10 de December de 2012 18:40

En Ecuador "no manda ningún cartel", dice ministro de Seguridad

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El ministro coordinador de Seguridad de Ecuador, Homero Arellano, dijo hoy que en el país "no manda ningún cartel", en respuesta a un artículo de la revista colombiana Semana sobre la supuesta presencia del cartel mexicano de Sinaloa en Ecuador.

Las incautaciones de droga han dado un salto este año en Ecuador, al alcanzar las 21,23 toneladas en el primer semestre, una cifra que se acerca al volumen decomisado en todo 2011, que sumó 26,11 toneladas, según datos oficiales.

"Esto refleja el esfuerzo de las Fuerzas Armadas y la policía", dijo Arellano en una entrevista en un centro de seguridad ciudadana en construcción en Quito que se inaugurará el 19 de diciembre.

El vicealmirante retirado y excomandante general de la Marina de Ecuador reconoció que el país es lugar de tránsito de la droga producida en los países vecinos, pero negó las aseveraciones de Semana. "En el Ecuador felizmente no manda ningún cartel, aquí manda el Gobierno", afirmó.

Bajo el título de "El cartel de Sinaloa manda en Ecuador", la revista aseveraba en un artículo publicado la semana pasada, que grupos delictivos que son socios del narcotraficante mexicano Joaquín El Chapo Guzmán, jefe de ese cartel, operan en el país andino y le proporcionan droga.

Semana apuntaba al incremento de decomisos en Ecuador y en el extranjero de droga procedente de ese país, que los narcotraficantes pagan en parte con armas para las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Arellano dijo que "es evidente que la captura de drogas es mucho mayor" en Ecuador, lo que a su juicio "también puede indicar mayor producción, en la medida que el consumo también se ha elevado, se paga mucho más por la droga en mercados europeos y de Norteamérica".

El ministro aseveró que en su país las fuerzas de seguridad erradican los cultivos a mano, porque son muy pequeños, y también han destruido algunos laboratorios de droga.

En noviembre, el ministro del Interior, José Serrano, reveló que la policía ecuatoriana solo revisa el 2,5 % de los 280.000 contenedores que salen del país cada año.

Arellano admitió que Ecuador tiene que mejorar la vigilancia en sus puertos y aeropuertos, pero al mismo tiempo afirmó que "sería poco práctico" intentar revisar todos los contenedores mediante escáner y se decantó por hacer controles aleatorios.

También destacó la importancia de establecer mecanismos de "certificación de origen" de los productos que se exportan en cooperación con las empresas, así como las labores de inteligencia.

El militar retirado también defendió el papel de las Fuerzas Armadas en el combate al narcotráfico y para responder "a amenazas de orden interno".
"El rol de las Fuerzas Armadas tiene que ser rediseñado, repensado", dijo Arellano.

Desde finales de 2010, el Gobierno ha destinado efectivos militares a tareas de seguridad interna y el presidente, Rafael Correa, ha enfatizado que las fuerzas armadas no solo pueden, sino que "deben" apoyar la lucha contra el crimen.

En cambio, el exjuez español Baltasar Garzón y otros dos expertos internacionales que vigilan la reforma judicial en Ecuador desaconsejaron en noviembre el uso de soldados para esas labores.

Si el Gobierno de Ecuador decide mantener esas actividades, los expertos le recomendaron establecer un estatuto "que fije claramente los límites de la actuación".
Arellano afirmó que la propia Constitución contempla que las fuerzas armadas cooperen "en seguridad y no sea exclusiva de la policía".

Ese nuevo papel se enmarca en un "concepto de seguridad integral", basada en la colaboración entre diversas entidades, explicó.

Eso se refleja, por ejemplo, en la creación de 15 centros de seguridad ciudadana y dos salas de operaciones en las Islas Galápagos con los que el Gobierno quiere cubrir todo el territorio a finales de 2013, dijo el ministro.

Las instalaciones centralizan las llamadas de emergencia a la policía, bomberos y ambulancias, y reciben las imágenes de 1.200 cámaras instaladas en lugares públicos en el país, que aumentarán a unas 3.100 en un año.

El proyecto, denominado Ecu911, costará unos 240 millones de dólares, aportados por créditos de China, cuyos técnicos trabajaban hoy en el centro de Quito para ponerlo a punto para su inauguración.

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