1 de November de 2009 00:00

Samsoe es una vitrina de la revolución verde

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Samsoe. AFP

Samsoe, una pequeña isla de paisaje ondulado, sembrada de pueblecitos con casas de entramado de madera rodeadas de campos de papas, fresas  y aerogeneradores, atrae a peregrinos llegados de todo el mundo para estudiar su ‘revolución verde’.



Doce años  de compromiso  

La isla, de 26 km    de largo por 7   de ancho,  ubicada en  el Kattegat, un brazo de mar entre el Báltico y el mar del Norte,  fue designada por el Gobierno en 1997 ‘isla de la energía sostenible’,  gracias a    sus 4 100 habitantes .
Los aerogeneradores cubren el 100% de las necesidades de electricidad de la isla y tres cuartas partes de los hogares se calientan gracias a cuatro centrales alimentadas por energía solar y paja.Esta isla de Dinamarca, país que albergará en diciembre una cumbre mundial sobre el clima, ha reducido en un 140% sus emisiones de CO2, pasando de 11 toneladas por habitante al  año en 1997 a menos de 3,7 toneladas hoy.

Bettina Kjaer echa una mirada por la ventana para ver si su molino se pone en marcha y puede poner su lavadora. Esta madre, de 28 años, no se considera “una fanática del medioambiente”, pero sí una ciudadana “ahorrativa, preocupada por preservar el  ambiente”. Ella  saca  las provisiones de su auto  eléctrico,    en su casa de Noerreskifte, donde la electricidad, el agua caliente y la calefacción son suministrados por el viento, el sol y las astillas de madera.

Brian, el marido electricista de Bettina, fue uno de los primeros en creer en el proyecto.  Cambió su caldera de fuel por una estufa de leña, instaló un aerogenerador en el jardín, lo que les permite ahorrar cada año “10 toneladas de madera para la calefacción y vender unos 24 000 kW/hora de electricidad excedente”.

A pocos kilómetros de distancia, el agricultor Joergen Tranberg ha invertido unos USD 3 millones en un aerogenerador instalado en sus campos y en la mitad de otro ubicado en el mar. “Lo hago por la Madre Naturaleza y porque también es más rentable que lo que dan mis vacas”. El viento le permite vender electricidad por valor de  USD  600 000  anuales.

Con el ayuntamiento a la cabeza, la mayoría de los ciudadanos de la isla se ha  adherido al movimiento verde, comprando “solos o en cooperativas los 11 aerogeneradores de tierra y 10 en el mar”  que hay en la isla, se felicita Soeren Hermansen, uno de los principales promotores del proyecto. Nombrado en 2008 ‘héroe del medioambiente’  por la revista estadounidense Time,  ha luchado durante una década por alcanzar su objetivo, abriendo una ‘Academia de la energía’, un lugar de exposición edificado como una casa vikinga.

El éxito del  proyecto reside en el compromiso de las personas que han invertido unos USD 60 millones  en energías renovables y  otras formas de ahorro de energía. En la isla ya se discute una propuesta para construir un nuevo parque eólico en el mar para  e que el 50% de la electricidad consumida  en Dinamarca sea producida por el viento, frente a al 20% de la actualidad, según el responsable de la escuela, Frank Mundt.

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