20 de May de 2010 00:00

El fiscal Pesántez no pudo entrar ayer a La Cocha

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Redacción Sierra Centro

Los indígenas de La Cocha, parroquia Zumbahua (Cotopaxi), se molestaron al enterarse que la tarde de ayer llegaría el fiscal general del Estado, Washington Pesántez. El objetivo del funcionario era recibir a Orlando Q., detenido por los comuneros supuestamente por asesinar a Antonio Olivo, joven del sector, pero no lo consiguió.

Los campesinos esperaron al funcionario 2 kilómetros antes de La Cocha y cuando él arribó, a las 14:45, escoltado por 10 carros y tres patrulleros, la gente se unió e intentó secuestrarlo.

La caravana tuvo que retirarse. Los comuneros también persiguieron a los autos en que se movilizaban los periodistas.

Ricardo Chaluisa, presidente de La Cocha, impidió el ingreso del fiscal Pesántez y de la prensa. Él dijo que querían una negociación concreta y aseguró que no habrá pena de muerte para el indígena retenido.

Pesántez, con terno plomo y sin corbata, dijo que quería explicar a los campesinos que está vigente una Constitución y un marco jurídico que ampara los derechos de las personas. “Quería decirles que vamos a hacer justicia. Hacerles bañar y pagar una multa para ser liberados, como ocurrió con cuatro de los cinco detenidos, no es posible”. También expresó que estos incidentes no pueden quedar en la impunidad.

A pesar de las advertencias, los comuneros mantienen retenido a Orlando Q. Hasta la tarde de ayer, no se conocía en qué comunidad se hallaba. Trascendió que todos los días es llevado a una diferente.

Tras los hechos, los indígenas retornaron a La Cocha y cerraron la vía que conduce al centro de Zumbahua. Colocaron ramas, piedras y troncos. Advirtieron que no permitirán visitas de personas ajenas. Los dirigentes y comuneros tuvieron reuniones.

No se descartó que esta mañana, posiblemente, entreguen a Orlando Q. a la justicia ordinaria. Pero adelantaron que exigirán que se lo castigue con el máximo de la pena: 25 años de prisión. El fiscal Pesántez insistió en que el acusado tenga derecho a la defensa.

Olivo era estudiante del sexto curso del colegio a distancia Salcedo y vivía con su madre, María Luisa Pallo, en Zumbahua.

El joven fue golpeado y luego ahorcado con una correa en el parque central de la parroquia indígena de Zumbahua. Hasta el cierre de esta edición, la vía a la comunidad donde estaría retenido Orlando Q. seguía bloqueada.

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