4 de December de 2010 00:00

La muerte de Fernando Barros puso en aprietos a la Policía

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 0
Triste 0
Indiferente 0
Sorprendido 0
Contento 0
Redacción Cuenca

Ramos de flores y tarjetas de condolencias se llenaron al rededor del ataúd de Edwin Fernando Barros Velín, de 21 años. Rocío no ocultaba su dolor y molestia por la forma cómo murió su único hijo.

Ella vive en Estados Unidos y llegó en estos días para pasar Navidad con su hijo. Ayer, la señora culpó a la Policía por esa muerte y por el maltrato físico a los amigos que viajaban con él la madrugada del jueves. Inicialmente se dijo que en el auto iban cuatro, pero ayer se conoció que eran cinco.

Hasta ayer la Policía no se pronunció al respecto. Desde la mañana, al Comando provincial llegaron periodistas, pero no se dieron respuestas. El jueves, lo único que se indicó fue que se recopilaba información de los hechos.

El joven que falleció, Alejandro Solís, Antonio Abril, Marcelo Batallas y Juan Bermeo retornaban de Paute a Cuenca en una Chevrolet Blazer. Cuando circulaban por la vía Cuenca-Azogues, tres policías que estaban en un patrullero pidieron que se detengan.

Lo jóvenes, de entre 20 y 23 años, admitieron que no pararon el carro, porque habían ingerido licor. Tenían miedo a ser detenidos y Barros aceleró. Él era dueño del auto, de placas AFH-806.

Atrás les seguía el patrullero. Los jóvenes pensaron que al acelerar escaparon de los policías, pero al llegar a la empresa Continental Tire Andina (Panamericana Norte), explotó la llanta posterior derecha del vehículo.

Según los jóvenes, Barros detuvo la marcha y en pocos segundos se vieron rodeados de unos 10 patrulleros. No saben exactamente cuántos agentes armados eran, pero calculan 25. “Edwin gritaba por la ventana que no disparen”, recuerda uno de los chicos.

“Esa bala era para mí, porque iba en el asiento posterior izquierdo”, dijo otro jóvenes que estaba en el velorio de Barros. Ellos pidieron que las declaraciones no se personalice, pues temen represalias. “Edwin nos dijo agáchense. Recostó un poco su asiento e intentó protegerse en la base metálica que divide las dos ventanas. Una bala rompió el vidrio de la ventana posterior izquierda e hirió a mi mejor amigo”.

Según ellos, los cinco fueron sacados del carro “a patadas”. Les esposaron y les botaron boca abajo contra la vía. No podían hablar, solo recibían patadas e insultos de los atacantes. Así relataron los hechos en la sala de velaciones.

Cada pariente o amigo de los Barros quería escuchar la versión de los estudiantes de las universidades Politécnica Salesiana, Tecnológica América y Católica.

César Velín, tío del joven fallecido, guarda en su cámara pruebas que recogió antes de la autopsia, en la morgue del hospital José Carrasco del IESS. Él mostraba imágenes de un cuerpo con laceraciones múltiples en la espalda, piernas y brazos. Para él, serán pruebas importantes en el juicio.

A María Belén Marín cuesta creer que su primo recibió esa tortura y lloraba al mirar esas imágenes. Por los estudios, varios años compartieron un departamento. Sus padres y la de Fernando son de Macas, Morona Santiago, aunque emigraron a EE.UU.

En la víspera, cerca de las 20:00, Fernando recogió a María Belén en la Universidad del Azuay y la dejó en el departamento. “Ese fue el último gesto que tuve de él, hasta la madrugada de ayer (jueves) cuando me informaron sobre su muerte. Es muy doloroso”.

El certificado de defunción entregado por el médico legista, Geovanny Palacios, señala que Barros murió por el impacto de una bala en la cabeza que le provocó una hemorragia cerebral masiva y asfixia central. El hecho lo clasificó como homicidio.

El parte policial del sargento, Néstor Almagro, quien ese día estuvo en el segundo turno en la radio patrulla del Comando de Policía de Azuay, detalla que cerca de las 02:40 escuchó en la radio al teniente Israel Costales, quien solicitó la colaboración para la detención de un vehículo sospechoso con vidrios polarizados tipo Jeep Blazer, blanco, sin placas, que hacía caso omiso en detener la marcha y que circulaba por la autopista con dirección norte'

Por eso comunicó a los unidades de Policía Comunitaria 24, 37 y CP 15 para que ayuden en el control y “adopten las precauciones para salvaguardar la integridad física del personal de las unidades policiales”. A las 02:51, una Subteniente reportó que había interceptado el vehículo sospechoso frente a la llantera.

Pidieron más refuerzos de las unidades de Machángara, personal del GOE y de la Policía Judicial. A las 03:20 se solicitó una ambulancia para llevar a un herido y a las 03:55, se reportó el fallecimiento de Barros por impacto de bala en el occipital izquierdo.

La madre de Barros denunció que la Policía intenta esconder los hechos y hacer creer que los jóvenes eran delincuentes.

Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (0)
No (0)