6 de mayo de 2015 18:36

Martín, el joven de 20 años, apuñalado en asalto en Carapungo, fue enterrado entre el dolor familiar

joven apuñalado en Carapungo

Amigos y familiares de Martín Guillermo Ch. acudieron al Cementerio del Batán para despedir al joven que fue apuñalado enCarapungo. Foto: Galo Paguay/EL COMERCIO

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Mariela Rosero

Tomados de la mano y con el dolor expresado en lágrimas y sollozos. Así, los amigos de Martín Guillermo Ch., de 20 años, recordaron lo que él significaba para ellos.

La tarde de este miércoles 6 de mayo del 2015 se desarrolló el sepelio del joven asesinado el lunes 4 en la noche, en el Parque de la Juventud de la av. Padre Luis Vacari y Río Guayas, en Carapungo, norte de Quito.

Los padres, las dos hermanas de 16 y 17 años, familiares y amigos acudieron desde antes de las 16:00 al Cementerio de la Sociedad Funeraria Nacional, en El Batán, al norte de Quito.

El nombre del muchacho, que en diciembre cumpliría 21 años, copó el lugar. Una de sus hermanas lo pronunció en medio de un largo lamento, que hizo que el “Martín” se escuchara como una palabra interminable, imborrable… El padre, que vive en Atuntaqui, abrazó a la muchacha, como tratando de contenerla, de darle fuerzas, de hacerle sentir que entendía su sufrimiento. Ella siguió con el incesante: “Martííín… Ñaño”.

La madre Narcisa Jaramillo, de 48 años, lloraba sin cesar. Y a momentos parecía que estaba a punto de caer desmayada. Suspiraba y para ayudarla le extendieron una botella con agua.

Decenas de chicos del Colegio Abdón Calderón, donde estudian las hermanas y donde se graduó Martín Guillermo, acudieron a solidarizarse con la familia.

También estuvieron presentes sus amigos. Cuando los parientes más cercanos sin poder más con el dolor se retiraron, ellos se acercaron a la tumba. Uno a uno le dejaron rosas y oraciones dichas en voz bajita. Luego se pararon tomados de la mano frente a la tumba.

Una de las muchachas, empezó a hablarle a Martín, como lo hizo la semana pasada, en su último encuentro. Habló en nombre del grupo.

“Nos conocimos en cuarto curso. Compartimos momentos inolvidables, que quedan en la mente de cada uno. Disfrutamos nuestro paso por el colegio. De tal modo que la graduación fue el principio. Estamos contigo, estaremos contigo Martín. Esperamos que llegues a la gloria de Dios y te pedimos que nos bendigas desde allá. Queremos que tu descanso sea eterno, que tengas paz”.

Cuando la muchacha hablaba, varios chicos sollozaban. Cristhian Menéndez, de 20 años, era uno de los presentes. Tiene 20 años como su amigo y compañero de trabajo, Martín Guillermo, asesinado el lunes. No se sabe mucho sobre los autores. La Policía Nacional está tras una pareja de personas de la Costa.

Se sabe que lo mataron con un cuchillo. La puñalada que le dieron llegó al tórax y fue fulminante. Acabó con una vida que recién empezaba, como dijeron padres de algunos de sus amigos de colegio, presentes en el entierro.

Martín trabajaba en Full Steel. Era ayudante de bodega. Él era el ‘hombre’ de la casa. Con su sueldo colaboraba con su mamá y sus hermanas. Planeaba estudiar Diseño Gráfico. Vivía en Calderón pero ese lunes 4 de mayo del 2015, luego de trabajar se dirigió a una escuela de conducción, en Carapungo. Allí aprendió a manejar, tenía la esperanza de convertirse en chofer de la empresa en donde laboraba y mejorar sus ingresos. Debía pagar un saldo de USD 65.

La mañana de este miércoles 6 de mayo, sus familiares acudieron a la escuela de conducción y allí les confirmaron que el chico no alcanzó a llegar al lugar. Estaba camino a la escuela de conducción, cuando fue interceptado por los criminales. Ellos le quitaron esos USD 65 y lo mataron. En la billetera solamente quedaron su cédula de identidad y una tarjeta de un supermercado. No llevaba celular porque se lo robaron semanas atrás.

Su madre Narcisa no supo qué hacer cuando su hijo no llegó la noche del lunes 4 de mayo a casa a las 20:00. A las 23:30 llamó a sus amigos. Un grupo grande acompañó a la familia a Carapungo, lo buscaron. Su amigo y compañero de trabajo sabía que se había desviado para pagar esa deuda. A las 02:00 llegaron a la unidad policial de Carapungo, a pocos metros del Parque de la Juventud. Allí supieron que antes de las 20:00 un chico había fallecido apuñalado.

La tía de Martín, Marcia Jaramillo, contó que mañana jueves 7 de mayo, acudirán a la Fiscalía. Colocarán la denuncia. No quieren que el crimen se quede sin que se haga justicia. Los amigos también piden que las autoridades investiguen el caso y encuentren a los delincuentes. Cualquiera de ellos pudo ser el asesinado, cualquier joven de 20 años, morador de Carapungo. En ese sector del norte de Quito, los moradores y la Policía local aseguran que la venta de drogas es la raíz de crímenes de todo tipo.

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