17 de March de 2011 00:00

Informantes facilitaron el ataque contra Solarte

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La casa de ladrillo es de una planta. Tiene vidrios polarizados y se construyó en la orilla del río San Miguel, en Puerto Nuevo (Ecuador). En la otra ribera está Colombia.

fakeFCKRemoveLa puerta principal permanecía abierta. En la pared de la entrada colgaba un cuadro con la imagen de Ernesto Che Guevara. En el fondo, en la sala, se hallaba un plasma de 42 pulgadas. En julio del 2010, este Diario llegó a esa vivienda, que -según Inteligencia del Ejército ecuatoriano- era de alias ‘Óliver Solarte’, jefe guerrillero del frente 48 de las FARC y quien fuera asesinado el martes, en un ataque militar en el Putumayo colombiano.

Ayer, la revista colombiana Semana insistió precisamente sobre detalles de la estadía de Solarte en suelo ecuatoriano, en especial en Santo Domingo de los Tsáchilas. La publicación desempolvó el contenido del informe de la Comisión de la Verdad (CV) sobre el ataque en el cual murió el segundo abordo de las FARC, alias ‘Raúl Reyes’. “Tuvo posesión de una finca de 1 000 hectáreas, que pertenecía al general retirado René Vargas, quien hasta septiembre del 2009 se desempeñó como embajador de Ecuador en Venezuela”, se dijo en la publicación.

Agregó más pasajes del informe: “Una de las haciendas del general estuvo en posesión de un colombiano conocido como Casimiro, quien supuestamente arrendada. Casimiro fue identificado por los investigadores de la Comisión como Solarte, vinculado a los hermanos Ostaiza, procesados por tráfico de drogas y por atentar contra la seguridad del Estado”. Ayer, Vargas aseguró que la hacienda en referencia no es suya, sino de su nieto. “Entiendo que él no arrendó a nadie, aunque no he viajado allá como 15 años”.

Pero Almirante Zambrano, vicepresidente de San Juan del Búa (en Bocana del Búa, Manabí) señaló en la mañana que Casimiro tenía arrendada la hacienda Vargas.

Recordó que el hombre y sus colaboradores desaparecieron luego del bombardeo de Angostura, en el 2008. Y hasta ayer no había escuchado nada sobre él. “Acabo de enterarme que ha muerto ¿Cómo fue?”, preguntó Zambrano.

El supuesto jefe guerrillero, a quien también se identifica como el nexo entre la guerrilla y los carteles de la droga en México, murió en un ataque militar de las Fuerzas Armadas colombianas .

El almirante Édgar Cely, comandante de las Fuerzas Militares de ese país, precisó a la prensa los detalles de la operación. Para montar el operativo fueron claves los datos proporcionados por informantes, quienes recibirán una recompensa, se dijo en el Minis-terio colombiano de Defensa. El Gobierno de esa nación utiliza este sistema para capturar a los guerrilleros.

El analista colombiano Ariel Ávila no descarta que la información clave para atacar a Solarte la hayan proporcionado miembros de la organización delincuencial Los Rastrojos. De hecho, después de la muerte de alias ‘Raúl Reyes’ y alias ‘Édgar Tovar’, algunas zonas de la frontera colombiana ha pasado a ser manejado por esa agrupación. En la zona de La Victoria, que era un enclave tradicional de las FARC, hay presencia de esta organización criminal a la que se ha denominado neoparamilitar.

Durante sus operaciones, Solarte tejió una red de colaboradores.

La Comisión de Angostura reveló una fotografía en donde aparecen juntos Solarte y Ostaiza. En ese entonces, el ex jefe de la UIES, Manuel Silva, señaló que la gráfica “sin duda confirma la relación entre los hermanos Édison, Miguel y Jefferson Ostaiza con los jefes del narcotráfico de las FARC”.

Los dos primeros son los principales acusados por la Fiscalía ecuatoriana en el caso Huracán de la Frontera. Este operativo se desarrolló en septiembre del 2008, cuando la Policía antinarcóticos se incautó de 4,8 toneladas de coca en Esmeraldas, en la frontera con Colombia.

El cargamento tenía los logos de Apache y Nike, distintivo que usan las FARC. Allí fueron detenidos los dos hermanos (Jefferson Ostaiza sigue prófugo) y a quienes se los acusó de ser dueños del estupefaciente. Cuatro meses después, el fiscal Antinarcóticos, Jorge Solórzano, involucró en el proceso a Ignacio Chauvín, entonces dirigente del oficialista movimiento A. País en Pichincha. Él reconoció ser amigo personal de Jefferson y de Édison Ostaiza.

Hasta ayer, desde Colombia, no se dio más información sobre el ataque militar, salvo la detención de 14 guerrilleros más en la capital colombiana.

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