26 de June de 2011 00:07

Calisto, el actor que amaba la pintura

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Las dos tortas que ‘Manuco’ preparaba esa tarde se quedaron en el horno. No logró probarlas, pues un disparo en la cabeza lo impidió. Era martes. 14:30. Manuel Calisto estaba en la cocina y allí lo sorprendió un hombre que lo atacó cuando intentaba robar la casa.

Cinco días después del crimen las cosas han cambiado en esa vivienda del norte de Quito.

La familia del actor no quiere recuerdos y comenzó a cambiar desde las vajillas hasta los cubiertos.

El cuarto de Manuel o ‘Manuco’, como lo llamaban los amigos, cambiará de color: el amarillo se cubrirá de blanco. Los muebles ya no están allí y los papeles que guardaba están amontonados en un costado de la casa. La ropa se puso en fundas y será regalada.

‘Manuco’ era el segundo hijo de los Calisto Sánchez. El mayor de la familia es Francisco. La tarde del crimen, él no estuvo en casa, pero sí su hija Alegría (sobrina del actor) y su padre, que lleva el mismo nombre. Los dos narraron cada detalle del ataque.

De pronto, la joven se levanta del sofá, muestra su hombro y recuerda que el hombre que había entrado a la casa le daba a esa altura. “No era tan alto y tenía una capucha, una camiseta negra, pantalón jean y zapatos deportivos”.

Alegría se toma la nariz y sigue la narración: “Cuando estuve en el cuarto de pronto vi como una sombra que pasó por la ventana. Por eso salí al jardín y me encontré con ese sujeto, que se abalanzó hacia mí. Me tapó la nariz y la boca, pero logré soltarme. Corrí al cuarto y grité a mi ‘abue’ y solamente escuché un ‘pum”.

La siguiente escena: Manuel estaba botado en el piso de la cocina en medio de un charco de sangre.

Allí lo encontró su padre. Don Francisco se toma la cara con las manos, su voz se entrecorta, queda en silencio un par de segundos y dice que “fue un impacto horroroso”. Se repone de inmediato y cuenta que su hijo cocinaba todos los días y que él lo alimentaba.

Esa tarde cocinó arroz y carne, aunque el actor prefirió sopa.

Era un apasionado de la cocina, especialmente la gourmet. También solía preparar pie de limón o pastel de zanahoria. Esa afición la compartía con la pintura y la actuación. Desde los 13 años pintó unos 50 cuadros. En la casa se exhiben unos cinco. Dos de ellos se llaman Día lluvioso y Agobio, réplicas de las obras del maestro Eduardo Kingman. Estos los pintó en solo una noche y los regaló a su hermano mayor.

Don Francisco padre dice que su hijo era noctámbulo. Siempre ‘merendaba’ a las dos o tres de la mañana y dormía a las cuatro o cinco. Acostumbraba a despertarse a la una o dos de la tarde.

Por eso, cuando en el 2006 recibió el premio al Mejor Actor en el festival de Biarritz (Francia) por su papel en la película ‘Cuando me toque a mí’ se enteró de que había ganado solo después de despertarse en la tarde.

En el mundo de la actuación comenzó en el colegio, con una filmación en la que parafraseaban la historia de la Caperucita Roja.

El padre de ‘Manuco’, su hermano y su sobrina, Alegría, caminan por el jardín de la casa.

No saben exactamente por dónde entró el desconocido, aunque tienen una hipótesis: la pared que da a una construcción. Por eso hablaron con un ingeniero y mejorarán el cerramiento.

Calisto estudió la primaria en el colegio Francés y la secundaria en el Americano. No llegó a la Universidad, pues luego de terminar el colegio se fue a trabajar en la empresa Saeta, como auxiliar de sobrecarga. Su sueño era viajar al exterior a estudiar cine, arte o pintura. Un día vendió un vehículo San Remo que le regaló su padre y viajó a Nueva York, decidido a vivir en esa ciudad de EE.UU.

Pero su hermano mayor recuerda que solo pasaron tres meses y volvió a Ecuador. “Dijo que nos extrañaba mucho y que por eso volvió. Claro que se quedó sin un solo centavo, pues se había acabado la plata y también se quedó sin carro. Pero así de libre era”.

La investigación judicial

Francisco, el hermano mayor de la familia, se molesta y levanta la voz cuando lee las declaraciones de agentes de la Policía en los periódicos. “Dicen que no hemos brindado la colaboración del caso. ¿Cuándo solicitaron nuestra colaboración? ¿Cuándo pidieron visitar nuestro domicilio? Ese mismo día dimos la versión a los policías de la Policía Judicial (PJ), a los del servicio de Homicidios.

Ellos conocen nuestra dirección y tienen nuestros teléfonos”.

La Fiscalía abrió una indagación y el caso recayó en la oficina del fiscal Marco Esquetini.

En esa dependencia se insistía en que no hay denuncia, pero la familia del fallecido tenía previsto presentar ayer la acusación. En la semana que viene podría incluso realizarse el reconocimiento del lugar y la toma de versiones.

Don Francisco padre y su nieta Alegría se cruzan miradas una y otra vez y dicen estar sorprendidos por una supuesta contradicción en sus versiones. Se molestan, porque se comenzó a decir que el crimen posiblemente no ocurrió por un robo. “Se robaron la vida de mi hermano”, insiste Francisco en tono molesto.

El día cuando murió el actor

La última vez que se vieron los hermanos Francisco y Manuel fue la noche anterior al crimen.

Compartieron la mesa un momento, vieron noticias y se despidieron. Con Alegría saludaron minutos antes de la muerte.

Se encontraron en el pasillo y ‘Manuco’ pidió a su sobrina que también saludara a Lince, el gato que el actor encontró hace un año en la vía a Papallacta. Esto ocurrió cuando se filmaba ‘A estas alturas de la vida’, película de la que Calisto fue director y productor y estaba por estrenarse.

El gato siempre estaba con él. Solo se separaba cuando el actor salía de casa para sus actividades de trabajo o deportivas, como cuando se iba a nadar en las piscinas del Banco Central.

La tarde del crimen estaban a punto de salir al dentista con su padre. Solo alistaban las cosas.

La familia espera ver la proyección de la última película. En la retina de su padre, hermano y sobrina aún están las primeras escenas del cortometraje ‘El gran retorno’ (1995), en el que Calisto interpretó a un hombre que volvía al país luego de vivir 15 años en EE.UU. Su hermano aún recuerda que en esos días salían a comer y en los restaurantes buscaban estar cerca de un televisor.

Lo mismo sucedió con la película ‘Cuando me toque a mí’. Manuel hizo de médico legista y aparece sobre una mesa de la morgue. Su hermano mayor dice que esta escena es paradójica: “Cuando me toque a mí y ahora le tocó a él”.

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