26 de octubre de 2015 00:00

Sector productivo de Los Chillos arma su plan de contingencia

La fábrica de Imptek-Chova está en zona segura, pero se prepara para una eventual caída de ceniza de darse una erupción del volcán Cotopaxi. Foto: Pavel Calahorrano/ El Comercio

La fábrica de Imptek-Chova está en zona segura, pero se prepara para una eventual caída de ceniza de darse una erupción del volcán Cotopaxi. Fotos: Pavel Calahorrano/ El Comercio

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Mónica Orozco

Enormes galpones, algunos de hasta 12 metros de altura, almacenan medicamentos, cosméticos, colchones, alimentos y otros artículos para su distribución en Pichincha o el país.

Junto a ellos están fábricas y toda una cadena productiva, hoy en alerta ante una eventual erupción del volcán Cotopaxi.
Con las parroquias del suroriente de Quito y el cantón Rumiñahui, el valle de Los Chillos se ha convertido en un importante centro industrial.

Hasta el 2013, en las parroquias de Sangolquí, Cotogchoa, Alangasí y Amaguaña existían 10 034 empresas, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC).

Una posible erupción ha llevado a las industrias asentadas en este sector a tomar previsiones. El plan de contingencia depende del tipo de negocio, explica Fabrizio Echeverría, coordinador de la Zona 9 de la Secretaría de Gestión de Riesgos, que hasta ahora ha capacitado a más de 150 empresas.

Juan Pablo Sotomayor, gerente de Imptek-Chova, firma que elabora productos de impermeabilización para la construcción, conoce bien al volcán. Amante del andinismo, ha coronado la cumbre en dos ocasiones. Las primeras fumarolas del volcán lo sorprendieron. “Jamás lo había visto así”.

De inmediato reunió a su equipo de seguridad industrial para trabajar en el plan de contingencia. Sotomayor explica que hace 14 meses, como parte del plan de ordenamiento territorial de Rumiñahui, la fábrica se trasladó a una zona segura en ese cantón. Pero una bodega y un local comercial están en zona de riesgo. La bodega no se afectará con lahares, pero podría quedar incomunicada.

La movilidad en el sector dependerá del comportamiento del volcán, explica Carlos de la Cueva, uno de los coordinadores del COE cantonal de Rumiñahui, organismo que ha capacitado a 73 empresas desde junio pasado.

Ante esto, Imptek-Chova ya sobre abasteció con mercadería para tres meses a su bodega de Guayaquil. Esto a fin de garantizar el abastecimiento al mercado en una temporada de alta demanda como es el invierno en la Costa. En cambio, en el local en zona de riesgo redujo al mínimo el stock de mercadería y 11 empleados fueron reubicados en otras tiendas quedando solo cuatro en ese sitio.

En esta y otras empresas se ha dispuesto que los empleados que tengan problemas de acceso a la planta están exentos de acudir al trabajo, y que cada colaborador tenga una mochila con una mudada de ropa y un kit de emergencia, por si las condiciones exigen que el personal se quede en planta.

“Evacuación” se lee claramente en la camiseta de uno de los trabajadores del Centro de Distribución de Avon, ubicado desde el 2004 en Amaguaña. Este centro no está en zona de riesgo, pero sí podría verse afectado por la caída de ceniza.

Avon cuenta con brigadistas que fueron capacitados para apoyar diversas actividades en caso de una posible emergencia por el volcán. Foto: Pavel Calahorrano/ El Comercio

Avon cuenta con brigadistas que fueron capacitados para apoyar diversas actividades en caso de una posible emergencia por el volcán. 

En las camisetas de otros empleados se lee “Primeros Auxilios”, “Incendios”, entre otros. Son brigadistas y cada uno sabe qué hacer en caso de una emergencia. Esto es parte del plan de contingencia de Avon, que tiene dos objetivos: salvaguardar la seguridad de su personal y, luego, el garantizar la continuidad de la operación.

En caso de que, por disposición de las autoridades, el personal deba quedarse en la empresa, tiene un contingente de agua y energía para tres días.

Y realizó adecuaciones para facilitar la limpieza de ceniza de los techos de los galpones. De 339 personas que laboran en esta firma a escala nacional, 38 viven en zona de riesgo. Con cada uno se trabajó en planes de contingencia familiar, “para que sepan qué hacer y evitar el pánico”, dice Alejandra Paredes, gerenta de Asuntos Gubernamentales de la firma.

Cerca a este centro de distribución, está el de Corporación GPF (Fybeca, SanaSana, OkiDoki, Provefarma y Abefarm). Aunque no está en zona de riesgo, tomó precauciones ante la eventual caída de ceniza.

En zona de riesgo están trece puntos de venta de esta firma, distribuidos en Cotopaxi y Pichincha. De ocurrir una erupción, la empresa operará desde los locales ubicados en zonas seguras más cercanos.

La empresa indicó que no espera un impacto significativo en tema de distribución de mercadería. “Estamos trabajando con compañías del sector e instituciones del Gobierno para solicitar salvoconductos, previa validación de las condiciones de seguridad”, anotó Alonso Arias, subgerente de Seguridad, Salud Ocupacional y Ambiente de la compañía.

El Centro de Distribución de Corporación Favorita también está en Amaguaña, en una zona segura. Pero existen 12 locales que están en zona de riesgo.

Además de capacitaciones y simulacros, Favorita implementó comunicación vía radio y teléfonos satelitales.

Hasta ahora la disposición de las autoridades es no dar salvoconductos, dijo De la Cueva, pero se apoyará con militares el traslado de camiones con mercadería para evitar desabastecimiento en Quito.

En el cantón Rumiñahui se identificaron ocho industrias ubicadas en zona de riesgo, desde imprentas hasta textileras. Algunas fábricas necesitan hasta seis horas para apagar las máquinas, por lo que este proceso así como la evacuación de personal y el traslado de materiales considerados peligrosos empezarán en alerta naranja, dijo De la Cueva.

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