7 de May de 2011 00:00

Hay menos robos a bancos, pero no se confíe

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Un hombre somete al guardia de seguridad, con una mano lo sujeta del cuello y lo arrastra por el piso. Mientras otros dos, con armas de fuego, amedrentan a los clientes y cajeras, antes de llevarse del dinero de una agencia bancaria. Estas escenas corresponden al asalto que ocurriera el jueves 21 de abril, en el norte de Quito, y que fueron registradas por un video de seguridad.

Las imágenes son “una evidencia de la violencia con que hoy se cometen estos y otros delitos”, afirma el experto en seguridad, Lautaro Ojeda.Pero la Policía advierte que también es por las falencias que hay en los sistemas de seguridad de ciertos bancos. Además, que esto aumenta los riesgos de asaltos a las entidades bancarias.

El Anuario Estadístico de la Policía Nacional registró 61 asaltos a bancos en el 2009. De estos, 14 ocurrieron en Quito. En cambio, el año pasado hubo 47 y de ellos 12 ocurrieron en Azuay.

Luego de investigar diferentes casos de asaltos, la Policía Judicial (PJ) concluyó que la mayoría de bancos no dispone de un plan integral de seguridad. Aparte que solo se toman medidas puntuales, que tampoco son preventivas.

Silvio Dávila, jefe de la Unidad de Delitos contra la Propiedad de la PJ de Pichincha, dijo que los bancos solo colocan salvaguardas según la necesidad coyuntural: instalan cámaras, contratan más guardias, compran equipos, motos, vehículos, etc. “Pero no lo hacen con base en estudios”.

Según el oficial, si bien los bancos tienen sistemas de cámaras, la mayoría solo almacena los movimientos que ocurren en las instalaciones. Mas no hay un monitoreo en vivo desde una central de mando que permita alertar sobre algún hecho extraño o persona sospechosa. “Si alguien estuviera dedico exclusivamente a esa tarea se diera cuenta, por ejemplo, de que hay gente que permanece por mucho tiempo chequeando a los clientes”.

Al jefe policial le preocupa que “en los bancos se dan por servidos con entregar el video sobre el registro del asalto. Incluso para obtener esa grabación se requiere de todo un proceso pericial y la autorización de un fiscal”.

Otra conclusión de la investigación es que hay guardias sin la suficiente capacitación para actuar ante un asalto. Por eso les someten con facilidad como ocurrió en el asalto bancario de hace dos semanas. El mayor (r) Héctor Santa Cruz, presidente del Directorio de la Cámara de la Seguridad Privada del Ecuador, reconoce esas falencias y asegura que un 97% de los 15 000 guardias de las entidades bancarias y financieras están en esa situación. “La capacitación aún no es considerada por el Estado y tampoco permite el funcionamiento de institutos para la preparación de estas personas”.

Al respecto, César Robalino, presidente de la Asociación de Bancos Privados del Ecuador, argumenta que “de nada sirve que tengamos muchos guardias si ellos ya ni pueden portar armas”.

Los agentes de la PJ señalaron que, luego de un asalto, los guardias se limitan a cerrar las puertas del banco. “Lo ideal sería que ellos enseguida empiecen el rastreo de los asaltantes y, aunque no actúen, ayuden con pistas para el operativo de la Policía ”.

Otra debilidad -según Dávila- es la penetración de informantes entre el personal del banco y de la seguridad. El análisis que la PJ hizo a los asaltos a bancos abrió sospechas de que en algunos casos en los atracos a clientes incluso participa personal de los bancos, que alerta a los sacapintas. Estos son grupos organizados que atacan a gente que hace retiros.

En Pichincha, por ejemplo, entre mayo y diciembre del 2010, la PJ recibió 183 denuncias de víctimas de sacapintas; y otras 46 entre enero y marzo de este año.

Ante el aumento de estos delitos, el ministro del Interior, Alfredo Vera, anunció en enero pasado que los bancos instalarán inhibidores (bloqueadores de señal) de celulares en las agencias bancarias. Esto para evitar que los delincuentes que se incluyen en las filas de espera en una entidad financiera alerte sobre algún cliente que hiciera retiros altos.

El jueves pasado, Juana S. se desesperaba ante el insistente sonar de su celular, mientras hacía fila en un banco en el norte deQuito. Eso evidenció que los bloqueadores aún no se instalan.

Recién el viernes 29 de abril se cerró el plazo para presentar las ofertas para dotar de estos equipos. Robalino indicó que el proceso demora por definiciones técnicas de los aparatos, ya que se busca evitar problemas de bloqueo en los alrededores de cada banco.

Tres días antes, Vera dijo que en un plazo de nueve meses deberá instalarse este sistema en 1 139 matrices y agencias adscritas a la Asociación de Bancos.

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