6 de julio de 2016 06:51

Sismos obligaron a la suspensión de clases en Esmeraldas y a dormir en los portales de las casas

Pobladores de Esmeraldas se volcaron a las plazas y parques tras los sismos que se registraron la madrugada de este 6 de julio del 2016. Foto: EL COMERCIO

Pobladores de Esmeraldas se volcaron a las plazas y parques tras los sismos que se registraron la madrugada de este 6 de julio del 2016. Foto: EL COMERCIO

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Marcel Bonilla

Los tres sismos registrados la madrugada de este miércoles 6 de julio del 2016 obligaron a las autoridades de la Coordinación Zonal de Educación de la Zona 1 a suspender las clases en la provincia de Esmeraldas para precautelar la vida de los estudiantes y maestros.

El primer movimiento se sintió a la 01:15, con una intensidad de 4.1 grados en la escala de Richter, el segundo a la 01:19, y alcanzó una intensidad de 5.3 grados en la escala de Richter. Un tercero ocurrió a las 01:37, con una intensidad de 3.5 en la escala de Richter.

Los estremezones despertaron a gran parte de la población de Esmeraldas que volvió a ubicarla en las afueras de sus casas con colchones cubiertos con sábanas por el frío que hacía a esa hora de la madrugada.

Habitantes del sector Codesa, sur de la ciudad, se ubicaron alrededor del parque Unidos Somos Más, en donde permanecieron hasta la 04:00, mientras que los niños fueron puestos en colchones sobre el piso.

Esas mismas imágenes se repitieron en las calles céntricas de la ciudad como en la avenida Olmedo, Colón y 6 de Diciembre. En esas avenidas, el sismo del 18 de mayo afectó a más de 30 casas que fueron demolidas.

La calle Pedro Vicente Maldonado, malecón de la ciudad de Esmeraldas, fue ocupada por decenas de ciudadanos que subieron de los barrios ribereños como Isla Santa Cruz, Santa Martha, San Pablo, Isla Piedad, El Palmar, Puerto Limón, 5 de Junio, Bellavista Norte, Nueva Esperanza y el Arenal.

Unos 150 habitantes de los barrios El Palmar y Santa Martha se ubicaron en la Plaza Cívica de Esmeraldas, a donde llegaron con colchonetas inflables, agua, maleas y mucha ropa.

María Quintero fue una de las que llegó con sus tres hijos huyendo del barrio Santa Martha. “Las paredes de mi casa se cuartearon más con el movimiento, nos produjo miedo por la intensidad que causó un estruendo horrible”.

El martes 5 de julio del 2016 también se sintió un movimiento telúrico en Esmeraldas a eso de las 06:26, con una intensidad de 4.2 grados, y a las 23:40, del mismo día, otro movimiento que alcanzó una intensidad de 3.9 grados en la escala de Richter.

Los sismos que se siente  de forma continua mantienen en alerta a la población esmeraldeña. Por ejemplo, el pasado 24 de junio se registraron dos movimientos, el primero a las 04:38, con una intensidad de 4.1 grados y a las 10:44 de ese mismo día, con una intensidad de 3.9 grados.

Aunque en las escuelas y colegios de la población de Esmeraldas se ha capacitado a estudiantes y padres de familias sobre cómo reaccionar ante un sismo, no todos pueden mantener la calma.

“Pedimos que las familias mantengan la serenidad y vayan al punto de encuentro familiar determinado cuando se presenten estos eventos, porque ahí estarán seguros”, dijo Betto Estupiñán, de la Secretaría de Gestión de Riesgos, que realizó un monitoreo para conocer si había emergencias.

Hasta la madrugada de este miércoles, las autoridades de Esmeradas no habían reportado daños materiales en la población esmeraldeña, afectadas por el terremoto del 16 de abril y el sismo del 18 de mayo, que dejó más de 150 casas afectadas.

Pobladores de Esmeraldas se volcaron a las plazas y parques tras los sismos que se registraron la madrugada de este 6 de julio del 2016. Foto: EL COMERCIO

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