8 de June de 2009 00:00

San Cristóbal fusionó cultura y ecología en un día de festival

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María Elena Vaca Enviada a Galápagos

El aullido de  los lobos marinos y el choque de las olas a orillas  del océano Pacífico fueron la música de fondo en San Cristóbal.
El sábado, unas 200 personas asistieron al Festival Beagle 200. Por seis horas hubo danza, música, cuerpos pintados y moda, con la ecología como  tema de fondo.



Un invitado de honor
Randal Keynes,  tataranieto de Charles Darwin,   fue invitado de honor. Él sembró una   semilla de  calandrinia  y escalecia, especies endémicas de San Cristóbal, en peligro de extinción.
 Fabrizio Vásquez pintó   cuerpos  en el escenario. La llamó  Evolucionarte. Sobre la piel de las modelos pintó lobos marinos y piqueros.  Él pidió  a Keynes que completara su obra. Él  escribió sobre el cuerpo de una modelo: Conserve the nature.

El  organizador del Festival,  Iván Vásquez, quiso involucrar a la comunidad en el tema de la conservación.   “Desde el arte es posible hablar  de contaminación y  las secuelas del cambio climático en las Islas”.  A las 19:00 (hora insular), el escenario estaba listo. En  la plaza central, cerca de 100 lobos marinos tomaban una siesta a orillas del mar.

A las 20:00,  con un abanico de telares verdes, el grupo de danza Evolucionarte, integrado por jóvenes galapagueños,  abrió el encuentro.  Llevaron a escena la obra Primera (era su bautizo escénico). En su   danza,  seis pequeñas orugas   trataban de sobrevivir pese a  la contaminación. Al final se  volvieron  mariposas.   
El bailarín Omar Toscano confesó antes de salir que sentía nervios.  Pero el público premió sus piruetas con  aplausos. 

Luego el grupo guayaquileño  Madera, comenzó su actuación con la canción  Lamento boliviano. La gente empezó a moverse al ritmo de la música.
 Después  los hermanos  Belén y David Vásquez exhibieron 18 de sus diseños  sobre el escenario. Su ropa era de color verde y   fucsia, con imágenes de la fauna local.  En el público, 
Franklin Sotomayor, de 65 años,   no se cansaba de mandar besos   y aplaudir a las  seis chicas que desfilaron.

El grupo  Arkabuz,  radicado en Galápagos desde   2006, fue el siguiente en escena.  Angélica Tejada confesó que  no   imaginaba  que sus vecinos en el parque central fueron músicos.  “Y tocan bien, está bacán”.  Hugo Idrovo se emocionó al verlos. Su hijo Federico   es guitarrista en la banda. 

Luego  trío Insular cantó    Cinco centavitos y Si tu me dices ven, entre otras del repertorio nacional.   Para Tatiana Grijalva, vendedora de artesanías en el malecón,   llevar música y arte a la isla fue  “buena, porque así evitamos que el turismo se vaya, y no consuma en nuestra zona”.  Lo dice por un estudio del Municipio de San Cristóbal, que revela que el dinero que dejan los turistas en  la provincia se va  en un 90% al exterior. 

Hugo Idrovo cerró el Beagle 200 poco después de la medianoche. Cantó   En la lobería, Rompe la leña para el fuego, Vivir, Gringa loca y estrenó Niño cucú. Cerró con un  grito: “¡Unámonos para salvar nuestro ecosistema!” . Como para secundarlo, los lobos marinos, que minutos antes descansaban en silencio, aullaron.   Y el público, en minga,  recogió  los desperdicios del malecón.

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