6 de mayo de 2016 22:07

Ruido de maquinaria domina el centro comercial de Portoviejo, destruido por el terremoto en Ecuador

En el centro de Portoviejo, el ruido de la maquinaria para remover los escombros se volvió cotidiano después del terremoto del 16 de abril. Foto: Eduardo Terán/ EL COMERCIO

En el centro de Portoviejo, el ruido de la maquinaria para remover los escombros se volvió cotidiano después del terremoto del 16 de abril. Foto: Eduardo Terán/ EL COMERCIO

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Agencia AFP

El estruendo de máquinas de construcción es lo único que se oye. Tractores, volquetas y excavadoras continuaron el viernes retirando toneladas de escombros del centro comercial y financiero de Portoviejo, en el suroeste de Ecuador, el cual quedó en ruinas por el terremoto de hace tres semanas.

El ir y venir de la maquinaria es lo único que le da vida al núcleo de la capital de la provincia costera de Manabí, epicentro y la más golpeada por el sismo de 7.8 grados de magnitud que deja 660 muertos y 15 desaparecidos, según el más reciente balance oficial.

“Aquí no entra nadie. Ningún civil puede ingresar si no tiene autorización”, dijo a la AFP un militar encargado de la vigilancia dentro de la Zona Cero de Portoviejo, que abarca decenas de manzanas que permanecen despobladas ante el inminente peligro de que colapsen más edificaciones.

El área concentraba las actividades comerciales y bancarias de Portoviejo, donde se registran 133 fallecidos y las autoridades han determinado que 279 construcciones que apenas se mantienen en pie son inseguras y tienen carteles rojos con la prohibición de ingreso de personas.

Otras 739 estructuras están en alerta amarilla, por lo que su utilización es restringida.

Estructuras colapsadas

También funcionaban dependencias públicas, como oficinas administrativas de la seguridad social, las cuales se fueron a pique durante el terremoto, el Palacio de Justicia, un cuartel de bomberos. “La tarea de demolición es ardua y riesgosa, pero al final es trabajo para nosotros a pesar de la desgracia”, manifestó el operador de una excavadora que sobre una montaña de escombros echaba abajo lo que quedaba de un edificio en medio de una nube de polvo.

En la esquina de lo que eran las transitadas calles Pedro Gual y Morales un edificio de cinco plantas se sostiene a la espera de su derribo. Paradójicamente, aún se mantiene en sus derruidas paredes un letrero con el anuncio: “Se vende este edificio”.

Policías de Criminalística y personal de la Fiscalía de Ecuador, así como expertos de México, también rondan. “Recolectamos muestras de las estructuras colapsadas para investigación”, declaró a la AFP un uniformado que pidió no ser identificado.

Entretanto, alrededor de 1 100 damnificados viven en carpas montadas en lo que era la pista del aeropuerto de Portoviejo.
“Día a día se han ido realizando mejoras con la finalidad de que las personas que se encuentran aquí tengan un mejor espacio y calidad de vida”, dijo a la AFP el coronel del ejército Diego Villagrán, a cargo del campamento con 260 carpas.

El terremoto, tras el cual 113 personas fueron rescatadas con vida, dejó además 30 223 albergados y 726 centros educativos afectados.

Desde el devastador movimiento telúrico del 16 de abril se han producido hasta el viernes 1 271 réplicas, de acuerdo con el Instituto Geofísico de Quito.

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