26 de May de 2011 00:02

Nueva administración en el Vicariato

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Carpas, plásticos negros que servían de toldo, pancartas y más fueron recogidos ayer, a partir de las 13:00. Los seguidores de los sacerdotes Carmelitas declinaban así su vigilia de 138 días y parecía que finalizaba el conflicto religioso en Sucumbíos.

Pero anoche, a las 19:00, mientras monseñor Ángel Polivio Sánchez, delegado pontificio, celebraba una misa en la casa parroquial, afuera un grupo de seguidores de los Heraldos protestaba.

Al mediodía monseñor Sánchez, sentado en la glorieta de la casa de Vicariato, anunció una serie de decisiones para persuadir a los grupos antagónicos.

Una de ellas es que cuatro sacerdotes diocesanos llegarán desde Quito, Guayaquil y otras ciudades del Ecuador para reemplazar temporalmente a los Heraldos, quienes no volverán a Sucumbíos igual que los Carmelitas. Los religiosos diocesanos que antes ya estaban en la provincia se pondrán a órdenes del Vicariato.

Pero anoche los simpatizantes de la congregación Heraldos del Evangelio insistieron que ese es el principal desacuerdo. Gritaban con insistencia “fuera los diocesanos. Que regresen los Heraldos”.

Adentro de la casa parroquial, unas 300 personas participaban de la misa. Había mujeres con bebés en brazos, niños y personas de la tercera edad. A ratos había nerviosismo. Al final la Policía controló el orden mientras se evacuó a la gente por una puerta alterna.

En tanto, Sánchez informó que los 19 empleados de Radio Sucumbíos seguirán laborando en la estación mientras se resuelve su despido intempestivo en la Inspectoría de Trabajo. Esta disposición fue dispuesta por Sánchez.

Aunque reconoció que aún no tiene vislumbrada una línea específica, el representante del Papa también señaló que la programación de Radio Sucumbíos “se reorganizará en sus fines y objetivos. A partir de notificarles aquello, tuvimos un diálogo de acercamiento con delegados de los empleados”. Con ellos se reunió ayer, durante una hora.

Otra decisión que Sánchez informó es que no se paralizará la obra social impulsada por el Vicariato en Sucumbíos. Por ejemplo, ratificó un convenio entre Catholic Relief Services y la Pastoral Social para beneficiar a la población de la franja de frontera con Colombia con proyectos de cultivos.

Aclaró que “no hay problema en ceder esos espacios al Estado y que cumpla con sus responsabilidades como ocurre con el Hogar Infantil”. Desde el 1 de enero, dicho centro es administrado por el Infa y “no podemos oponernos a que los niños y las personas que los atienden tengan recursos”.

Así Sánchez intentó persuadir, en reuniones entre la tarde del martes y la mañana de ayer, a simpatizantes de las congregaciones de los Carmelitas Descalzos y de los Heraldos del Evangelio.

Ambas agrupaciones entraron en confrontaciones luego de que el Vaticano decidiera que monseñor Gonzalo López Marañón y los sacerdotes Carmelitas dejaran el Vicariato. En reemplazo llegaron los Heraldos, en octubre pasado.

La problemática se agudizó en las últimas semanas, incluso la noche del domingo hubo cruce de golpes, mientras se desalojaba la casa parroquial. Esta fue tomada tres días antes por miembros de la Iglesia de San Miguel de Sucumbíos (Isamis), simpatizantes de los Carmelitas.

Mientras retiraban sus pertenencias, Delia Malvays, coordinadora de Isamis, dijo que cedieron luego de que Sánchez les confirmara la salida de los Heraldos.

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