24 de February de 2010 00:00

La sequía acabó con 2 250 hectáreas de cultivos en Mira

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Redacción Ibarra

El lunes  pasado llovió en  Mira después de  tres meses de sequía. Lizandro Mora, sin embargo, tiene poco de qué alegrarse.

En este cantón carchense, la falta  de lluvias y el estiaje más grave en los últimos 20 años destruyó más de 2 250 hectáreas de cultivos de maíz y fréjol. En total habían  2 800 ha sembradas, según datos del Ministerio de Agricultura y Ganadería (Magap).

2 800 hectáreas
 se sembraron en el cantón Mira, de estas 2 250 se han perdido completamente.

Por eso, Mora se siente desamparado. En su pequeña vivienda de bloque y techado de teja, situada entre las montañas que rodean al marginado pueblo llamado Corazón de Mundo Nuevo, piensa  empezar a sembrar para recuperar dos de sus tres ha de maíz y fréjol que se secaron.

Sus vecinos, unas 80 familias del lugar, enfrentan problemas similares. Cientos de personas enfrentan, en la actualidad,  una serie de inconvenientes sociales y económicos en las comunas Corazón, Campo Libre, Guayabal, Chutil y Esperanza de Achas.

Ayer, las lluvias se generalizaron en la Sierra Norte, y  los agricultores y ganaderos carchenses siguen pesimistas.

El año pasado, cuando se acentuó la sequía en los seis cantones carchenses, las lluvias esporádicas  despertaron la esperanza de los campesinos. Pero, luego de noviembre, los sembríos empezaron a secarse con el intenso sol.

Luis Peñafiel, técnico del Magap, tampoco se muestra feliz. “Esta agua no es suficiente. Mira es, sin duda, el cantón más golpeado”, dice mientras continúa su recorrido por las comunas a través de un estrechísimo sendero de tierra que conecta a los pueblos rurales.

En Corazón de Mundo Nuevo, 30 hectáreas  de maíz y fréjol se destruyeron. A pesar que los sembrados siguen en pie, las plantas no desarrollan ni producen frutos.

“Son carcasas estériles que apenas servirán para moler y alimentar al ganado”, dicen los campesinos como Jorge Cevallos. Él y su esposa Marlene Quilumba siguen tristes porque perdieron tres hectáreas  de fréjol y de morocho que sembraron en octubre.

Ambos se sientan en el piso de su modesta  vivienda y escogen las mejores papas que tenían guardadas para venderlas en Ibarra a USD 17 el quintal. Es lo único que les queda.

“Si no fuera por las papitas y su buen precio nos moriríamos del hambre en  esta tierra seca”, comenta Cevallos, antes  que se le quiebre la voz por la tristeza.

En El Rosal, El Limonal, El Naranjal y una docena de pueblos diseminados por las montañas de Mira, los agricultores esperan que el Gobierno les apoye con créditos y obras de infraestructura.

Según Peñafiel, Mira necesita la construcción  de cuatro reservorios y seis acequias requieren revestimiento en Pisquer, Piquer, Garrapatal, Puernal, Pueblo Viejo y Santa Lucía.
En ese cantón, casi la totalidad de los más de 14 000 habitantes se dedica al cultivo.

Luis Suárez, un afrodescendiente de El Rosal, ha puesto su vida en las manos del clima. En noviembre pasado sembró tres hectáreas con fréjol, pero no crecieron. También cultivó papas y solo obtuvo 18 de los 70 quintales que esperaba cosechar.

“Si las lluvias no se mantienen como la que cayó entre la noche del lunes y la   mañana del martes no podremos sembrar en marzo como pensábamos.  De ocurrir así, no sé qué vamos a hacer”.

Este lunes, el Gobierno decretó el estado de excepción por déficit hídrico en los seis cantones de Carchi. La medida es por 60 días. En ese lapso, las autoridades locales deberán presentar los proyectos para garantizar la captación, provisión, producción, almacenamiento y distribución de agua.

Lizandro Mora y miles de personas más esperan que la ayuda estatal llegue pronto. “No queremos ser indigentes, sentados en tierras que pueden producir porque es lo único que sabemos hacer”.

3 productos se cultivan

Mira es el cantón más  afectado por la sequía. Paradójicamente, la crecida de los ríos y  las lluvias son constantes,  y amenazan con destruir varios puentes en las zonas rurales.
Los caminos que conectan  a la cabecera cantonal con las poblaciones rurales de Mira son de tercer orden. En invierno se vuelven grandes  lodazales.

La producción agrícola de  Mira abastece a los mercados de Ibarra, Tulcán y el sur de Colombia. Cultivan  papa, fréjol y maíz.

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