4 de December de 2011 09:42

‘Me amenazó con cuchillo para quitarme la cartera’

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Me golpeó en la espalda y luego me amenazó con un cuchillo para que le entregara la cartera.
 
En realidad no hubo nada que me preparara para esto. Entré  en pánico y le di todo lo que llevaba. El asalto sucedió a tres cuadras de llegar a mi tienda de abarrotes,  en el centro de Ambato.  Este  inconveniente me  ocurrió en  la mañana alrededor de las 10:00. El perpetrador  ingresaba a varios negocios  y luego salía.

[[OBJECT]]Ahora recuerdo que la persona  que me robó  era alta, delgada  y  creí percibir un ligero aliento a licor.  Vestía un pantalón de tela y una  camisa de color celeste.
En su espalda llevaba una mochila de color negro.  El joven estaba ebrio  o al menos  fingía estarlo,  porque llevaba en sus manos una botella con  licor. Caminaba con dificultad. A ratos se tambaleaba.

Me di cuenta que en su mano sostenía y se apretaba el estómago. Luego supe  que esto lo hacía, porque     sostenía   una cartera y de  ella  se escuchaba que sonaba un celular. Pero el hombre no hacía caso.   Me iba a cruzar al otro extremo de la calle, pero a último momento me arrepentí. Me armé  de valor y camine directo hacia él.

Fue un error. No sé qué quise demostrar. Ese hombre me golpeó con  la mano.
Eso me enfureció y le devolví el golpe con el puño cerrado. Le acerté  en el rostro. Recuerdo que esto me dolió muchísimo.

En ese  momento  retrocedió un momento.  Vi que dudó, aunque luego sacó un cuchillo.
Me doblegó, pero me recuperé.  De la ira   que sentía por lo que me estaba sucediendo  pasé inmediatamente al miedo.  Le entregué mi  cartera que contenía papeles personales y unos USD 20.   

El hombre se dio por satisfecho. Sonrió y me dirigió una mirada furiosa.  Luego  se alejó caminando lentamente.   Yo quería detenerlo, pero no puede hacer más.

En ese instante pasó un amigo por allí y le pedí ayuda. Ambos lo buscamos. Estaba a una cuadra, pero  decidimos   no arriesgarnos y  enfrentarnos directamente, pues, de todas maneras, él  tenía un cuchillo. Lo único que hicimos fue llamar a la Policía  y luego de  varios minutos arribaron dos  motociclistas.  Lo rastreamos por la zona, aunque todo  lo que  hicimos fue  inútil. El hombre escapó.

A esa hora había mucha gente en las calles Cevallos, Lalama, Espejo y por el parque Cevallos y  simplemente  desapareció.

En ese momento dudé si en realidad ese hombre estuvo ebrio. Creo que fingía como una estrategia para parecer vulnerable y no despertar sospechas hasta cuando la víctima estuviera cerca y no pudiera escapar.

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