19 de March de 2010 00:00

3 heridos de la UTE dan su testimonio

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Redacción Judicial

Los gritos de sus compañeros la despertaron segundos antes de que el bus en el que se transportaba cayera al barranco. “Abrí los ojos y sentí un fuerte golpe. Luego me enteré que fue en la parte frontal del bus. Nos fuimos contra un camión blanco que transitaba a un costado y oí más gritos ”.

El testimonio es de Verónica Játiva, ‘cheerleader’ de la Universidad Tecnológica Equinoccial (UTE). Ella fue una de las sobrevivientes del accidente de tránsito que se produjo anteayer en la vía Tambillo-Machachi.

Cerca de las 14:20, el conductor de una camioneta roja marca Hilux, de placas JBB 593, perdió el control del vehículo y dio vueltas de campana en el sector de Murco. A esa hora había una fuerte lluvia y la calzada estaba mojada.

Invadió el carril contrario y colisionó contra el bus donde iba dormida Játiva. El camión y el bus se salieron de la vía y cayeron 18 metros, hacia un prado.

Las dos personas que iban en la camioneta fallecieron. Se trata de Carlos Iván Garófalo, de 38 años; y Carlos Alfredo Garófalo, de 16.

Otros 29 estudiantes de la UTE, del equipo de fútbol de la Serie B, (y ‘cheerleaders’) iban a un entrenamiento en el estadio El Chan, en Machachi. Este sábado debían jugar un partido contra el equipo La Grecia, dentro del campeonato de la Serie B.

La Asociación de Fútbol no Amateur de Pichincha, luego del incidente, pidió al Comité Ejecutivo de Fútbol Profesional que suspenda y establezca otra fecha para el encuentro.

El equipo de ‘cheerleaders’ generalmente acompañaba a los jugadores de fútbol y se entrenaba con ellos antes de cada cotejo oficial. Játiva ocupaba el puesto de voladora; hacía piruetas en el aire.

“Un compañero me sacó del bus luego del accidente y estuve recostada en el piso hasta que llegara una ambulancia. Luego fui trasladada a la Clínica Villa Flora, en el sur de la capital”.

La joven, de 23 años, dijo que llamó a su padre desde la ambulancia. Su médico informó que tenía cortes en la cabeza y la frente. Hasta ayer se recuperaba en una habitación del segundo piso de la Clínica. Su ojo izquierdo estaba semiabierto y morado debido a la hinchazón por los golpes que sufrió. Las gasas en sus manos cubrían los raspones y un corte en el dedo pulgar izquierdo.

En la misma habitación estaba su abuela. Ella se enteró del accidente cerca de las 20:30 del miércoles, cuando estaba en el aeropuerto Mariscal Sucre. “Mi hija llegó de Australia y fui a recibirla con emoción. En el momento en que la vi bajarse del avión, me avisaron que mi nieta no llegaba porque tuvo un accidente”.

Luego, acudió a la Clínica y ahí se encontraron con los familiares de otros heridos y con directivos de la UTE. Ayer, Patricio Pozo, presidente del Club Deportivo de la universidad, aseguró que el Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito (SOAT) cubrió los gastos médicos de los heridos.

“La universidad se hará responsable de los pagos que no cubra el SOAT. Una autoridad del club permanece en cada casa de salud para verificar la condición de los estudiantes”, dijo Pozo. Cada uno tiene un registro detallado.

En la Clínica Villa Flora se reportó el ingreso de 12 heridos. Ocho fueron dados de alta. El resto está bajo observaciones, incluida Játiva. “Espero que cuando salga del Hospital, la recuperación no sea larga. Quiero retornar a los entrenamientos en el equipo de ‘cheerleaders’. Es lo que me gusta y lo practico desde el colegio”.

Los estudiantes que fueron dados de alta y el resto del equipo fueron convocados a una reunión en el parque La Carolina, este sábado. Según Mario Arango, entrenador del equipo de fútbol de la UTE, ahí se definirá la reanudación de las prácticas.

Arango estaba sentado junto a Játiva cuando se produjo el accidente. Sufrió una herida en la frente. “Un cirujano tuvo que reconstruir parte del área afectada. Pero si hasta este sábado la herida no presenta mejorías tendrán que colocarme un injerto”.

El entrenador asegura que el número de víctimas pudo ser mayor al que se registró. Tres integrantes del club bajaron del bus, en Quito, antes del accidente.

Arango asegura que Jéssica Guevara, coordinadora de la dirección de Deporte, dijo que olvidó un documento en la Universidad. El escrito era necesario para el partido de fútbol y por ello decidió quedarse durante el trayecto -en la av. Amazonas y Atahualpa- junto a otras dos mujeres.

Algo similar ocurrió con Luis Pozo, asistente técnico del Club. El día del accidente solicitó permiso a la universidad para no asistir al entrenamiento en Machachi, porque debía cumplir una actividad personal.

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