18 de December de 2011 00:03

El 10,9% de asaltos se registra en los buses

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El desconocido  sacó una pistola de la  mochila  y amenazó a los pasajeros de un bus que circulaba por la avenida José Peralta, en el sur de Quito, el 11 de noviembre. Paola E. se encontraba en el vehículo y relata que tras escuchar  insultos,   observó que “el hombre  guardó las golosinas en la maleta y luego sacó el arma de fuego”.

La mujer añade que está acostumbrada a ver que los comerciantes se suban a las unidades de transporte a trabajar, pero ese día no se imaginó que una “persona disfrazada de vendedor” suba con un arma de fuego para robar. “Él se llevó celulares y carteras”. 

Según la Encuesta de Victimización y Percepción de Inseguridad, realizada desde diciembre del 2010  hasta  mayo del 2011  por el  Observatorio Metropolitano de Seguridad Ciudadana (OMSC),    el  transporte   público ocupa   el segundo lugar en la escala de  sitios donde se cometen asaltos  contra  personas,  con un 10,9%.  En primer lugar están los  que  ocurren en    la vía pública (67,7%) .

Paola  relata que  el armado      vestía ropa nueva y tenía un peinado “extravagante”. “Como la gente estaba asustada, el chofer le pidió al desconocido  que se bajara tras recorrer cinco cuadras. Lo peor fue que el conductor miró  el asalto y no hizo nada. Sería bueno que las cooperativas de transporte se preocupen en  proteger  a los pasajeros de los autobuses”,  precisa.

José  Santamaría,  presidente de la Cámara de Transporte de Quito,  argumenta que el problema   de la inseguridad en  los autobuses   se presenta  por la falta de control de las autoridades en  las ventas informales. “Hay personas que se disfrazan de comerciantes para subir a los buses y roban  a los usuarios”, menciona el dirigente.

También indica que el artículo 139 de la   Ley de Tránsito y Transportación Terrestre,  emitida en el 2008,   sancionaba al conductor que permitía el ingreso de vendedores  informales, “pero esta medida  se eliminó por pedido de los comerciantes minoristas”.

Carlos Castellanos, titular  de la Federación de Comerciantes Minoristas de Pichincha (Fedecomip), sostiene que existen malos elementos que “se camuflan como vendedores para asaltar a los pasajeros”.   Por eso,  la  organización presentó el 25 de octubre pasado una propuesta al Municipio  de Quito. Esta   consiste en implementar una ordenanza que permita trabajar a los comerciantes autónomos en el transporte y espacios públicos.  Al ejecutarse esta disposición,   dice el dirigente, se dará seguridad a la ciudadanía con la identificación de los miembros del  gremio que preside.

En otro caso,  Javier A. tomó un autobús en el sur de la capital para dirigirse a su universidad. Cuenta que  el vehículo  estaba   lleno y  se subió  porque se atrasaba a clases. “Había mucha gente  y no podía moverme. Luego de unos 45 minutos llegué a mi universidad y mientras caminaba   me di cuenta que mi maleta tenía un corte diagonal de 12 centímetros.  Por suerte solo me quitaron  una calculadora”,  manifiesta.  

El OMSC refiere  que la mayoría de robos (sin violencia) a personas  ocurren en los servicios de transporte público con un 45,5% de denuncias. Mientras que los robos en la vía pública se dan en un promedio del 31,6%.

Para el jefe  de seguridad  del Trolebús, Santiago Aguilar,  las horas  denominadas  pico son aprovechadas por la delincuencia para confundirse entre los usuarios y   quitarles los teléfonos celulares,  billeteras   u  otros objetos de valor.

“Los estudiantes  son  los más vulnerables para las personas que se dedican a este tipo de actividades”, señala en funcionario. Añade que para combatir ese problema la   Policía Judicial  y  la   Metropolitana  trabajan en conjunto  para frenar los robos y asaltos  en las unidades de servicio público.     

El informe del Observatorio Metropolitano   menciona que los  tipos  de robos a personas  más  comunes  en los servicios de  transporte   son los denominados  carteristas, lanzas y haladores. El  estudio  muestra  que  en la modalidad haladores   se  registró un incremento  del 80%  en el período comprendido de enero a septiembre del    2011. Según la Policía, esta modalidad    se presenta cuando  un desconocido arrancha  un objeto de valor a  una persona que  se sube a un bus. 

En los robos tipo    lanzas se  registró  el mayor incremento   con un 228% en el mismo período.  En esta modalidad, los desconoci-dos  atacan cuando los usuarios se bajan de las unidades de transporte   en las paradas.  

La de los  carteristas también registra un incremento del 31% en el mismo lapso. La Policía indica que  esta modalidad es la más peligrosa porque los desconocidos   arranchan las pertenencias de las víctimas  con  más violencia.

El   dirigente de una compañía de transporte urbano  dice que  existen bandas que operan en distintos sectores de la ciudad. Agrega  que  los conductores  se sienten “indignados”  por este problema. “La ciudadanía nos califica de cómplices y nosotros nos sentimos víctimas  porque nos afecta a todos”, sostiene el dirigente.  

El Crnl. Juan Zapata, jefe de Operaciones del Distrito Metropolitano de Quito, señala   que la Policía está manejando la seguridad en el transporte público  con  agentes de la Policía Judicial. Cuenta que  “la colaboración de la ciudadanía es importante, mediante las denuncias se puede combatir a la inseguridad”.

El oficial dice que es imposible tener un policía en cada unidad de transporte público, pero la ciudadanía debe generar una conciencia de autoprotección y no exponerse en los buses.

Evite los robos

Si va a salir de compras, no tome los servicios de transporte público. La delincuencia se aprovecha de las personas  que  cargan  fundas para arrancharles las carteras o sustraerse billeteras.

No vaya a sitios concurridos con niños. La delincuencia se aprovecha de que los padres están pendientes de los menores y abren  las carteras  para sacar dinero. También se  llevan las bolsas con las compras realizadas.     

No utilice servicios de transporte informales. Procure llamar a una compañía de taxis que sea de su confianza y no tome vehículos que no tengan los permisos para circular como taxis.

Al acudir al centro comercial, hágalo en compañía de varias personas. De esta manera la delincuencia se alejará de usted.

Punto de vista
Karina Gallegos / Peatona
‘Necesitamos más solidaridad’

La inseguridad en el trasporte público se ha  satanizado. Resolver este tema es complicado porque   resultaría  imposible disponer un  policía  para cada bus.

La seguridad es un tema que le compete a los organismos e instituciones de seguridad como  la Policía, pero los  usuarios   debemos ser precavidos.
Evitemos  cargar cosas de valor en los bolsillos.  Debemos estar atentos,  las mochilas y bolsos siempre llevarlos en el pecho y no en la espalda.

La ruptura de la solidaridad social es un factor que influye en la inseguridad, ya que no buscamos el bien común. En ocasiones vemos cómo asaltan a otras personas con cuchillos, talvez una persona no pueda hacer nada pero  si nos unimos, lo más probable es que el asaltante se baje del bus.

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