31 de December de 2010 00:00

El fin de año conserve la euforia pero ponga límites al consumo de licor

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Redacción Sociedad

Una copa de vino durante o después de la comida ayuda al organismo, pero si el estado de ánimo es de euforia o tristeza en estas fiestas de fin de año, tomar licor en exceso puede ocasionar intoxicación en el organismo.

Para Diego Delgado, terapeuta del centro Plan Vida, en estas épocas las personas están más vulnerables y el licor puede ser un pretexto para encontrar felicidad. “El estado de ánimo está sujeto a la estabilidad emocional, lo cual en este mes puede ser vulnerable por no tener lo que se anhela. Si una persona bebe para estar contento, es preocupante”.

Este fue el caso de Mauricio C., de 56 años, quien admite que se refugió en el licor como una forma de buscar alegría.

Sin darse cuenta, la bebida se convirtió en su refugio, sobre todo en este mes, cuando la ausencia de su padre fallecido le generaba una profunda nostalgia. Con el exceso de licor también llegaron los problemas con la pareja y posteriormente con sus tres hijos. “El alcohol amortiguaba mis sentimientos”, cuenta.

Para Napoleón Vásquez, psicólogo y orientador familiar, la falta de madurez y de autocontrol en una persona puede llevarle a consumir alcohol sin limitaciones.

A esto se suma la cultura del licor. “En un bautizo se bebe, en una graduación se festeja con licor, Navidad, Año Nuevo no falta el brindis y la fiesta. Todos beben y el que no lo hace es visto mal”.

Según un estudio de Programa Educativo, Psicología y Salud (Proeps) realizado a 500 padres de familia, el 59% bebe debido a la cultura del licor. Además, de este mismo grupo un 39% consume por problemas económicos.

José N., un mecánico de 42 años, cuenta que hace una semana llegó a vender la chompa que llevaba puesta para comprar una botella de licor. Sus problemas comenzaron hace un año, cuando perdió su empleo. Su ansiedad por no encontrar trabajo lo refugió en la bebida, que intenta superar hasta hoy. La clave está en evitar caer en una intoxicación por beber en forma acelerada y en cantidades superiores a las que el metabolismo puede resistir.

En la fase inicial de una intoxicación, la persona se puede comportar de forma eufórica y más sociable. Esto se da porque el alcohol es un depresor del sistema nervioso central.

Según el cardiólogo Carlos Chacón Mosquera, ingerir una copa de licor dos veces por semana, después de la comida ayuda al organismo, evita un posible derrame cerebral o un ataque cardíaco. “Tomar vino tinto después de las comidas, por ejemplo, fomenta un aumento del colesterol bueno en la sangre y evita ataques al corazón. Pero si se consume en exceso puede afectar al hígado”.

Pero cuando se experimenta la disminución de los reflejos, descoordinación progresiva de movimientos, desconcentración y problemas de visión es porque el nivel de alcohol en la sangre ya está entre 0,2 y 0,5 gr/l.

A medida que la intoxicación avanza hay dificultad de hablar, se pierde el equilibrio, hay mayor necesidad de orinar, náuseas, somnolencia y es posible que el alcohol en la sangre subió a 1 ó 1,5 gr/l. En casos más graves (3 gr/l) se puede llegar al coma y hasta la muerte (de 4 a 5 gr/l).

Las recomendaciones

Un trago tiene 355 mililitros (12 onzas) de alcohol; la cerveza, 148 mililitros (5 onzas); el vino, 44 mililitros (1,5 onzas).

Las mujeres no deberían consumir más de un trago al día y los hombres no más de dos, según el Instituto Nacional del Cáncer de los EE.UU.

Quienes tienen exceso de peso o son obesos deben evitar las bebidas ricas en calorías. Por ejemplo, una copa de ponche tiene 340 calorías.

Antes de comprar licor, revise los porcentajes de alcohol en las etiquetas de las botellas y manténgase alejado del licor de 100% en volumen.

Se recomienda probar bebidas no alcohólicas, como cocteles o jugos. O alternar el licor con bebidas sin alcohol y alimentos, para evitar la deshidratación.

No pelee con alguien que está bajo el efecto del alcohol. Es preferible que ese momento se aleje y pida ayuda. Si contradice a esta persona puede irritarla.

Los padres deben ser claros a la hora de dar a sus hijos menores de 18 años el mensaje de que no es aceptable que ellos beban.

Si alguien de su familia tiene problemas con el alcohol puede pedir ayuda en la Fundación Nuestros Jóvenes (2394490) o a Informa-T (2449 650 ó 2449 651).

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