4 de January de 2011 00:00

Estallido segó una vida y dañó 10 casas

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Los restos de ladrillos, bloques, estucos, hierros, vidrios, electrodomésticos, muebles, enseres... quedaron ayer esparcidos en las aceras y  calzada de las calles Posorja y Unidad Nacional, sur de Cuenca.

Tres viviendas  quedaron  destruidas,  tras un incidente ocurrido por la fuga de gas en la cocina de la casa de la familia Pambi-Quichimbo.

Juan Carlos Pambi caminaba en medio de los escombros y  trataba de contener el llanto por la muerte  de su madre,  Rosa Amada Quichimbo, de 53 años.

Cerca de las 06:20, la mujer se dirigió a la cocina para preparar el desayuno, donde había cuatro cilindros de gas, según Pambi.

Su madre prendió el bombillo y se produjo una implosión, de acuerdo con el informe preliminar del Cuerpo de Bomberos.

Fernando Figueroa estuvo a cargo del operativo. Según él, no fue una explosión porque no hubo fuego, sino que la energía eléctrica activó una onda expansiva por acumulación de gas en el interior de la cocina. Se presume que el gas escapó toda la noche por una hornilla de la cocina. 

Figueroa, basado en su experiencia, estimó que al encender el foco se produjo una detonación violenta que destruyó parcialmente la vivienda alquilada por los Pambi-Quichimbo. La implosión  causó daños severos en siete casas   vecinas,  de las familias Tenesaca, Vuele, Sarmiento, Arias, Naula, entre otras.

Anoche,  después de inspecciones minuciosas al lugar, Figueroa no descartó que se haya producido una explosión, pues un fogonazo habría causado quemaduras  leves en el cuello  y rostro de  una nuera de la víctima mortal. El informe definitivo se tiene previsto presentarlo hoy.

Según Pambi, los 10 miembros de su familia (ocho adultos y dos niños) estaban en sus habitaciones y  solo su madre bajó a la cocina. Él  sintió un estruendo y fue en su auxilio. Observó  la cocina destruida y, en medio de  bloques,  encontró a su madre.

Su vecino Daniel Andrade  estaba a una cuadra del lugar   y sintió que el piso se  movió. “Creí que  era temblor y escuché gritos. Corrí a auxiliar”. Llegó a la casa de la familia  Pambi y encontró a Quichimbo en medio de los escombros: “Agonizaba.  Fue doloroso”.

 



La detonación fue  escuchada en el sur de Cuenca. A esa hora, Sarmiento  trotaba en un parque aledaño y  regresó de inmediato a su hogar.  Su esposa, Cecilia Sigüenza,   preparaba el desayuno cuando se produjo la detonación. Ella subió  al cuarto de su hijo Gabriel,  de año y medio, pues   creía que  se trataba de un terremoto.

Tomó a su pequeño en brazos y salió del inmueble. En ese momento, una parte de una pared cayó cerca de  la cama de Gabriel. Ambos salieron ilesos.

También se cayó el estuco. Los vidrios se rompieron y quedaron esparcidos por   el piso.  Sarmiento llegó a la carrera y encontró a su familia en la calle. Trató  de mover los escombros para entrar a casa.

Luego se tranquilizó. Según él,  su vivienda tiene un seguro que lo contrató porque así lo exigía el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social para la hipoteca. “Espero que cubra los daños”.

En cambio,  otros vecinos como Elvia Orozco lloraban desconsoladamente. Ella no sabe quién le ayudará a reconstruir la sala, la  cocina y la lavandería que quedaron averiadas. “Las paredes de las casas de mis vecinos (Pambi y Sarmiento) se vinieron  abajo y destrozaron parte de mi  vivienda”.

María Naula trataba de calmar la desesperación de las familias brindándoles  agua aromática.

En repetidas ocasiones, Orozco  gritaba  que  necesitan ayuda  porque los inmuebles no están asegurados. Los curiosos también empezaron a aglomerarse.

Hubo rumores de que la causa fue la explosión de pirotecnia, pero los bomberos lo descartaron.

También descartaron que existan heridos de consideración entre los afectados. Había personas  como Cecilia Sigüenza con leves cortaduras de vidrio.

Cerca de las 07:10 llegó la Policía para resguardar  el lugar y  evitar que   extraños  ingresaran a los inmuebles afectados.

Los miembros de la familia Vuele Seminario cubrían con sábanas y cobijas sus televisores para evitar que se destruyeran con la presencia del excesivo polvo  que afectaba al lugar.

Juan Carlos Carrillo no  salía del asombró al ver   la magnitud del estallido. La puerta de hierro de la casa de su vecino, Juan Carlos Pambi,  cayó sobre su vehículo Mazda 323. Este quedó  averiado en las partes frontal y posterior.

Pasadas las 08:00 llegó el  alcalde de Cuenca, Paúl Granda. Aseguró que el Municipio cuenta con un presupuesto  para este tipo de siniestros, pero no especificó la cifra ni el tipo de ayuda.

Según él, necesitará conocer el informe de los peritos de la Policía y del Cuerpo de Bomberos para determinar la magnitud de lo ocurrido y las acciones de emergencia que se deban ejecutar.

El Alcalde agregó  que luego de 48 horas de recibir el informe detallará en qué comprenderá el apoyo a  las familias.

Hasta tanto, el Burgomaestre puso  a disposición de los afectados los  albergues municipales, como el  ubicado en el parque de La Madre.  Tiene capacidad para recibir a 12 personas.

Hasta la tarde de ayer ninguno de los afectados llegó al albergue, la mayoría prefirió ir a las casas  de sus parientes o cuidar sus inmuebles.

 Uno de los afectados, Patricio Arias, decía que espera que las autoridades sigan visitándolos y “que solo haya sido hoy (ayer)”.

Las primeras tareas  

 

El personal  de  la Policía Nacional   levantó la información para la investigación. Los bomberos llegaron en 10 vehículos.

Rosa Amada Quichimbo, de 53 años, fue trasladada a la morgue del Hospital Vicente Corral Moscoso. La víctima tenía un golpe en su rostro.

Los empleados  de la Empresa Municipal de Aseo de Cuenca y obreros de Obras Públicas Municipales    retiraron los  escombros de las viviendas afectadas.

 

El personal de la  Secretaría Nacional de Riesgos  llegó para recabar información de lo ocurrido y determinar la posible ayuda. Tampoco especificaron qué tipo de apoyo dará la entidad.

70 bomberos atendieron la emergencia. Su tarea fue desalojar a las personas de las viviendas.

 

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