6 de November de 2012 00:01

La impunidad marca los hechos violentos alrededor del fútbol

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Cinco meses después de que el oficial de Policía Jefferson Burgos  fuera   herido por un  hincha   del fútbol, la Justicia todavía  no determina  quién fue  su  agresor.

La noche del 19 de mayo, tras el juego entre   Barcelona y Macará,  en el estadio Monumental,  el uniformado  y  sus   compañeros acudieron cerca de allí,    al puente de la 17. Hinchas amarillos protagonizaban   incidentes.

Cuando trataron  de controlar el hecho, el  gendarme fue impactado con una piedra en la cabeza.

Entonces fue operado para colocarle una platina y, luego, para reconstruirle el rostro,  pues al caer se   golpeó la cara contra la acera.  En  este proceso,  el oficial  ha visto  cómo su caso va camino a la impunidad. El 15 de octubre, el juez primero de Garantías Penales del Guayas, Enrique Rodríguez, dictó sobreseimiento definitivo  en favor de los 29 hinchas investigados en este caso.

El fiscal Kléver Beltrán  presentó dictamen absolutorio, aunque la causa por tentativa de asesinato  continúa   abierta.

Héctor Vanegas, abogado de los hinchas, quienes  dicen ser inocentes,  anunció el inicio de una demanda contra el Estado.

La causa: presuntos errores judiciales y abuso de poder, al considerar que sus defendidos fueron aprehendidos y “encarcelados injustamente”.

El domingo, un nuevo caso  empañó un encuentro deportivo.

En el  cantón Durán (Guayas), el cuerpo de Michael Murillo, hincha del Barcelona, era velado por sus familiares. Un adhesivo  que dice “Socio Barcelona”  fue pegado en la  casa del joven, que murió con un tiro en la cabeza, horas antes del Clásico del Astillero.

En la mañana llegó el  féretro a su vivienda, en la ciudadela Los Helechos. Entre llantos y con pocas ganas de hablar, la familia veló al hincha de 20 años. Hasta entonces no llegaba  ninguno de sus amigos con quienes se encontró en el puente de Durán, donde recibió  el disparo en la cabeza.

Según su padre, George Murillo, el joven  no pertenecía a la Sur Oscura  de Barcelona e insistió en que  “esperamos que se haga justicia con el crimen de mi hijo”.

Los casos violentos que terminaron en  muertes de los aficionados  están en la  impunidad.
Un informe oficial señala que en el país,   desde el 2007 hasta el momento, cinco  hinchas  han fallecido: dos dentro de  estadios y tres en sus exteriores. En ninguno   de estos casos hay sentencias.

Según informes del Ministerio del Interior, en   los encuentros realizados desde el 2007   se han presentado, además, 74 detenidos, 46 heridos y 20 personas han sido identificadas como ‘peligrosas’ y no pueden ingresar a los estadios del  Ecuador.

Las provincias de mayor conflictividad  son  Guayas, Pichincha, Loja, Manabí, Chimborazo, Los Ríos y Tungurahua.

[[OBJECT]]En Guayaquil, un incidente que conmocionó  fue  la muerte del niño Carlos C.  Él fue impactado por una bengala  que aparentemente se lanzó  desde el sector de la barra Sur Oscura, antes de un  clásico,  el 16 de septiembre del 2007.
 
En ese entonces se detuvo a Marcos R.,  integrante de la barra amarilla, acusado de supuestamente  ser  quien lanzó  la bengala, según versiones recogidas por la fiscal Miriam Rosales.

La Justicia  dictó instrucción fiscal en su contra e inculpó a Luis M., Byron E., y Manuel C.

Pero  luego de 16 meses, Marcos R. recuperó su libertad y se levantó la orden de prisión que pesaba sobre los otros  sospechosos.

En mayo del 2008, los familiares del menor iniciaron una demanda de USD 5 millones en contra del club. Ayer se conoció que el proceso continúa.

La muerte de Geovanny R. tampoco se aclara.  Este hincha barcelonista, de 28 años, aparentemente  murió  tras una agresión luego del partido ante Liga  de Quito,  en el Monumental.

Pese a la denuncia de Eva D., su madre,  aún no existe sentencia ni detenidos. La agresión, presuntamente, se produjo como  una forma de venganza por el robo de una camiseta gigante de la barra de Emelec en el  estadio Capwell.

