Se indagan las causas de la fuga de amoníaco

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Patricio Ramos.  Redactor

Los exteriores de las salas de Urgencias del Hospital Rafael Rodríguez Zambrano y de la Clínica El Sol en Manta estaban abarrotados de personas. Eran las 08:30 de ayer 23 de abril y todos buscaban información sobre el estado de salud de 40 estibadores que fueron afectados por una fuga de amoníaco. El hecho se registró en el barco atunero Betty Elizabeth, que estaba acodado en los muelles pesqueros del puerto de Manta.

Una nube se formó luego de que explotó una tubería que conducía gas amoníaco en el interior del Betty Elizabeth. El amoníaco es utilizado para mantener frías las bodegas del barco, que tienen una capacidad de 230 toneladas de carga.

Esta explosión provocó una fuga del gas, según comentaron varios estibadores que estaban en los alrededores del muelle. Mario B., trabajaba a 150 metros del barco Betty Elizabeth. "Simplemente fue horrendo, después de la explosión los compañeros que estaban en la parte alta del barco empezaban a caer como piezas de dominó, el amoníaco es el cuco y benefactor en la actividad pesquera. Ninguna actividad industrial está exenta de peligros".

El estibador Marco López, formaba parte de la cuadrilla de 40 hombres que fue contratada para descargar pescado del atunero. Él resultó afectado pero no seriamente. "Me salvé de milagro, un poco más y no estuviese en pie para contar esta horrible historia. El amoníaco te quema en segundos, es un gas corrosivo, daña las arterias del cuerpo, afecta a los pulmones e incluso puede quitar la visión", relató.

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En la puerta de ingreso a la sala de Emergencia del Hospital Rodríguez Zambrano, María Zamora, de 60 años, esperaba noticias de su esposo. "Me dijeron que está siendo atendido, pero no sé nada más. Es la segunda vez que él pasa por esto, si Dios quiere que salga bien de este accidente le pediré que se dedique a otra actividad". A esa casa de salud llegaron ocho heridos, cuatro de ellos estaban graves, por ello fueron trasladados a la Clínica El Sol.

Orfa Cabezas, de la Secretaría de Gestión de Riesgos (SGR), confirmó que el accidente del Betty Elizabeth dejó cuatro muertos, cuatro heridos de gravedad y otras 32 personas más, afectadas. "Los expertos en seguridad están investigando las posibles causas del siniestro. Debemos estar atentos a la recuperación de los heridos".

Los cuerpos de los cuatro estibadores fueron llevados al centro de Medicina Legal, ubicado en el sector Urbiríos al noroeste de la ciudad. Los familiares y amigos esperaban en los exteriores de la morgue.

Carmen Núñez, madre de uno de los fallecidos, entre sollozos contó que "se trata de mi hijo Javier Mendoza. Salió a trabajar como todos los días al puerto, apenas si alcanzó a despedirse: mami ya regreso, fue lo último que pude escuchar. Ahora lo encuentro muerto".

El primer cuerpo en ser retirado fue el de Jacinto Evaristo Piguave. El cofre mortuorio fue ingresado en una carroza fúnebre y después de las 11:30 el vehículo salió con destino al recinto Bellavista del cantón 24 de Mayo. Los propietarios del Betty Elizabeth, la empresa Pesdel S.A., a través de un comunicado de prensa, lamentaron lo sucedido. "Se esperarán los resultados de las investigaciones y luego se emitirá un pronunciamiento definitivo del caso", señala la misiva.

En el documento también se menciona que Pesdel y la empresa Serpepacific SA, para la cual laboraban los estibadores, están enfocados "en prestar la debida atención médica a los heridos y la colaboración necesaria a las autoridades para que puedan desarrollar sus investigaciones".

Está previsto que los fallecidos sean enterrados hoy.

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Este no es el primer caso en que una fuga de amoníaco provoca la muerte de trabajadores pesqueros. En noviembre del 2008 cinco hombres perecieron por una fuga de amoníaco en el pesquero Andrea F.

Un experto en seguridad industrial radicado en Manta, comentó que las empresas atuneras y los dueños de barcos tienen medidas extremas en el manejo del amoníaco; pero estos accidentes ocurren por algún mal funcionamiento.

En contexto

Esta es la segunda vez que ocurre un accidente en un barco por una fuga del gas, en Manta. La primera fue en el 2008. Las empresas dueñas del barco y de la pesca informaron que están enfocados en que se preste la debida atención a las personas afectadas.

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