6 de January de 2010 00:00

Sandro, el Elvis latino, se despide de sus ‘nenas’

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.Santiago Estrella Garcés. 
Corresponsal en Buenos Aires

Hoy será quizá uno de los días de Reyes más tristes de Argentina.  A las 15:00, en un marco de intimidad, la misma que profesó en vida, Sandro será enterrado en un cementerio de Lomas de Zamora, Gran Buenos Aires.

Será el adiós final a alguien que llegó a ser ídolo y se convirtió en leyenda, aun en vida.  A sus 64 años, su coherencia con lo que pensaba, el reconocimiento de errores cometidos, el consejo que da la experiencia, la voz que los 80 cigarrillos diarios no perjudicaron, y muchos temas inmortales, lo vuelven una figura que se ha comparado con Gardel.

¿A quién despidió ayer la multitud que llegó hasta el salón de Los Pasos Perdidos del Congreso?  ¿A Roberto Sánchez o a  Sandro, el nombre con el que sus padres quisieron llamarlo, pero que no aceptaron en el Registro Civil?

Todos conocen a Sandro; casi nadie, a Roberto. Fue privilegio de pocos saber qué ocurría detrás de la muralla que se vio obligado a levantar en su casa en Banfield porque las fans, “sus nenas”, habían incluso robado los pequineses de su madre.

 “A Sandro y a Roberto, porque no solo era un ídolo, sino también una persona extraordinaria”, decían casi a coro, bajo el inclemente calor de ayer en  Buenos Aires. Intimidad fue la clave en la vida de Roberto Sánchez.  Daba pocas entrevistas. Las revistas inventaban historias de amoríos con mujeres. Pero él jamás reveló nada. “Para mí, una mujer es una dama.

No importa si se trata de una prostituta de acá a la vuelta o de la Madre Teresa. Por eso, jamás hablo de mis mujeres”, decía. Ante preguntas de su vida íntima, contestaba: “Aún no he leído las revistas” y calculó que le habían endilgado 35 hijos.

Así fue su lucha por la vida y su muerte. La familia no quiso cámaras. Solo el ídolo y sus fans. Algo debe tener Sandro que, al menos en el momento en que este Diario llegó a su féretro, nadie se atrevió a tomarle ni una foto con celular. Tampoco lo hicieron las más de 70 personas del cuerpo médico que lo trataron por  45 días en el Hospital Italiano  de Mendoza.

El dolor era inmenso. Mujeres y hombres lloraban ante el cadáver. “Para mí  se acabaron los ídolos. Se fue Pappo y ahora se va Sandro. ¿De qué otros ídolos podemos hablar en Argentina ahora que cualquiera hace cualquier cosa y se cree una estrella? Él logró que todos lo respetaran. Jamás jugó con nadie, nunca hizo nada demás, fue un hijo ejemplar y como pareja también”, decía Rafael Suárez, de 54 años con su largo pelo canoso.

No solo se lloró la muerte de un referente. Muchos, como Liliana Borelli, sienten haber perdido a un familiar. “Tenía 12 años. Vivía en San  Miguel del Monte, un pueblo a 110 km de aquí. Allá filmó ‘Embrujo de amor’. Hice de extra, de gitanita. Mi esposo colecciona audios de Sandro y le cargaban (molestaban) sus compañeros. Mi hija  Graciela, que tiene 12 años, está incursionando en la música por Sandro”.

Levanta un cartel. Allí está ‘El Gitano’ abrazando a Graciela. Y una firma: “Para Graciela, con amor, de su tío Sandro”.  “Él estaba chocho con ella”, recuerda. Y Graciela, con una voz dulce, además de decir que es un ídolo, cantó Quiero llenarme de ti, uno de los mejores temas de Sandro.

Otra Graciela, pero de 49 años, es de aquellas que no tiene “vergüenza de vestir camisetas de Sandro. Voy a su casa en todos sus cumpleaños en Banfield. Lo llamamos ‘batalla del 19’. Ahí no conoces a nadie. El que entra, entra”. Su amiga Susana se pone a llorar. “Era lo mejor. No sé qué voy a hacer sin él”. Se abrazan. Se acompañan en el dolor.

“Me enamoré de mi señora con Sandro. Bailé los temas de Sandro, hice el amor escuchando a Sandro. ¿Qué te puedo decir? Fue un compañero de vida”, dice en cambio Mario. También lloró luego de ver el pálido rostro de la muerte en Los Pasos Perdidos.