David Baquerizo, presidente de la Comisión de Seguridad de la Aso Guayas, lamentó el hecho del domingo.  “Dentro de los estadios no hemos tenido problemas relevantes, pero sí se pueden apreciar algunas modificaciones en la conducta de las barras que ingresan”, señaló el funcionario.


Caso Calvache no se  resuelve    

La muerte de Cristian Calvache, de 26 años, todavía no se resuelve. Él falleció el 4 de marzo pasado,  durante un compromiso que disputó Liga Deportiva Universitaria de Quito  contra Emelec,  en la Casa Blanca.

A  inicios de octubre pasado, el Juzgado Décimo   de Garantías Penales de Pichincha dictó el sobreseimiento   a  favor de  Juan A., quien fue aprehendido  dentro de las indagaciones  del caso.

La fiscal encargada de las investigaciones no acusó al sospechoso,  porque indicó que no  existen  “elementos  que lo vinculen” con el asesinato.

Según la Policía, Juan A. fue detenido cinco días después del crimen. Ocurrió en una clínica de rehabilitación. Esto,  tras  receptar la versión de un testigo que supuestamente lo identificó como posible autor del hecho.

Ayer, Stalin López, abogado del inculpado, señaló que “en las imágenes que captó el sistema de cámaras del estadio y en fotografías se estableció que el protagonista (de la muerte) es otra persona. Los testigos tampoco reconocieron a mi defendido”.

Para Juan Campaña, abogado de la familia Calvache, este caso se ha quedado en la  “absoluta impunidad”. Dice que  al no establecerse sanciones,  la  violencia puede continuar en los estadios.

“Al conocer que el aprehendido recibió el sobreseimiento por parte de la Justicia, la familia del fallecido    no se ha pronunciado nuevamente sobre el tema”, precisó el jurista.

Hasta el momento, la Policía Judicial no ha detenido a otro sospechoso  del crimen del hincha. Esta  fue la  primera  muerte   dentro de  un estadio, en este año.

Tres sospechosos prófugos

Luego de dos años y cuatro meses,  el crimen de David Erazo, de 16 años se mantiene   en la impunidad. Él fue asesinado en las afueras del estadio Casa Blanca, después de  un  encuentro  entre Liga Deportiva Universitaria de Quito   frente a El Nacional.

Como parte de las  primeras investigaciones, la Policía detuvo a un joven de 18 años.  La Corte Provincial de Justicia de Pichincha  ordenó su libertad debido a que  no hubo indicios  “claros y suficientes” de la participación del sospechoso  en el  asesinato.

Los familiares y amigos de David Erazo  indican   que nadie ha sido arrestado  tras el hecho.

A finales de marzo del 2010, el Juzgado Segundo  de lo Penal de Pichincha  realizó  la audiencia de llamamiento a juicio en contra de tres sospechosos.

Según  la  Fiscalía,  testigos identificaron a  las   tres personas y  en la indagación aseguraron  que fueron ellos  quienes  atacaron.

El juzgado dictó la orden de prisión preventiva de los tres inculpados, pero declaró suspendida la etapa de juicio hasta que sean detenidos o se entreguen de forma voluntaria.  Hasta  ayer su paradero era  desconocido.

Allegados a la familia de la víctima señalaron  que los  padres  del joven ya no quieren  referirse al tema,  porque “nadie les ha ayudado en las investigaciones”.

En febrero pasado,  José  Erazo, padre del  fallecido, solicitó que los tres procesados sean incluidos en la lista de los Más Buscados, pero no hay detenidos.

En  la tarde, el  Ministerio del Interior confirmó  que  sugerirá  al presidente,  Rafael Correa, mantener una reunión con “todos los niveles deportivos”.

Una recompensa

Un  fiscal de  Menores debía conocer ayer el caso de un menor  que fue llevado en la Dinapen, tras los hechos registrados  antes del clásico. Los otros 22  retenidos  fueron liberados el domingo.

El Ministerio del  Interior ofreció una recompensa de USD 5 000 a 20 000 para quien identifique a un hincha del Barcelona que aparece en una foto de Twitter, empuñando un arma.  Está dentro del programa de los Más Buscados en Guayas.

En los casos  del niño Carlitos, del hincha Marcos R., y el del policía Jefferson B., el Gobierno pidió públicamente una exhaustiva investigación.  Pero los resultados  han sido escasos. El detenido por  la  última muerte del fin de semana   aseguró ser inocente.

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