27 de agosto de 2014 00:05

San Antonio-Perucho y la E35, vías que unen a Guayllabamba con Quito

Via antigua de San Antonio a Puellaro , de 24 Km esta via es de tierra  Foto GDA Eduardo Teran  Urresta El Comercio Ecuador

Vía antigua de San Antonio a Puellaro. Foto: Eduardo Terán / EL COMERCIO

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Evelyn Jácome. Redactora (I)
njacome@elcomercio.com

Una vía cerrada y la movilidad de cerca de 36 000 vehículos colapsó. Tardar dos horas y media en ir desde Guayllabamba a Quito (cuando antes tomaba 45 minutos), hacer hasta cinco horas en ir de Ibarra a la capital (cuando antes tomaba tres) no es una novedad.

Cuando la Panamericana Norte, por donde circulaban hasta 20 000 autos, se cerró por 10 días también por un derrumbe, en septiembre del año pasado, la situación fue similar. Autos, buses y camiones se volcaron a la E35 y la vía, que recibía a unos 16 000 vehículos antes del cierre, se saturó.

Ese ‘déjà vu ’ se repetirá cuando otra vía colapse, debido a una razón: hacen falta rutas alternas. Eso, según Jesús Gómez, experto en movilidad, se debe a la falta de planificación.

Para Gómez, esa es la factura que la ciudadanía debe pagar debido a gobiernos anteriores que no supieron proyectar la vialidad para 50 o 100 años. Como consecuencia, una vía cerrada duplica los tiempos de movilidad y afecta al bolsillo de la gente, porque el precio de los pasajes sube.

Una alternativa para Gómez podría ser no olvidar las vías antiguas y darles mantenimiento. Así, en caso de emergencia, podrían ayudar a distribuir el tráfico. Pero eso no siempre ocurre.

De las cuatro vías que podrían servir para llegar a Guayllabamba (aparte de la Panamericana) solo dos están habilitadas. Las otras no son utilizables. El camino antiguo a Guayllabamba, que sale desde el puente y sube hacia Calderón, no puede ser usado porque, como explica Alonso Basantes, jefe de vialidad del Consejo Provincial, se encuentra cerca del centro de la falla que ha originado los sismos, y el sábado en un recorrido se encontraron fisuras en la tierra y derrumbes.

Debido a la calidad de la tierra y a la erosión, los riesgos serían altos. El viento o un ligero movimiento de la tierra desmoronaría la ladera.

La Uravía, otro camino que va desde el sector del Zoológico y sale frente a la vía Collas, tampoco puede ser usada porque para tener una conexión se debería abrir unos 4 km de camino hasta que empalme con la Collas.

Además, saldría a unos 40 m debajo de la vía, por lo que se debería hacer un puente, ­esto tomaría seis meses. La única vía de segundo orden que funciona como alterna es la que une San Antonio con Perucho. La llaman la Culebrilla y pasó de recibir unos 30 autos al día, a ser recorrida por más de 300.

Es una vía de tierra, llena de curvas pronunciadas, sin veredas ni bordillos, que en el momento es utilizada como ruta alterna para quienes viajan principalmente de Minas, Puéllaro y Perucho.
Al fin llegará el pavimento

La tragedia de unos se volvió oportunidad para otros. Guido Alvarado, presidente de la Junta Parroquial de Perucho, dice que los sismos lograron lo que 30 años de lucha de la comunidad no: las autoridades se comprometieron a pavimentar la vía. Cuando la Culebrilla se desempolvó como ruta alterna, el Gobierno Provincial y el Ministerio de Obras Públicas coordinaron para intervenir.

Hasta inicios de mes, en más de seis tramos de la vía, que mide 21 kilómetros, había deslizamientos de tierra y los dos carriles se volvían uno solo debido a pequeños derrumbes.

Pero luego del primer sismo, el 12 de agosto, maquinaria del Consejo Provincial empezó a trabajar en su mejoramiento, y en el momento está nivelada, tiene dos carriles en todo el trayecto, (excepto en el puente y en el sector de Piedra Verde), y ayuda a disminuir el tiempo de viaje.

Los habitantes de las cinco parroquias rurales del Distrito (donde viven unas 25 000 personas) demoran hasta cuatro horas en llegar a San Roque por la E35, debido a la congestión en El Quinche y en Checa. Por la Culebrilla, tardan más de dos horas, pero con la vía pavimentada demorarían una hora y media.

El lunes, maquinaria del Gobierno Provincial realizaba el mantenimiento rutinario de la vía para mantenerla transitable. Alonso Basantes comentó que se colocará una capa de rodadura para mejorar la circulación y fluidez por la ruta.

La colocación de la carpeta as­fáltica de emergencia, (si llegara a empatar con Otavalo) costaría cerca de USD 3 millones, según Basantes.

El puente es angosto, por lo que se está analizando la posibilidad de hacer uno nuevo, pues el actual tiene más de 40 años. La estructura resiste sin problema el paso de autos, buses y volquetas de dos ejes.

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