Sandro escribió páginas brillantes. Fue el primer latino en cantar en el Madison Square Garden de Nueva York, en el primer recital que se transmitió vía satélite. Vendió más de 200 millones de copias. Actuó en 13 películas. Llenó 40 Gran Rex. Así, como  en el Senado en  2006, cuando fue condecorado, miró al cielo y dijo: “Vieron viejos, ¿hasta dónde llegó el nene?”.

La imborrable huella de Sandro   en la música latinoamericana


Nació el 19 de  agosto de 1945,en Buenos Aires. Su nombre fue  Roberto Sánchez.

En 1960  adoptó el nombre artístico de Sandro. Se dice que fue el que sus padres quisieron ponerle.

Pronto integró  la banda Los Caniches de Oklahoma, que luego usó el nombre de Sandro y Los del Fuego.

En esa época   hacían versiones en español  de  éxitos  del rock and roll de los  Beatles, Elvis, los Rolling Stones, Jerry Lee Lewis, Paul Anka...

En 1966  lanzó ‘El sorprendente mundo de Sandro’, con temas grabados con Los de Fuego, los Black Combo  y con la orquesta de Óscar Cardozo O.
A fines de ese  año publicó su cuarto álbum ‘Alma y fuego’. Este fue su paso musical hacia los ritmos más latinos.
 
Entre  1968 y 1973 salieron sus grandes ‘hits’: Porque yo te amo, Una muchacha y una guitarra,  Me amas y me dejas, Así , Rosa… Rosa,  Trigal,  Te propongo  y  Mi amigo el puma.

Realizó 13  películas desde 1969. Entre ellas hay títulos como  ‘Quiero llenarme de ti’. Después protagonizó ‘La vida continúa’, populares en Argentina y   toda Latinoamérica.
 
En 1991   hizo su último aporte al rock argentino en ‘Tango 4’ junto a Charly García y Pedro Aznar. Fue el tema  Rompan todo, un clásico de Los Shakers.
 
En 2001, ‘ El Gitano’presentó 42 funciones del espectáculo ‘El hombre de la rosa’, en el Teatro Gran Rex.

Tres años  más tarde presentó un CD por el Día de la Madre , en la Biblioteca Nacional, en un acto al que fue Mercedes  Sosa.

En 2005  confirmó su retiro de escena. Recibió un Latin Grammy a la Trayectoria.

Reacciones

Shalo, ‘El hijo de Sandro’

‘Sandro es la base de mi carrera artística’

Ha dejado un legado muy importante con sus  baladas inolvidables. Cada canción es un homenaje a la belleza de la mujer, con aquella poesía que ya no se da. No tuve la oportunidad de conocerlo, pero canté en un programa en Telefé con Susana Jiménez. Sandro estaba hospitalizado,  hablamos con él por teléfono y dijo: “Si me agarras medio dormido, hubiese creído que era yo”. Él me autorizó para que me llamaran ‘El hijo de Sandro’. Que Dios mantenga vivas  su imagen y su huella.

Oswaldo Valencia, productor
Sandro mandaba en las preferencias
Sin lugar a duda fue un referente musical romántico. Tuvo  una calidad impresionante como cantante y   como declamador.Llenó el estadio Maracaná de Brasil y  el Madison Square Garden, de Nueva York. En esos días, no había Internet y era  más difícil  convertirse en un ídolo y   él lo logró con talento y  calidad. Por 14 años,  animé   la Feria Internacional de Durán y en mi tercer año (1975), me tocó presentar a Sandro.  Sobresalió por sobre Leo Dan, El Greco y otros.  Redacción Guayaquil


Jorge  Cárdenas,  periodista
‘El gran Sandro causó conmoción en Ambato’
Estoy conmovido por la muerte de Sandro.   En  Ambato se presentó una vez en la Plaza de Toros. Fue en la  década de los 70. Las damas estaban felices al verlo cantar y su forma de bailar. Cuando estuvo acá yo tenía 15 años. Han pasado muchos años.  Soy director del noticiero deportivo de radio Líder y ayer puse la canción La vida sigue igual. Los oyentes pidieron más canciones.  Es un tributo a un gran artista, a un gran cantante,  al gran  Sandro.  RED. SIERRA CENTRO

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