12 de junio de 2017 00:00

Temor a deportación crece en migrantes sin papeles en EE.UU.

En Cuenca, familiares de migrantes llegan a diario al santuario del Niño de Praga. Foto: Xavier Caivinagua para EL COMERCIO

En Cuenca, familiares de migrantes llegan a diario al santuario del Niño de Praga. Foto: Xavier Caivinagua para EL COMERCIO

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Red. Seguridad y Cuenca (I)
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Estuvo detenido un mes en una cárcel de Nueva York, en Estados Unidos. Marcos tiene 33 años y es un migrante ecuatoriano que vive en ese país hace 15 años. Durante ese tiempo dice que no enfrentó problemas con la Policía de Migración, pese a que su estatus es irregular. Por eso se sorprendió cuando el 4 de mayo un auto lo siguió desde su casa.

Eran agentes de Migración, que lo interceptaron, le pidieron sus papeles, pero como no los tenía lo detuvieron. Apenas ocurrió eso llamó a Érika, su esposa, también ecuatoriana, y le contó lo sucedido.

Ella lo buscó, pero ya no estaba en el lugar del arresto; solo su auto permanecía en la calle.

A partir de ese momento se inició un proceso de deportación en su contra, aunque eso no se concretó. La semana pasada, Marcos habló por teléfono con este Diario desde Nueva York y contó que el tiempo que estuvo encarcelado se topó con otros 15 ecuatorianos, que fueron detenidos porque tampoco tenían papeles.

Todos habían sido arrestados a partir de enero pasado, cuando Donald Trump comenzó su gobierno. Con la llegada del Mandatario, EE.UU. cambió las políticas de deportación. Antes de su administración ese país expulsaba a personas que representaban una amenaza a la seguridad nacional, pero Trump ordenó también que esa medida se extendiera a migrantes irregulares o a cualquiera que tenga antecedente con la Policía.

Rosa y su hijo Fabián, de 18 años, también están en una cárcel. Ellos llegaron a EE.UU. en el 2014. Ese año ya habían sido apresados, pero pagaron una fianza y a Rosa le otorgaron un permiso de trabajo. Sin embargo, el miércoles Migración llegó a su casa, ubicada en la localidad de Ossining, en Nueva York, y la detuvieron.

Al día siguiente, los policías regresaron y se llevaron a Fabián, quien ese día se graduaba en el colegio. Martha vio todo lo que sucedió con sus vecinos y contó a este Diario que el joven está recluido en la cárcel de Hudson County. La madre, en cambio, permanece en un centro de Nueva Jersey.

Jorge Torres conoce estos casos. Él es funcionario del Consulado de Ecuador en Estados Unidos y coordina el denominado Plan de Contingencia, un proyecto que fue impulsado por el Gobierno, precisamente a raíz de las medidas de Trump. El personal del Plan da asesoría legal, enseña a los migrantes sus derechos, cómo deben actuar y qué deben decir si son interceptados.

Torres confirmó que desde la llegada de Trump hasta ahora, 150 ecuatorianos sin papeles han sido detenidos en Nueva York, Nueva Jersey y Pensilvania. Y asegura que unos continúan encerrados mientras otros fueron liberados y deportados a Ecuador.

Con base en datos del Viceministerio de Movilidad Humana, la asambleísta por los migrantes de EE.UU. y Canadá, Ximena Peña, dice que entre enero y mayo, 439 ecuatorianos fueron deportados de Estados Unidos. Pero las autoridades aseguran que las medidas de Trump no han incidido “en un incremento desmedido” de esas deportaciones.

No obstante, los migrantes dicen tener miedo. En Cuenca, unas 100 personas llegan cada día al santuario del Niño de Praga, el santo de los migrantes. En las paredes interiores y exteriores no queda espacio para ubicar más placas de agradecimiento, principalmente por llegar “con felicidad a EE.UU.”. En esa multitud está la placa de María Loor que dice: “Gracias Niñito de Praga por protegerme en mi viaje a EE.UU.”. Ella se fue hace 10 años y su hijo, Paúl, espera que no la saquen de esa nación.

Él también quería irse, pero sus padres le dijeron que no, porque “hay redadas y detenciones a diario”. En abril fue arrestado un familiar suyo que estaba en Chicago y ahora espera que lo envíen a Cuenca.

Los padres de este joven le contaron que salen a sus trabajos con miedo de la Policía.

Si son apresados, solo pueden recobrar la libertad quienes tienen hijos o esposas estadounidenses. Marcos, por ejemplo, fue liberado el martes, luego de presentar la partida de nacimiento de sus dos hijos. Juan Carlos, otro migrante, fue liberado el 12 de abril. Él estuvo detenido tres meses.

Los dos pagaron fianzas que van desde los USD 10 000, sin contar con los pagos de los abogados y de su manutención dentro de las cárceles.

Las cifras dicen que los hombres son deportados con mayor frecuencia, en comparación con las mujeres. Las principales causas son, porque conducían sin permisos, por violencia doméstica, porque no se presentaron a la Corte o estaban bajo efectos del alcohol.

Esto último le sucedió a Roberto. A él lo llevaron cuando llegó tomado a su casa en Nueva Jersey. Se había olvidado la llave y rompió la ventana para entrar. Cuando se acostó en su cama, la Policía llegó y lo acusó de intentar asaltar el inmueble.
Luego pagó una fianza y al salir de la cárcel, Migración lo esperaba para deportarlo a su natal Girón (Azuay).

Al finalizar mayo, en cambio, otra ecuatoriana y sus dos hijos estadounidenses se refugiaron en una iglesia de Cambridge, pues tenían miedo de que les retornen al país.

La mujer dijo que era mejor estar en un templo. El diario The Boston Globe difundió este caso y contó la situación de los ecuatorianos.

En contexto
Donald Trump llegó a la Presidencia de Estados Unidos en enero del 2017 y ordenó a su administración que aplique de manera más agresiva las leyes de inmigración. Con ello, la Policía tiene la orden de encontrar, detener y deportar a los migrantes sin papeles.

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