11 de March de 2010 00:00

El temor invadió a los presidentes durante los sismos de hoy

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Valparaíso, AFP

Faltaban pocos minutos para el cambio de mando en Chile y los presidentes invitados charlaban en la sede del Congreso, cuando tres sismos en 20 minutos crearon alarma y generaron reacciones que fueron del pánico a la broma.

Apenas sintieron el segundo remezón los presidentes Cristina Fernández, de Argentina, y Álvaro Uribe, de Colombia, se levantaron de sus asientos para salir del Congreso chileno y se volvieron a sentar.

La acción se repitió con el tercero. Tras este último, Uribe se paró de su asiento consternado (los sismos fueron de 7,2; 6,9 y 6,0 en la escala de Richter) y con un paso apresurado se dirigió a buscar la salida.

La presidenta argentina, por su parte, empezó a hablar primero con un asesor, luego con Uribe, reflejando un nerviosismo que le llevó a preguntarle al canciller chileno, Mariano Fernández, si la ceremonia se recortaría o no, según informó la televisión local.

“Si tengo que darte mi estado de ánimo es de tristeza, de congoja, pero no de miedo. Cuando yo llegué ya había pasado aparentemente el primer temblor. Yo ví el segundo. Pero lo ví, más que sentirlo, por cómo se movían las flores”, dijo posteriormente.

En tanto, Rafael Correa (Ecuador) y Fernando Lugo (Paraguay) miraban preocupados hacia el techo del Congreso, de donde colgaba una lámpara de gran estructura que se movía con el sismo. Al lado, Evo Morales (Bolivia) no parecía inmutarse por la situación: “Quería conocer los sismos”, confesó más tarde.

Correa -quien llegó a la ceremonia en muletas por una operación de rodilla que le practicaron en Cuba- no dejó de mirar el techo en el resto de la ceremonia.

“Fue muy fuerte, muy fuerte. Me dicen que fue de 7,2 grados en la Escala de Richter, eso es muy fuerte”, relataría momentos más tarde el líder ecuatoriano.

Un coro ensayaba, se afinaban los instrumentos y lo invitados conversaban agrupados cuando el primer sismo. Algunas personas preguntaron por las salidas de emergencia y a los pocos segundos, por altoparlante se informó de la vía de escape. Todo volvió a la normalidad.

Incluso, en medio del nerviosismo tras la tercera réplica se escuchó una voz que distendió con su humor negro: “Si se cae el Congreso sí que va a haber renovación política total”.

La ceremonia de traspaso de mando se hizo de una manera expedita. En ese momento ya había una alerta de tsunami y la sede del Congreso, a cinco cuadras del mar, estaba contemplada en la zona de evacuación.

Por eso, una vez terminada la ceremonia del cambio de mando, y con Piñera ya como presidente, funcionarios del Congreso pidieron evacuar con urgencia la sede parlamentaria. Los primeros en abandonarla fueron los presidentes.

Y allí, en la parte de afuera, el príncipe Felipe de España mostraba un rostro de tranquilidad. “Mientras no vea asustados a los chilenos no me asusto yo”, señaló el dignatario.

Más relajado, el presidente peruano dijo primero: “Es un temblor, no dramaticemos; estamos acostumbrados en Lima a tener temblores; aprovecha uno para bailar de alguna manera”.

Luego, consultado de nuevo, indicó que “algunos naturalmente no tienen costumbre, el uruguayo (presidente José Mujica) por ejemplo, para él es una novedad. Para un limeño es costumbre, para mí fue un honor compartir un sismo con el pueblo de Chile”.

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