6 de julio de 2015 14:41

Aunque madrugaron no pudieron ver al Papa

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Evelyn Tapia

A pesar de que llegaron desde Santa Elena a las 02:00 de este lunes 6 de julio, Tania Cacao y Dirse Chila no alcanzaron un lugar privilegiado en la explanada del Parque Samanes, en donde el papa Francisco ofició un servicio religioso ante unas 600 mil personas cerca del medio día.

"No importa que no lo alcancemos a ver de cerca, lo importante es recibir su bendición y escuchar el mensaje de amor a la familia", dijo Cacao.

Las pantallas gigantes y los parlantes colocados en la explanada ayudaron a quienes como ellas, escucharon el mensaje del Pontífice a metros de distancia de la tarima.

Aproximadamente 600 mil personas llegaron al parque Los Samanes para escuchar la misa del papa Francisco. Foto: EL COMERCIO

Aproximadamente 600 mil personas llegaron al parque Los Samanes para escuchar la misa del papa Francisco. Foto: EL COMERCIO

Patricia Ycaza, de 56 años también se conformó con ver al pontífice desde una pantalla plana. Ella llegó a las 05:00 y a pesar del fuerte sol de la mañana, no escondía su emoción. "Cuando vino Juan Pablo II yo estaba dando a luz y no pude conocerlo, hoy por primera vez estar en una misa con el Papa es emocionante", señaló.

Aunque la altura del templete desde donde se ofició el servicio religioso y las sombrillas no permitían visibilidad a quienes estaban en los bloques más alejados, como el bloque 4 Beata Teresa de Calcuta, los feligreses no se desconectaban del mensaje papal. Allí estaba Katherine Sánchez.

"Le hice un cartel al Papa aunque no lo vea, no importa, porque lo queremos mucho", dijo Sánchez, que llegó la noche de ayer, domingo, desde el sur de la ciudad.

La calidad de imagen y audio no sufrieron percances, sin embargo el sonido no llegaba hasta los exteriores del parque, en la avenida Paseo del Parque, en donde algunos vendedores ubicados en carpas no podían dejar sus puestos para entrar al sitio de la misa.

Mientras el Sumo Pontífice hablaba, camiones del Benemérito Cuerpo de Bomberos recorrieron el lugar con mangueras para refrescar a los feligreses; además, el personal de la Cruz Roja recorría los bloques para atender imprevistos, sobre todo de adultos mayores sofocados por el calor.

Antes de las 13:00, quienes estaban más alejados del templete comenzaron a dejar el sitio, para evitar aglomeraciones al final de la misa y ver el papamóvil abandonar el Parque.

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