5 de December de 2012 23:07

La conexión violencia-drogas se analizó en un foro en Bogotá

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Cuarenta y cinco de las 50 ciudades más violentas del mundo se hallan en el continente americano.  Y el detonante de la inseguridad en esas urbes, la mayoría de ellas en México y Centroamérica y cinco en Colombia, ha sido el narcotráfico.

El revelador dato salió a limpio este miércoles 5 durante  la apertura de la IV Conferencia Latinoamericana sobre Políticas de Drogas, que concluye hoy en la capital de Colombia. El foro se lleva a cabo en el país que continúa a la cabeza de los exportadores mundiales de cocaína, según las cifras de la ONU, y que tiene en  la lista de ciudades más peligrosas a Medellín, Cali, Barranquilla, Cúcuta y Pereira.

Precisamente, Gustavo Petro, alcalde mayor de Bogotá, trajo a colación los detalles del reporte que asocia la violencia con el tráfico de sustancias ilegales. 

El encuentro, en especial, se enfocado en alimentar el debate sobre medidas alternativas a la guerra global contra el narcotráfico, que declarara EE.UU. en el inicio de la década de los setenta. Una estrategia que no ha arrojado resultados, conforme lo señalan los participantes en la conferencia.

El  Burgomaestre bogotano, adicionalmente, planteó que  “lo primero que tiene que hacer una política de drogas es disminuir el daño”. Y a renglón seguido declaró: “Las mafias son las que no están interesadas en que se cambien las políticas de drogas, porque se les quita el mercado”. 

Petro, asimismo, ponderó el caso de Canadá, uno de los pocos países del continente que ha escapado de los azotes de la conexión violencia-drogas. En concreto,  detalló la experiencia de Vancouver, que ha montado una red de centros regulados de consumo de drogas, que están dirigidos a los adictos. Una práctica que las autoridades de Bogotá han empezado a replicar con la apertura en zonas urbanomarginales de dos de los llamados  Centros de Atención Móvil de Drogodependencia (Camad).

En sintonía con la necesidad de buscar nuevos enfoques en la lucha contra las sustancias ilegales,  Bo Mathiasen, representante en Colombia de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Onudd),  defendió una propuesta que toma fuerza. Insistió en la necesidad de “no criminalizar a las personas que consumen drogas”, e instó en las penas alternativas a la prisión para los usuarios de estupefacientes. El organismo mundial plantea esas medidas para afrontar  el creciente consumo de drogas, que en la actualidad, según las estadísticas de la ONU, afecta al menos a  27 millones de personas, el  0,6% de la población adulta del planeta.

En igual línea, la especialista Coletta Youngers, representante del Consorcio Internacional sobre Políticas de Drogas (IDPC, por sus siglas en inglés), reseñó que “la Convención de 1961 sobre Drogas no logró los resultados esperados y produce efectos no deseados (…)”.

Las  intervenciones de Petro, Mathiasen y Youngers  precedieron al panel ‘Drogas y desarrollo socioeconómico’, uno de los siete temas de discusión previstos a lo largo de los dos días de la reunión.  

En el análisis, en especial, llamaron la atención los datos suministrados por los expertos Tom Blickman y Guillermo García Miranda. El primero, investigador del Programa Drogas y Democracia del Transnational Institute (TNI) de Holanda,  señaló que es indispensable “prestar atención al escenario de pobreza en América Latina”. 

En tanto que el segundo, quien es Jefe del Programa de Desarrollo Alternativo en la Unodd  en Bogotá,  expresó su inquietud porque “en Colombia el tema de los cultivos ilícitos es crucial. Año a año fue creciendo”. También dijo que “el productor de la hoja de coca está en el filo de la pobreza”, pues apenas recibe el equivalente de USD 2 al mes por su tarea.

Las autoridades, especialistas y representantes de ONG que participan en el foro bogotano se enfocan este día en cuatro temas de calado: políticas de drogas en los escenarios locales; marcos legales y regulatorios al problema de las drogas;  drogas, violencia y seguridad, y drogas e inclusión social.

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