio Nacional 5 de Junio de Manta, que acoge a más de 2 700 estudiantes.

“Está prohibido pasar esa cinta, quien lo haga será por su responsabilidad. Solo vamos a pasar hoy para evacuar pupitres, computadoras, archivos”, dijo Freddy Macías Cantos, rector del colegio. Ahí se informó que los alumnos serán reubicados temporalmente.

En tanto, en Muisne (Esmeraldas) las clases no se inauguraron ayer en las zonas afectadas por el terremoto.

Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (1)
No (0)