7 de March de 2011 00:00

Las zonas invadidas, sin vigilancia

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Desde que comenzaron los operativos de desalojos en los asentamientos no consolidados en el noroeste de Guayaquil, a finales de diciembre pasado, la situación en esos sectores ha variado poco.

En los asentamientos conocidos como Ciudad de Dios y Marco Moroni, separados solo por una larga calle de tierra, la maleza ya creció en los primeros lotes que fueron desalojados, el pasado miércoles 5 de enero.Ahora la hierba cubre los restos de las casuchas de caña guadúa y los escombros de las construcciones de cemento. Desde estas últimas los presuntos promotores de las invasiones promocionaban en grandes carteles la venta de los lotes. Eran edificaciones imponentes, en medio de un mar de improvisadas covachas.

Los continuos operativos de desalojos no son la única preocupación de quienes ocupan los lotes en estos sectores. Les inquieta el incremento de la delincuencia.

Las zonas no consolidadas eran resguardadas por personal de seguridad contratado por los mismos promotores de las ocupaciones ilegales. No obstante, con la orden de detención contra estos, también se marcharon los guardias de seguridad. Petita Coello, quien habita en el asentamiento Ciudad de Dios, dice que cada guardia cobraba USD 1 semanal a cada familia por la seguridad.

“Ahora que no hay guardias, los delincuentes hacen de las suyas. En las noches aprovechan la oscuridad para meterse a las casas y roban lo que encuentran”, relata.

En las zonas no consolidadas del noroeste de la urbe, el cuartel más cercano es el de la parroquia urbana Pascuales. Sin embargo, es muy poca la presencia en los sectores invadidos. Ayer, un patrullero de la Unidad de Vigilancia Centro era el único que circulaba por Ciudad de Dios.

Olga Suárez, vecina de Coello, se pregunta “por qué los militares solo se ocupan de los desalojos, y no de brindar protección a los moradores de esas zonas”.

En el campamento militar levantado cerca de allí, en el sector denominado Sergio Toral II, hay un movimiento constante de uniformados. No obstante, en el lugar aseguran no tener órdenes para informar sobre el cronograma de desalojos. Según la Gobernación del Guayas, 444 hectáreas están cubiertas por 600 efectivos de las Fuerzas Armadas.Suárez asegura que los delincuentes aprovechan que las familias se ausentan para meterse a las casas y robar. “No solo eso, ahora también suben a los buses y asaltan a los pasajeros”.

La crítica a los desalojos se evidencia con frases pintadas. En una de ellas, escrita sobre un cerramiento de latón, se recrimina a Roberto Cuero, gobernador del Guayas. “Cuero falso, mentiroso. No te van a dar casa”, se lee.

Según los planes de Gobierno, solo las viviendas levantadas antes de la declaratoria del sector (unas 9 000 ha) como zona reservada, el 28 de diciembre pasado, podrán optar por la reubicación en el plan de vivienda estatal.

Entre tanto, en Ciudad de Dios, como también en los asentamientos Marco Moroni y Sergio Toral II y III, los desalojos siguen. Son sectores donde Tony, hermano de Balerio Estacio, vendía lotes por entre USD 1 600 y USD 4 000, según las versiones de los ocupantes de los lotes. “Don Tony nos vendió un lote. Pero cuando quisimos poner aquí una tiendita, nos impidió. Quería que le pagáramos USD 4 000 por instalar el negocio”, dice Suárez, de 53 años. Ella levantó una casa Hogar de Cristo -de estructura de madera y paredes de caña guadúa-, en el lote que le compró, hace dos años, al hermano de Balerio Estacio.

Los hermanos Tony y Balerio Estacio, así como los dirigentes Sergio Toral, Marco Solís y otros 39 colaboradores y familiares fueron imputados por la Fiscalía como los presuntos traficantes de tierras en el noroeste de Guayaquil. Contra ellos había, hasta febrero pasado, alrededor de 3 200 denuncias, por tráfico de tierras, estafa, falsificación de firmas, extorsión y porte de armas. El 74% de las denuncias son contra Tony Estacio, quien sigue prófugo.

El dirigente Balerio Estacio, ex asambleísta constituyente por Alianza País, fue el primer detenido dentro de las pesquisas de la Fiscalía. El dirigente asegura que se entregó voluntariamente, cuando la Policía lo esperaba con la boleta de detención a la salida de una entrevista con un canal de televisión de Guayaquil.

Estacio recuperó su libertad el viernes pasado, luego de permanecer detenido provisionalmente desde el 30 de diciembre.

A su salida de la Penitenciaría del Litoral, el ex asambleísta y pastor evangélico, recorrió los sectores que se ocuparon bajo su tutela. “Por aquí estuvo la tarde del viernes, en una caravana”, comenta Arturo García, un guardia de seguridad que posee un lote, desde hace cuatro años, en el asentamiento Ciudad de Dios.

Allí descendió en helicóptero el presidente Rafael Correa, el pasado 28 de diciembre, luego de un sobrevuelo por áreas invadidas en ese lado de la urbe.

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