19 de mayo del 2015 00:00

El tsáfiki se rescata en las escuelas tsáchilas

niños tsáchilas

Los niños tsáchilas aprenden su idioma en la Escuela Abraham Calazacón. Foto: Juan Carlos Pérez / EL COMERCIO

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María Victoria Espinosa
Redactora
mespinosa@elcomercio.com
(F - Contenido Intercultural)

Las canciones son claves para que en las escuelas tsáchilas se imparta el idioma tsáfiki. La más popular es la que se relaciona con las partes del cuerpo. “Mishu (cabeza), panchi (hombro), boite (pierna), nede (pie)”, cantan los niños del primer año de educación básica de la Escuela Abraham Calazacón, en la comuna Colorados del Búa.

Según la docente Rosa Guayasamín, esa canción se enseña en los primeros años y se refuerza en los grados superiores, pero con modificaciones. Es decir, se aumentan palabras y se crean oraciones y luego leyendas con la canción. “Es una secuencia, pero se hace con dinámicas para que los niños quieran aprender el idioma”.

El inspector general de la Escuela Abraham Calazacón, Guillermo Aguavil, asegura que este año no se imparte el tsáfiki por horas sino que se lo incluyó en todas las materias. “En Ciencias Naturales tenemos un proyecto sobre las plantas. Ahí aprovechamos para enseñar la cosmovisión y el idioma nativo”.

Kevin Aguavil estudia desde primer año de básica en esa escuela. “Al principio no me gustaba el idioma. Pero a mis compañeros mestizos sí y eso hizo que a mí también”.

En la Abraham Calazón estudian 390 alumnos; de los cuales 110 son tsáchilas. El resto son mestizos, quienes viven en sitios cercanos o en el centro de Santo Domingo.

En la unidad educativa Raúl Andrade de la comuna Peripa, en cambio, hay 50 alumnos, de los cuales 30 son tsáchilas. Allí la profesora Jéssica Aguavil utiliza las metodologías de los maestros de inglés para impartir el tsáfiki. Ella pegó en el aula los nombres de plantas, números y animales. “El gran limitante es que aún no se cuenta con libros didácticos para enseñar”.

El padre de familia, Alberto Calazacón, asegura que en su hogar elabora un diccionario con las palabras en tsáfiki que le enseñan en la escuela a sus dos hijos de 7 y 10 años. “Hay muchos tsáchilas que no fuimos a la escuela, como yo. Por eso mis hijos me enseñan y yo guardo en un cuaderno para enseñarle a los amigos sobre cómo se escribe nuestro idioma”.

Guayasamín comenta que sería más fácil aprender si tuvieran libros como los que tiene la nacionalidad kichwa.

Sin embargo, en la Gobernación Tsáchila reposan alrededor de seis cuentos, un texto en el que además de fábulas en tsáfiki tiene traducciones en kichwa y un diccionario de unas 100 páginas que posee palabras típicas del léxico de la etnia traducidas al español.

El gobernador tsáchila, Javier Aguavil, asegura que los textos y diccionarios en tsáfiki aún no son utilizados por los maestros porque hace falta que el Consejo de Ancianos los revise. “Hay palabras que según la pronunciación tienen diferentes significados. Si se le enseña a los niños así a la larga se distorsionará el idioma”.

Según la Dirección Provincial de Educación Intercultural Bilingüe, las lenguas nativas ya no son materias optativas sino formales y por ello deben impartirse de manera regular.

La entidad plantea que al menos un día a la semana se imparta la lengua nativa de los tres grupos indígenas que habitan en Santo Domingo: tsáchilas, chachis (Esmeraldas) y kichwa (Sierra). Este proyecto fue enviado al Ministerio de Educación.

Para ello se preparan nuevas metodologías, que incluye la participación del padre de familia con la difusión y talleres en los cuales se enseñe la importancia de hablar el idioma nativo delante de los niños y adolescentes. En la escuela de la comuna Cóngoma Grande, ubicada en la vía Quevedo, se emprendió una campaña en temporada vacacional para que en los hogares se practicara diálogos en tsáfiki.

La docente tsáchila, Amalia Calazacón, afirma que si las familias practican el idioma, se recupera también la pronunciación. “Hay niños a los cuales les cuesta pronunciar o entablar una conversación. En la escuela les ayudamos, pero solo si repiten muchas veces y si hacen hábito podrán retener el idioma y conservarlo”.

Además los profesores fueron capacitados para que prepararan el material didáctico. Este consiste en crear nuevas canciones, leyendas y traducir cuentos infantiles. También se harán proyectos para vincular los conocimientos tradicionales con los ancestrales. “Cuando se enseñen las profesiones se hablará del vegetalista, operadores turísticos y agricultores”, dice Aguavil.

En contexto

En Santo Domingo de los Tsáchilas funcionan 12 escuelas interculturales bilingües. Nueve son tsáchilas, dos kichwas y una chachi. Estas iniciaron clases el pasado lunes. Según la Dirección Provincial Intercultural, en los 12 planteles estudian 3 500 alumnos.

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